jueves, 19 de enero de 2017

mi archivo secreto: LOS PSICÓLOGOS DICEN QUE DAÑA AL QUE LO RECIBE Y TAMBIÉN AL QUE LO HACE


Todo lo contrario de lo que enseño a mis alumnos cuando me preguntan cómo cortar una relación que no está funcionando...



Ghosting: así es como rompen ahora los adolescentes

En los últimos años se habla mucho del boom sexual que han significado las Apps para ligar o simplemente las de mensajería instantánea como WhatsApp. Los procesos para conocer gente e iniciar relaciones se simplifican, pero también para acabarlas.
Los adolescentes de la actualidad han adquirido una nueva versión de la inmediatez que se traduce en relaciones express que son iniciadas tan rápido como puede acabar. Y el llamado 'Ghosting' es la forma más cruel de ponerlas fin.
Igual que se "conoce" a alguien a través de WhatsApp, y pueden ilusionarse con los cientos de mensajes instantáneos que se intercambian con el otro, la situación puede dar la vuelta y convertir ese contacto directo en la muestra de que se quiere pasar del otro.

Dejarlo con Ghosting

El 'Ghosting' es una práctica que ya está siendo estudiada por los psicólogos, y que consiste en pasar del contacto directo y continuo a través de las nuevas tecnologías al más absoluto e inexplicable silencio.
Tras empezar una relación, pero haber ya obtenido lo que querían (por ejemplo, sexo), los adolescentes borran al otro de todas sus redes sociales y dejan de enviarle cualquier tipo de mensaje. Sin explicación ni preaviso.
Este término surgió en el año 2015, hasta el punto de ser elegido como uno de los vocablos de 2015 por el diccionario británico Collins. Pero es ahora cuando parece extenderse como algo normal, y no para.

Adolescente hablando a través de su teléfono móvil

Daños psicológicos

A nivel psicológico, los expertos explican que es dañino tanto para el que lo hace como para el que lo sufre. Para el segundo, porque al no encontrar explicación siente frustración, y se ve obligado a pasar el duelo con una autoestima dañada.
Pero para el que lo hace, también resulta nocivo porque surge un miedo a "ser descubierto" si se reencuentran, y también por el cargo de conciencia que supone esta práctica.
Los psicólogos han encontrado en muchos de los perfiles que realizan este 'Ghosting' una tendencia común a evitar los conflictos, lo que les hace acabar así con las relaciones en lugar de enfrentarse a ello.

miércoles, 18 de enero de 2017

cuentos que sí cuentan: RENOVARSE O MORIR, COMO LAS ÁGUILAS








El águila es el ave con mayor longevidad. Llega a vivir 70 años, pero para llegar a esa edad, a los 40, debe tomar una seria y difícil decisión.

A los 40 años, sus uñas están apretadas y flexibles y no consigue tomar a sus presas de las cuales se alimenta. Su pico largo y puntiagudo, se curva, apuntando contra el pecho. Sus alas están envejecidas y pesadas y sus plumas gruesas. Volar se hace ya tan difícil! Entonces, el águila tiene solamente dos alternativas: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación que durara 150 días.

Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar. Después de encontrar ese lugar, el águila comienza a golpear su pico en la pared hasta conseguir arrancarlo.

Luego debe esperar el crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá una a una sus uñas.Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, comenzará a desplumar sus plumas viejas. Después de cinco meses, sale para su vuelo de renovación y a vivir 30 años más.

Situaciones parecidas nos suceden a lo largo de la vida. Hay momentos en que parece que ya hemos dado en nuestro (trabajo, familia, comunidad, Congregación) todo lo que teníamos. Pareciera como si hubiéramos agotado nuestra creatividad y que ya no tenemos mucho que aportar.

Nuestra vida suele verse gris y envejecida. ¡Estamos en un punto de quiebre!. O nos transformamos como las águilas o estaremos condenados a morir. La transformación exige, primero, hacer un alto en el camino, tenemos que resguardarnos por algún tiempo. Volar hacia lo alto y comenzar un proceso de renovación.

