domingo, 23 de noviembre de 2014

temas complejos: CÓMO TRATAR A LOS ADOLESCENTES SEGÚN UN FAMOSO FILÓSOFO


Confirmo por lo que veo en tantos padres del colegio donde trabajo: no les ayudamos a tolerar la frustración.
               

José Antonio Marina afirma que "estamos infantilizando a los adolescentes"

                                         
lainformacion.com
jueves, 20/11/14 - 10:23
   
Madrid, 20 nov (EFE).- El filósofo José Antonio Marina asegura que se está lanzando el paradigma de la adolescencia en "crisis permanente" que no tiene que ver con la realidad y apuesta por uno nuevo más optimista y positivo, que, entre otras cosas, deje de "infantilizar" a los adolescentes.

José Antonio Marina afirma que "estamos infantilizando a los adolescentes"

                 
Madrid, 20 nov (EFE).- El filósofo José Antonio Marina asegura que se está lanzando el paradigma de la adolescencia en "crisis permanente" que no tiene que ver con la realidad y apuesta por uno nuevo más optimista y positivo, que, entre otras cosas, deje de "infantilizar" a los adolescentes.
En una entrevista con Efe, Marina explica que estos son algunos de los mensajes que envía en su nuevo libro "El talento de los adolescentes" (Ariel) con el que quiere hacer un llamamiento a la sociedad y a los padres en particular para que no piensen que sus hijos son unos irresponsables en esta etapa.
"Hay que ir hacia un nuevo modelo mucho más optimista porque la adolescencia es el momento en el que se desarrolla la inteligencia a tope y cuando se pueden resolver las carencias que se han tenido en la infancia", apunta el filósofo.
Subraya que durante la infancia se empieza a aprender a "conducir" el cerebro y en la adolescencia éste es como "un Ferrari, fantástico de manejar porque es muy potente pero que si no se aprende a conducirlo, puede estrellarse contra la pared".
Por ello, apunta que los adultos deben hacerles entender que les pueden ayudar a conducir ese "Ferrari" y a poner a su disposición los medios para ello, aunque es complicado, porque, en general, los padres suelen tener miedo a la hora de tener conversaciones con sus hijos adolescentes.
"No es decir que el adolescente es un ser caótico, sino decir tú eres la persona, es el momento de desarrollar tu talento y yo voy a ayudarte para que tomes tus propias decisiones y cada vez seas más independiente", abunda Marina.
En este sentido, opina que los padres tienen tres grandes herramientas que son el cariño, la exigencia y la comunicación, pero que no resultan nada fáciles de usar con la adolescencia, aunque hay que intentarlo porque los menores las necesitan.

Así, defiende un nuevo paradigma "más verdadero" ya que el que se lanza en la actualidad es el de una adolescencia en "crisis permanente" con lo que hay que quitar "esa especie de mito dramático" y que estos futuros adultos desarrollen todo su potencial.
"De alguna forma se está patologizando esa adolescencia, hemos detectado que estamos infantilizando la adolescencia, les protegemos para que no entren en el mundo de forma precoz y lo malo es que les hacemos más vulnerables, no les enseñamos a soportar la frustración y alguna van a tener y entonces se vendrán abajo", destaca el filósofo.
Cree que la sociedad ha fomentado una juventud "con muy poca iniciativa", "muy dócil" y poco reivindicativa, "unos por miedo y otros por comodidad".
También destaca la importancia de los profesores en el necesario cambio de paradigma, para lo cual deberían estar formados para poder dar a los menores esta visión de la vida.
Opina que la legislación relativa a los adolescentes es "caótica", pero no solo en España sino en todos los países; "no se sabe qué hacer con ellos", indica Marina, quien apunta que los políticos no han acertado con sus mensajes, ni tampoco con su gestión de la educación, algo que, según sus palabras, han hecho "especialmente mal".
Resalta que con el presupuesto que había en España destinado a la educación antes de la crisis económica se podía haber tenido un sistema de alto rendimiento en el plazo de cinco años, que no se van a tener, a su juicio, porque en el país "no se ha tenido una vibrante gestión" del sistema educativo.

sábado, 22 de noviembre de 2014

cuentos que cuentan: ÉXTASIS EN BARCELONA (8)




ÉXTASIS EN BARCELONA
MONÓLOGOS Y DIÁLOGOS DE UN ADOLESCESTE  

Un libro para hacer pensar a los adolescentes... Y a sus padres.