Solo así podremos desprendernos de esas viejas uñas y plumas para continuar un vuelo de renacimiento y de victoria. Y ¿cuáles son esas plumas y uñas de las que tenemos que desprendernos?. Pues, cada uno puede identificarlas fácilmente en sus vidas: son aquellas actitudes, vicios y costumbres que nos impiden el cambio, que nos atan al pasado, a la mediocridad a la falta de ánimo para empezar la lucha.
En otros puede tratarse de resentimientos, complejos, baja o alta autoestima, que nos nublan la vista y la capacidad de ser objetivos con nosotros mismos. Debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causan dolor. Solamente libres del peso del pasado podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre trae.
Es increíble descubrir en la Biblia, que ya el salmista (1000 a 800 años antes de Cristo)
conocía el secreto de las águilas:
"El perdona todas tus culpas y sana todas tus enfermedades. El rescata tu vida de la tumba y te colma de amor y de ternura, sacia de bienes tu existencia, y te rejuveneces como el águila" (Salmo 103: 3-5).


lunes, 16 de enero de 2017

realidad en vivo: DEJARLES DE UNA VEZ QUE SE EQUIVOQUEN...

Eso, y desde los dos años...



«Dejar a los niños equivocarse, darles responsabilidades y castigarles les ayuda a enfrentarse a la vida»

La tendencia de los padres a sobreproteger impide la autonomía de los niños
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«Dejar a los niños equivocarse, darles responsabilidades y castigarles les ayuda a enfrentarse a la vida»

Dejar a los niños equivocarse, no sobreprotegerles, darles responsabilidades acordes a su edad y castigarles de vez en cuando les ayuda a enfrentarse a la vida, según ha asegurado la psiquiatra infantil del Servicio de Psiquiatría y Psicología Clínica del Hospital Universitario HM Puerta del Sur, Lilia Marinas.
Y es que, tal y como ha alertado la doctora, desde hace unos años se está viendo una tendencia de los padres a sobreproteger a los hijos, impidiendo su autonomía, ya que interpretan que la mejor forma de cuidar a sus hijos es evitarles riesgos y dificultades, pero no se dan cuenta de que así limitan sus posibilidades de desarrollo.
«Los padres se preocupan por el futuro de sus hijos desde edades muy tempranas, fomentando la competitividad y una percepción del mundo laboral inseguro. Al final, con el deseo de darles lo mejor, acaban protegiéndoles de la vida en vez de prepararles para enfrentarse a ella», ha explicado.
De hecho, los niños cuyos padres actúan así no aprenden a ser responsables de su propio bienestar ni de sus actos, porque siempre han obtenido de forma inmediata lo que han pedido. Por eso, tal y como ha informado la experta, no reconocen sus errores, son más inmaduros, a menudo se sienten insatisfechos y pueden reaccionar de forma irritable o agresiva si los demás no atienden a sus demandas.
«En cuanto a nivel de aprendizaje, prosigue, el niño puede mostrar menos iniciativa propia y escaso desarrollo de la creatividad, desmotivación por los estudios. Algunos padres se ven tentados a hacer los trabajos de sus hijos para que saquen buenas notas. El mensaje que transmiten es que lo único importante es el resultado, no el esfuerzo», ha asegurado Marinas.
En este sentido, la doctora ha aconsejado ayudarles a hacer los deberes en función de sus capacidades, enseñándoles aspectos como organización, gestión del tiempo y lugar para la realización de las tareas escolares, pero la ayuda irá disminuyendo a medida que el niño adquiera autonomía.
Por otra parte, ha rechazado los grupos de WhatsApp que algunos padres tienen con otros de la clase de sus hijos para mandarse los deberes o, incluso, decir la página que tienen que estudiar. «Esta actitud priva al niño de aprendizajes muy valiosos para un buen rendimiento académico, como la organización, la memoria, la atención, la responsabilidad de hacer los deberes y las consecuencias de no hacerlos», ha aseverado la psiquiatra

Obligaciones en casa

Del mismo modo, la experta ha recomendado asumir responsabilidades lo antes posible, siempre en función de sus capacidades. En general, desde los 2 o 3 años pueden empezar a aprender a comer y vestirse solos. Antes de los 6 ya tienen que ser autónomos en la higiene, vestirse, comer de todo, disfrutar jugando solos y con otros niños, acostarse a la hora acordada y mantener ordenados sus juguetes.
Además, ha destacado la importancia de que los hijos se separen de sus padres de vez en cuando porque «es beneficioso para ambos»". «Los padres necesitan tener tiempo para ellos y cuidar la pareja. Al niño le viene bien que sus padres hagan otras cosas además de criarle (trabajar, quedar con amigos), de esta forma, no será tan dependiente de ellos», ha enfatizado.
Finalmente, la doctora se ha referido al hecho de darles o no un móvil, avisando de la importancia de que se establezcan unas normas de uso, dado que pueden no ser capaces de regular el tiempo que dedican. «Es aconsejable pautar unos horarios para usar estos dispositivos y supeditarlo al cumplimiento de tareas. Y, por supuesto, informarles de los riesgos del mal uso de las redes sociales y adecuar el contenido de internet a la edad del menor», ha zanjado.

viernes, 13 de enero de 2017

los jueves con Edu y Marta: SUMA Y SIGUE CON EL TEMA DEL MALCRIO




Inicio / Vida y familia
Educadores y pedagogos abren el debate sobre cómo se está educando a los niños

Educar el carácter: la receta para salvar una generación de «niños mimados» e «hiperprotegidos»

Educar el carácter: la receta para salvar una generación de «niños mimados» e «hiperprotegidos»
"Generación blandita" se conoce a los niños que están siendo hiperprotegidos por sus padres

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13 enero 2017
Proteger en exceso a los hijos, nunca decirles 'no' y complacerles en todo aquello que piden suele acabar creando pequeños "tiranos", niños exigentes, poco agradecidos y problemáticos. Este comportamiento se ha extendido y son muchos los padres que sin ser conscientes educan así a sus niños. Sin embargo, ante las nefastas consecuencias algo está empezando a cambiar. El diagnóstico está realizado y ahora hace falta un tratamiento.

En el diario El Mundo, expertos en educación proponen una educación del carácter frente que haga frente a la generación conocida como "niños blanditos" que acaban siendo totalmente dependientes. Estas son sus propuestas:

Suma escolar: padres que llevan la mochila al niño hasta la puerta del colegio + padres que piden que no se premie a los mejores de la clase porque los demás pueden traumatizarse + padres que le hacen los deberes a los niños que previamente han consultado en los grupos de WhatsApp = niños blanditos, hiperprotegidos y poco resolutivos.

Niños que cuando se caen esperan a que les levanten
Cuenta Eva Millet, la autora de Hiperpaternidad (Ed. Plataforma), que ya hay niños que, al caerse, no se levantan: esperan esa mano siempre atenta que tirará de ellos. En ciertos colegios han empezado a tomar nota. Y, en algunos países, el carácter ya forma parte del debate sobre la Educación.

Esto no es la nueva pedagogía. Gregorio Luri, filósofo y autor del libro Mejor Educados (Ed. Ariel), suele recordar que la educación del carácter es tan tradicional en ciertos colegios británicos como para que haya llegado a nuestros días una frase atribuida al Duque de Welington: “La batalla de Waterloo se empezó a ganar en los campos de deporte de Eton”. En los campos de Waterloo o en las canchas del mítico colegio inglés, cuna del establishment, ningún niño esperaba que le levantaran si podía solo.
En España, se habla de “educación en valores”, pero puede que no sea lo mismo. El carácter se entiende como echarle valor, coraje, actuar en consecuencia cuando se sabe lo que está bien o está mal, no limitarse a indignarse. Como dice Luri, “ahora mismo en España les fomentamos la náusea en lugar del apetito”. En su opinión, los niños de ahora saben cuándo se tienen que sentir mal ante determinadas conductas, pero educar el carácter es animarles a dar un paso, a ser ejemplo, a que sus valores pasen a la acción. Si están acosando a un niño, no callarse y protegerle. Decir no a la presión del grupo.


Los niños a los que se les consiente todo suelen ser irritables y malhumorados

Los ejemplos de una profesora de instituto
El carácter ha vuelto cuando se ha sido consciente de que podríamos estar criando a una oleada de niños demasiado blanditos. Con padres que se presentan a las revisiones de exámenes de sus hijos, que abuchean a los árbitros en los partidos y que han hecho el vacío a niños que no invitaban a sus retoños a los cumpleaños. “Yo he tenido a un chaval de 19 años que se me ha echado a llorar porque le suspendí un examen”, cuenta Elvira Roca, profesora de instituto. “Le dije que no me diera el espectáculo. Vino su madre a verme y me dijo que había humillado a su hijo. Le tuve que decir que estaba siendo ella quien le humillaba a él”.
Nicky Morgan era ministra británica de Educación con David Cameron e hizo bandera de la educación del carácter. “Para mí, los rasgos del carácter son esas cualidades que nos engrandecen como personas: la resistencia, la habilidad para trabajar con otros, enseñar humildad mientras se disfruta del éxito y capacidad de recuperación en el fracaso”, decía en su cruzada por extender ese tipo de educación, muy vinculada al rugby. Suena familiar. Suena a Si, el poema de Rudyard Kipling y su verso sobre la victoria y el fracaso, esos dos impostores a los que hay que tratar de igual forma, que figura en la entrada de la cancha principal de Wimbledon.