Cada sábado un fragmento.


MONÓLOGO VIII

 
         Esa tarde fue de las de cama. Ni Facebook ni narices. Quizá fue la música de Maná. Pero fueron horas sin levantar cabeza. Será papá… No había llegado aún a los sesenta. Me acuerdo cuando me decía que tenía ya ganas de dejar todos los negocios en manos de Carmen y Andrés. Le hacía mucha ilusión dedicar más tiempo al aeromodelismo. ¡Era un manitas! Recuerdo  cuando de pequeño me llevaba a volar sus aviones, o a meter a toda caña en el Pantano de Sau las lanchas teledirigidas. Ahora podía haber vivido un montón de años más, tranquilo, haciendo lo que le gustaba, disfrutando de los nietos… ¿Porqué Dios se lo ha llevado tan pronto? A veces me gustaría oír cantar a Dios: “Nada de eso fue un error… Nada, nada fue un error…”
 

Como la tragedia del año pasado en el cole. Recuerdo que Carlos y yo, en el funeral, nos preguntábamos cómo era posible que una vida se acabara a los dieciséis. Y decíamos que en el caso de Raúl Rosell casi era mejor… Pensábamos si no fue él quien se saltó el stop para que el coche lo destrozara. El casco de mierda no sirvió para nada. Se lo tuvieron que quitar con abrelatas.

 

La verdad que los últimos años fueron horribles para Raúl. Prefirió irse a vivir con su abuelo. ¡Así estaban las cosas en las casas de su padre y de su madre! Por lo visto llegaron a odiarse. Me acuerdo hace años, tendría unos diez, cuando Raúl llegaba llorando al cole porque en casa se había tenido que meter, literalmente, entre su padre y su madre, para separarlos. ¡Qué películas de terror ni qué chorradas! Eso me toca a mí y me voy de casa. Bueno, es prácticamente lo que hizo Raúl cuando se divorciaron. Y qué cara de asco traía al cole cada vez que sus padres le hacían uno de sus mega regalos. Decía que lo chantajeaban, a cuál más de los dos.

 

El funeral fue de espanto. Nada que ver con el de papá. Sí, muchos nos preguntábamos que por qué tan joven. Es lo de siempre. Pero la verdad, con la vida que llevaba, y con lo que, tal vez, le esperaba… Hasta en el mismo funeral se vio la división entre sus padres. ¡Qué triste! Ni por la muerte de Raúl pudieron hacer a parte sus diferencias. Es de esas ocasiones que te alegras de que no tuviera hermanos. Era hijo único, y qué bien, aunque Raúl siempre comentaba que en lugar de tantas chorradas hubiera preferido tener hermanos.

 

Su madre berreaba que le habían quitado a su único hijo. Pues a mí, la verdad, mucha pena no me dio. Bueno, algo sí, pues no dejaba de ser su madre. Pero por todo lo que sabía por el mismo Raúl… A veces pienso que Dios se lo llevó para que descansara. ¡Caramba! Y a mi padre para que no descansara… ¿Quién lo entiende?

 

Lo que más me gustó del funeral de papá fue la tranquilidad. No hubo dramatismos. Lágrimas sí, muchas.  Y ayudó mucho lo que nos dijo el cura. Quizá gracias a él es porque ahora rezo algo. Papá está ahí, decía. Sólo Dios sabe por qué se lo ha llevado. Pero te tranquiliza saber que los dos se lo estarán pasando ahora en grande. Si rezo, me entero de lo que pasa allá arriba. Bueno, al menos de algo. Y le puedo “pedir cuentas” a Dios de por qué hace lo que hace. Claro, en buen plan. Pero las cosas claras. ¡A quién se le ocurre! Que avise al menos. En fin, mente superior mata a mente inferior. Es como cuando juegas al ajedrez contra el ordenador y te da una paliza. Te da ganas de dar un tortazo a la pantalla. Pero al final aceptas. Supongo que con Dios también tienes que aceptar, y con mayor motivo si sabes que no hace las cosas para fastidiar…