miércoles, 11 de enero de 2017

reseñas: JAVIER URRA NOS SIGUE AYUDANDO EN LA EDUCACIÓN



Una guía para padres: 'Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes'

Una guía para padres: 'Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes'

En su nuevo libro 'Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes', el psicólogo Javier Urra afirma que el 20 por ciento de los niños y adolescentes llega a presentar algún tipo de trastorno psicopatológico.
El 20 por ciento de los niños y adolescentes llega a presentar algún tipo de trastorno psicopatológico. Es uno de los datos que aporta el psicólogo Javier Urra en su nuevo libro, 'Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes', una guía útil para para padres que analiza cuáles son los problemas de los hijos hoy en día y cómo abordarlos. El libro que ofrece vacunas –para educar a los niños y prevenir comportamientos– y antídotos –para aplicar a los adolescentes que ya tienen los problemas–.
Entre los problemas que afectan a niños y adolescentes, destacan la violencia, tanto en la escuela, como de género o filio-parental; el acoso en la red; las adicciones a sustancias nocivas y a las nuevas tecnologías; los trastornos alimentarios; o las turbulencias emocionales que acarrean soledad y mucho sufrimiento. Y con una incidencia importante, impensable hace unos años. Según la OMS, el 70 por ciento de las muertes prematuras en el adulto se deben a conductas iniciadas en la adolescencia.
La violencia de género es un problema más de jóvenes que de mayores, pese a lo que pueda parecer. Una de cada cinco víctimas de violencia de género es menor de edad. El 25 por ciento de las jóvenes ha sufrido violencia psicológica de control. Y el 32 por ciento de los jóvenes de hoy conciben los celos como una prueba inequívoca de amor, según los datos de Urra en 'Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes'.
Por otro lado, un 20 por ciento de las niñas y un 10 por ciento de los niños son abusados sexualmente. Más de 42.000 adultos no pueden trabajar con niños en su entorno por tener antecedentes penales específicos, 4.515 hombres y 78 mujeres cumplían prisión en 2015 por delitos contra la libertad sexual, de los que 800 eran pederastas. Y los agresores sexuales jóvenes muestran una reincidencia sexual probada del 12 por ciento.
El acoso escolar es otra de las problemáticas que se ha convertido en habitual. Según los datos de Save the Children, casi un 30 por ciento de niños afirma haber recibido golpes físicos de otros alumnos. El libro analiza los perfiles de las víctimas y de los acosadores, que les lleva a esa situación a cada uno. También es significativa la violencia filioparental, especialmente contra las madres. En 2014, fueron incoados por la justicia de menores por violencia ascendente 5.136 casos. Y un dato interesante, de los 1.600 casos de padres e hijos en conflicto tratados en el programa recURRA-GINSO, el 22 por ciento eran menores adoptados.
Siete de cada diez jóvenes dice haberse emborrachado en el último año y el 45 por ciento viajó con alguien que había bebido alcohol o tomado drogas. Pero las adicciones no son sólo a las sustancias sino también a las nuevas tecnologías, actualmente el 21 por ciento de los menores de 18 años están en riesgo de sufrir adicción en internet.
Otro problema importante es la autoviolencia, que puede acabar en suicidio, un tema tabú, pero más frecuente de lo que se cree. En España cada año se suicidan unas 4.000 personas, de las que un 75 por ciento son varones y un 25 por ciento adolescentes. El 75 por ciento de los chicos fallecidos bebían alcohol en exceso, un 70 por ciento no residían con sus padres y en el 60 por ciento de las familias se apreció patología previa. En este sentido, se estima que el 68 por ciento de los adolescentes con depresión no reciben tratamiento, y un 7 por ciento de los menores de 18 años están afectados por hiperactividad, impulsividad y dificultades de atención.
Conocidos los datos, 'Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes' se detiene a analizar las causas, reseñar los riesgos para nuestros niños y adolescentes, señalando minuciosamente las patologías mayoritariamente sociales que les pueden afectar. En el libro se describen específicamente 46 pensamientos, 51 sentimientos y 89 conductas que deben generar alarma en los adultos. Siendo que la prevención se obtiene desde la correcta educación, se detallan las vacunas para dirigir la mente, dominar las emociones, responsabilizarse de las conductas, forjar buenos sentimientos, y ubicarse correctamente ante sí mismo y los otros. Y para los niños y adolescentes ya en riesgo se prescriben 130 antídotos concretos.
Javier Urra, psicólogo de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y de los Juzgados de Menores de Madrid, y en la actualidad director clínico del programa recURRA GINSO para padres e hijos en conflicto afirma: "La desesperanza, el hábito existencial cursa en violencia contra uno mismo, o contra los demás. La insensibilidad, el posicionamiento psicopático, el anteponer el “yo”, la amoralidad facilita la corrupción, el tráfico de drogas y otras perversas conductas. La incapacidad para aceptar la frustración, el confundir el amar con el poseer inducen a agredir a la pareja. La carencia del sentimiento de culpa, la apetencia sórdida posibilita el abuso sexual a niños. La carencia de compasión, el sadismo, explica el acoso escolar, las novatadas. La ausencia de empatía, de respeto, de ternura propicia el dañar animales, el orinar a un mendigo. La ausencia de objetividad, de entrega, de reciprocidad lleva a tiranizar a los padres. La dureza emocional, la desvinculación, la necesidad de pertenencia a un grupo, puede conducir al fanatismo".
'Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes' es "un libro eficaz, que se asienta en la realidad no siempre conocida por padres y profesores. Al terminar su lectura habrá aprendido mucho de las turbulencias emocionales que nuestros hijos o alumnos habrán de superar. No se queda en la descripción de situaciones hasta ahora desconocidas, sino que plantea con coherencia las pautas preventivas, las vacunas. Y si el problema está instaurado, la intervención, el antídoto. Tiene en su mano salvar la vida —al menos emocional— a alguien a quien usted quiere mucho, y que por su edad está indefenso», explica Javier Urra, que ha publicado en La Esfera los libros 'Escuela práctica para padres' (2003), 'El pequeño dictador' (2006) −del que se han vendido 17 ediciones y con el que además rompió un tabú y abrió los ojos a una realidad complicada−, 'El arte de educar' (2006), 'Mujer creciente, hombre menguante' (2007) y '¿Qué ocultan nuestros hijos?' (2009) y 'El pequeño dictador crece' (2015).

lunes, 9 de enero de 2017

mi archivo secreto: SI NO JUEGO NO PIERDO...




El 'muelle', un peligroso juego sexual entre jóvenes

Esta práctica genera casos de embarazos no deseados y enfermedades venéreas en adolescentes

09.01.2017 | 19:04

Sanitarios alertan del peligro de la ´ruleta rusa sexual´. 

El denominado "juego del muelle" o "ruleta rusa sexual" entre los adolescentes ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias madrileñas. Más que un juego es una práctica que consiste en que varios chicos se sientan desnudos mientras que las chicas se ponen encima de ellos, forzando la penetración durante treinta segundos; cambian de pareja y repiten la operación hasta dos veces; pierde el chico que eyacula primero.
Aunque los expertos dicen que no es una práctica muy extendida entre los adolescentes, sí que existe, y ya tiene las peores consecuencias, al practicarse sin preservativo.
Según "El Mundo", los profesionales sanitarios han visto ya varios casos de embarazos no deseados y casos de enfermedades venéreas entre jóvenes.
Expertos citados por este periódico, que habla de un caso registrado en un piso de Fuenlabrada (Madrid), alertan de que los chicos pueden tener problemas de erección y de control de la eyaculación, mientras que ellas pueden sufrir vaginismo al ser penetradas sin estar excitadas.
Además, aunque ellos usen preservativo, son ellas las que van cambiando de pareja, entrando en contacto con las secreciones de las demás, por lo que pueden darse casos de sida, hepatitis C, sífilis, gonorrea o virus del papiloma humano (VPH).

jueves, 29 de diciembre de 2016

realidad en vivo: NO SE FRENA LA DROGA ENTRE JÓVENES



Del primer porro, al alcohol y la cocaína: adolescentes que buscan un refugio

La ONG Proyecto Hombre ha detectado un «aumento de las adicciones entre los jóvenes y la normalización y tolerancia del consumo de hachís y alcohol»,
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Del primer porro, al alcohol y la cocaína: adolescentes que buscan un refugio
EFE Barcelona - Actualizado: Guardado en: Sociedad