 

En el funeral de Raúl todo me pareció, cómo decirlo, artificial, patético, casi diría inhumano. Aunque todo fue muy bestia, la verdad: el choque, la edad de Raúl, todo de repente…

 

No sé, pero ni estuve a gusto yo, ni muchos de mis compañeros. Y todos pensábamos lo mismo: mejor para Raúl… Es fuerte decir eso, y más de un conocido, de un amigo. A mí cuando me entierren que lo hagan con calma, sin escándalos, como quien te despide y te dice: “hasta luego capullo, nos vemos”. Y que me pongan la canción de Kansas: Dust in the wind. Porque en eso acabas, en un puñado de polvo. (¿Y de que te sirve tanto polvo…?) Llega el viento y te manda a la mierda. Bueno, a la mierda no, porque tú ya no estás ahí… Supongo.

 

¡Caray! Es que tienen que ser así las cosas. No sé cómo, pero a papá no lo he perdido. Amigos como Carlos, chicas como Silvia y sus culitos, deben existir para siempre… No sé cómo, pero a papá lo voy a volver a abrazar, a contarle mil cosas, a volar aviones con él y a meter lanchas teledirigidas a toda caña. ¡La vida no puede ser tan absurda! ¡Pero no me entra; no  me entra; no me entra…! ¡Vale! Tampoco debe entrar todo en una cabeza tan ridícula.

 

El otro día en clase de filosofía nos leían un trozo estupendo de no sé qué autor francés: “decirte <te amo>, es decirte tú nunca morirás” ¡Qué bien suena! No lo entiendo, pero entiendo que tiene que ser así…

 

¡Ni yo mismo me entiendo! Cuando el profe nos leyó esa frase no sé porqué miré ligeramente a Silvia. Nuestros ojos se cruzaron un segundo. ¡Qué vergüenza! Creo que me puse rojo. Pero fue ¡cojonudoooo! No sé porqué pero esa mirada me excitó más que cincuenta morreos. Pensé por un momento que con miradas así sobraban malabarismos sexuales, como los de Jaime. Está claro que no todo es metida de mano y besuqueos. Con una mirada puedes meterte hasta dentro. Lo que más me gustó es que, con esa mirada, como que me desnudé ante ella y le dije en un segundo: “soy así”. Y ella lo mismo.

 

Cuando Jaime me contó lo de sus malabarismos para perder la virginidad yo le pregunté si al menos la tía estaba buena. Con cara de tonto me reconoció que ni a penas se había podido dar cuenta de eso. Ni se acordaba del color de sus ojos ni de nada interesante de su personalidad. La verdad qué triste, darle tu cuerpo, tu pasión, tus sentimientos a alguien que ni sabes cómo es.

 

Y, ¡qué rabia!, robar así la intimidad de alguien. No logro superar lo de Mónica y lo del cabrón de Jorge. Quizá cuando regrese Joan podemos hacer algo. Mónica y él se llevaban estupendamente. No sé si Joan ya se haya enterado de lo de Mónica. A ella ciertamente le afectó mucho lo de él; y todo el año que Joan ha estado internado, ella ha estado pocha.

 

Joan y Sandra tampoco se enteraron de lo de mi padre. Ya estaban internados. No sé si algún familiar suyo les habrá dicho. Como nosotros no hemos podido visitarles… Creo que la madre de Joan, que tanto me aprecia, sí le dijo. Además siendo al inicio del verano fue natural que muchos no se enteraran. Pero agradecí un montón los que estuvieron en la misa.