A menudo se repite la misma trayectoria, del primer porro a los 12 años, se pasa luego al alcohol, la cocaína y el 'speed'. Son jóvenes adolescentes que buscan un refugio, según advierten los terapeutas de la ONG Proyecto Hombre.
Según han indicado portavoces de esta organización dedicada a la rehabilitación de drogodependientes, que en 2014 atendió a un total de 16.666 personas, se ha detectado un «aumento de las adicciones entre los jóvenes y la normalización y tolerancia del consumo de hachís y alcohol», hecho por el que muestran su preocupación.
Dichas fuentes explican que la edad media de iniciación al alcohol es a los 15 años, al cannabis, a los 16, y a la cocaína, a los 20, y destacan que un 15% de los consumidores ha tenido una sobredosis.
También la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD) lanzó recientemente una campaña de sensibilización social que pretende ser el pistoletazo de salida de un plan de acción frente al consumo de alcohol en menores en el que esté implicada toda la sociedad, una iniciativa nacida poco después del aldabonazo que supuso la muerte de una niña de solo 12 años a consecuencia de un coma etílico.
Un caso típico de un joven que desde muy temprana edad se relaciona con sustancias perjudiciales para la salud es el de Óscar Sanchiz, que con tan solo 19 años ya ha probado «casi todas las drogas», ha confesado en una entrevista con Efe.
El joven participa, desde hace dos meses, en los programas de prevención y ayuda a la adicción que organiza Proyecto Hombre en Cataluña, comunidad donde sólo este año la organización ya ha ayudado a 2.200 personas, 200 de ellas menores de edad.
Sanchiz reconoce haber iniciado el consumo de cannabis a los 12 años, sumado al alcohol y, más tarde, también empezó a probar otras drogas duras, como el 'speed', las pastillas de éxtasis o la cocaína. «Todo empezó con el paso del colegio al instituto», recuerda Sanchiz, una etapa en la que los niños dejan de sentirse pequeños y empiezan su transformación hacia adultos. «Todo vino acompañado de unas nuevas amistades, gente más mayor que yo, que ya estaban familiarizados con el consumo de drogas», rememora.
En aquellos momentos, él era aún menor de edad y le ocultó a sus padres que tomaba drogas. Con el poco dinero que tenía podía conseguir fácilmente la droga en las calles, «sobre todo gracias a los chicos mayores con los que me juntaba», detalla Sanchiz. El joven siguió ocultando su relación con las drogas hasta los 14 años, momento en que decidió que «tampoco era tan grave», aunque notaba que le empezaban a afectar a su temperamento.

Problemas derivados del consumo

La situación en la que se encontraba le llevó a cometer robos, a tener problemas con la familia, a ausentarse de clase y posteriormente a dejar los estudios, además de tener problemas en el trabajo y a sufrir una ruptura sentimental.
Antes de acudir a Proyecto Hombre, su madre lo llevó al psicólogo, pero asegura que «no me sirvió para nada», ya que no asistía a las sesiones por convencimiento propio y lo que le decían «me entraba por una oreja y me salía por la otra».
La decisión de pedir ayuda a Proyecto Hombre la tomó el pasado verano, cuando «se me fue de las manos, y pasé de consumir otras drogas en pequeñas dosis junto con porros y alcohol, a consumir más cantidad de drogas duras, porque el cannabis y la bebida ya no me producían ningún efecto», confiesa Sanchiz.
En estos dos meses que lleva en el proyecto admite haber dejado de consumir drogas duras, aunque aún no ha podido dejar el cannabis y el alcohol.
«Participar en charlas en grupo con chicos que están en la misma situación que yo, me ayuda mucho y me di cuenta que utilizaba las drogas como refugio para mis problemas», confiesa el joven. «Los problemas con mis padres los acompañaba de un consumo mayor de drogas y así con todos los conflictos que tenía», reconoce.
Sanchiz agradece que en el tratamiento de desintoxicación le den consejos para hacer «otras actividades con las que consiga una distracción y me alejen del consumo».
Cuando se pregunta por su futuro, Sanchiz reconoce no tener claro «que no vuelva a consumir, que no tenga otra recaída, porque ¿quien sabe si algún día tengo algún problema y vuelvo a refugiarme en las drogas?», reflexiona. Aunque no ha dejado de ir con sus amigos, el joven asume que «ya no consumo lo que consumen ellos» y que a veces «les hablo del proyecto para intentar que ellos también busquen ayuda».
El Proyecto Hombre acompañará a Sanchiz aproximadamente un año, que es lo que dedican normalmente a los casos de adicción entre jóvenes, período en el que el joven tiene el objetivo de terminar los estudios de ESO, que dejó a medias por culpa de las drogas.
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