 

Silvia y Carlos incluso me acompañaron al cementerio. Creo que fue el momento más duro. Menos mal que el cura joven que celebró la misa nos acompañó. Su serenidad y ánimo nos invadió a todos. Se comportó de forma muy natural. Mamá estaba muy agradecida con él. Lo recuerda mucho. Pero, la verdad, cuando ves que meten el ataúd en el agujero, y que lo tapan, te cruje todo. ¡Joder! Es que es muy fuerte. Mamá estaba abrazada a Carmen y Andrés. Yo me abracé a Silvia y a Carlos. ¡Cómo se agradecen los buenos amigos en esos momentos! Los dos lloraron conmigo. Sí, se agradecen un montón. El cura nos dijo en el momento que lo tapaban que recordáramos que nuestro padre no estaba ahí en esa caja. Que él estaba vivo en el cielo, en otra dimensión. También se agradecen esas palabras, pero no deja de ser una…

 

La verdad que la música de Maná me pone  sentimental a tope. Supongo que en el cielo habrá música. Si no, qué aburrido. Espero que cuando murió papá, allá arriba pusieran la de Tears in Heaven, de Eric Clapton. Triste pero tranquilona. O algo de Julio Iglesia, que le encantaba a papá. Sobre todo esa de La vida sigue igual. Me la sé de memoria de tanto oírla en el coche. “…Siempre hay por qué vivir por qué luchar. Siempre hay por quien sufrir y a quien amar. Al final las obras quedan, las gentes se van, otros que vienen las continuaran. La vida sigue igual” De tanto escucharla, creo que papá esto lo tenía muy claro. Por eso se fue como se fue, tan tranquilo, con esa sonrisa…

 

También le gustaba mucho la de Me olvidé de vivir. Siempre decía que algunos amigos suyos se la debían aprender de memoria. Creo que al padre de Silvia también le hubiera venido bien escucharla antes de dejarlas tiradas. “De tanto jugar con los sentimientos… Perdí lo que más quería. De tanto correr por la vida sin freno me olvidé de vivir los detalles pequeños”. Eso decía Silvia, que poco a poco su padre se fue olvidando de esos detalles con su madre, con la familia. Papá me solía repetir también lo de “meter el freno”. No sé si lo decía porque intuía que le doy duro a la moto, o por todo en general. Ya sabemos que a los adolescentes eso de apretar el acelerador en todo es lo que nos va.

 

¡Hombre!, me freno en muchas cosas. Pero en todo, todo, como quería papá, es que no se puede. Al menos la moto… Con Silvia me estoy frenando a cada rato, hasta que llegue el momento... Con Jorge. Si no ya le habría partido la cara. Con Felipe me trago las bromas. En el fútbol, para no chupar tanto y dejar que Carlos meta goles… Es que no se puede en todo. Qué importa coger unas curvas a toda pastilla. Y qué importa una copitas de más. Lo importante es no mezclar estas dos cosas. Así te evitas el multón…

 

miércoles, 12 de noviembre de 2014

temas complejos: DÓNDE ACABA UNA RELACIÓN SANA, DÓNDE EMPIEZA LO INCORRECTO

 
Cuando leo este tipo de estudios tesis me pregunto si van en detrimento del amor real (que busca la fidelidad) o, al contrario, lo fomentan (contra los celos mal entendidos y el control insano)

Una tesis sostiene que a los jóvenes y adolescentes les parece 'normal' controlar a su pareja


  • Estas actitudes se producen entre los chicos y también las chicas

  • 'El modelo de amor romántico está muy interiorizado', señala la psicóloga Alazne Aizpitarte

  • 'Les impide mantener una relación sana', dice la profesora de la UPV


Una pareja en la playa de Getxo.
Una pareja en la playa de Getxo.
EL MUNDO
Muchos jóvenes y adolescentes, tanto chicos como chicas, tienden a controlar a su pareja y su modo de vida, y les parece "normal" hacerlo, según la tesis doctoral de la psicóloga de la UPV/EHU Alazne Aizpitarte.
Aizpitarte ha analizado en su tesis doctoral las relaciones de pareja entre adolescentes y universitarios de Guatemala, México, España y Holanda.
Según sus conclusiones, "la clave de la violencia entre parejas de jóvenes es una idea insana, errónea, de las relaciones. Se trata, en gran medida, de una cuestión de percepción: "Tienes que estar solamente conmigo; eres mía; eres mío; eres solo para mí...".
Así ven muchos y muchas adolescentes y jóvenes la relación de pareja, en la que consideran una propiedad privada a su compañera o compañero. "El modelo de amor romántico está muy interiorizado, lo que les impide mantener una relación sana...", ha señalado Alazne Aizpitarte.
Es frecuente el uso de los teléfonos móviles para controlar a la pareja o difundir en las redes sociales fotos de ésta, un fenómeno a tener muy en cuenta, ya que "puede acarrear graves consecuencias y ser el preludio de comportamientos mucho más violentos en el futuro", ha declarado Aizpitarte.
La violencia suele ser bidireccional, no se trata solamente de una violencia que ejercen los chicos sobre ellas: "También las chicas actúan por celos y mantienen otras actitudes insanas", ha afirmado la investigadora.
La psicóloga ha concluido en su estudio que hay una gran diferencia entre unos países y otros en el uso de la violencia física, presentando México una tendencia mayor que el resto, pero no tanta en cuanto a la violencia psicológica.

 

lunes, 10 de noviembre de 2014

realidad en vivo: SIN EDUCACIÓN SEXUAL EN NUSTRO PAÍS, ASÍ VA LA ADOLESCENCIA



El porno como educación sexual

El currículo escolar olvida la sexualidad. Con el porno como principal fuente informativa, crece el machismo entre los menores

Madrid 27 OCT 2014
Elpais.es
 
 

Más de la mitad de los adolescentes de entre 14 y 17 años han visto porno en Internet. /
santi burgos
Almudena no olvidará el impacto que sufrió el día que descubrió que su hija de 15 años tenía el pubis totalmente depilado. “Me quedé boquiabierta”, dice esta madre que no quiere dar su apellido. “Me pregunté '¿De dónde ha podido sacar esta idea?'. Dice que lo hace por estética, pero yo creo que lo ha sacado de la pornografía, el único sitio donde se ve como lo más normal del mundo”. A Elena, su hija, no hacerlo le daría vergüenza. “Ellos ven raro que no estemos completamente depiladas”, cuenta ya a solas.
 
La educación sexual de los menores no vive un buen momento en España. Al contrario que en muchos de nuestros países vecinos, aquí no figura en el currículum escolar. Los expertos la califican de “desastrosa”. “Se deja al criterio de los centros educativos, en muchas comunidades se necesita el consentimiento paterno para que los menores la reciban y la puede impartir cualquiera”, se duele Raquel Hurtado, de la Federación de Planificación Familiar Estatal. A pesar de que cada vez más padres hablan de sexo con sus hijos, la desconexión sigue siendo notable. Los menores tienen acceso a su principal fuente de información sobre el asunto con un simple clic: más de la mitad (el 53,5%) de los adolescentes españoles de entre 14 y 17 años ha visto porno en Internet (el dato, de Protégeles, incluye a chicos y chicas). Entre los 11 y los 12, el 4% reciben contenidos sexuales en sus móviles. Y, mal digerido, el porno provoca nuevos comportamientos que los adultos no entienden. “Nuestros cerebros aprenden”, empieza Juan Madrid, el médico del Centro Joven del Ayuntamiento de Madrid. “Si tú te acostumbras a excitarte viendo determinados vídeos luego condiciona tus preferencias”.
Lo cierto es que los adolescentes mantienen su primera relación sexual a la misma edad media de los últimos años: los 17. Pero los que antes se animan a dar el paso, cada vez son más numerosos. El porcentaje que ha tenido su primera relación sexual antes de los 15 se ha más que duplicado entre 2004 y 2012 pasando del 5,2% al 12,3%, según el último informe de sexualidad del Injuve.
“Si una chica no está integralmente depilada, me da asco”, dice un joven
Las adolescentes están acostumbradas a que chicos mayores que ellas las animen a mantener relaciones antes de que les brote el deseo. Patricia es una de ellas. A sus 17 años, esta alumna de un centro privado madrileño perdió la virginidad hace unos meses porque su pareja de entonces le dijo “si no lo hacemos lo vamos a tener que dejar”. “Al final di el paso y ahora que ya no estamos juntos me arrepiento”. A ejemplos como este se refiere Hurtado cuando dice que no le preocupa que los adolescentes tengan relaciones pronto, “si estas son decididas y lo hacen porque les apetece, y no porque hay gente en mi grupo diciendo que lo haga ya”.
 
Noemí Sánchez es educadora sexual en institutos de Alcalá de Henares (Madrid). “Los chicos ven porno y deducen que su vida sexual va a ser muy parecida”, dice. Ella tiene en cuenta que las nuevas tecnologías, ahora masivas, están plenamente integradas en sus vidas. El 16 de octubre, 35 alumnos de 12 y 13 años del concertado Nuestra Señora de Los Ángeles, en Villaverde (Madrid) escuchan a dos policías del grupo de Participación Ciudadana de la comunidad que les dan una clase de prevención en la que les advierten del peligro de entablar conversación con desconocidos a través de la Red o de compartir imágenes subidas de tono. Un agente les pregunta si utilizan Whatsapp. Levanta la mano toda la clase menos tres chicos. “¿Y sabéis a partir de qué edad es legal disponer de esta aplicación?”, pregunta de nuevo. Los adolescentes se encogen de hombros. “Los 16 años”. Y recibe como respuesta un montón de rostros sorprendidos.
 
Al este de Madrid, en Coslada, chicas y chicos de entre 17 y 19 años charla en dos bancos enfrentados. Hablan de un vídeo que ha visto todo el alumnado del centro público en el que estudian: “Una chica se grabó tocándose y luego se lo mandó a su novio. Cuando se pelearon, él se lo reenvió a varias personas hasta que lo vio todo el instituto”. La joven se ha cambiado de instituto pero sigue viviendo en el barrio. La consideran “una guarra y una cerda”. “¿Y qué pensáis del chico que difundió las imágenes?”. Silencio sepulcral.

En cifras

El 53,5% de los adolescentes españoles de entre 14 y 17 años ha visto porno en Internet. Entre los 11 y los 12, el 4,1% recibe contenidos sexuales en el móvil.
El porcentaje que ha tenido su primera relación sexual antes de los 15 se duplicó entre 2004 y 2012: pasó del 5,2% al 12,3%.
En 2012 aumentó un 30% el número de procesos judiciales por violencia machista en adolescentes en España: pasó de 473 a 632. En 2013, se redujo la cifra: 327.
El machismo que condena a la mujer atrevida frente al hombre va a más en los adolescentes. “La mujer se ve como un elemento de posesión del hombre y el poder de controlar que nos dan las nuevas tecnologías se usa cada vez más”, dice Madrid. Un estudio del Ministerio de Sanidad sobre la evolución de conductas violentas y patrones sexistas entre menores concluía que el porcentaje de chicas que reconocía haber sufrido insultos subió del 14% al 23% entre 2010 y 2013. Por esas fechas una encuesta de la Comunidad de Madrid desveló que al 5,3% de las adolescentes de entre 14 y 16 años “el chico con el que salían le había impuesto conductas de tipo sexual” que ella rechazaba.
 
Tres adolescentes —alumnas de un centro público madrileño— confirman que reciben comentarios machistas: “Nos lo sueltan en plan bromita: 'Vete a fregar. Y luego, si ya somos pareja, pueden decirte: 'Eres solo mía'. 'No hables con otros chicos'...”. Varios educadores sexuales se confiesan escandalizados por la aceptación que hay entre los menores hacia los celos. “Sus patrones de pareja son muy chapados a la antigua, el chico se entiende que es superior y muy posesivo”, dice Sánchez. “Ellos intentan controlar como visten y ellas los justifican”. Sánchez culpa en parte a los modelos que reciben desde fuera en canciones, películas y televisión.
 
Depilarse integralmente el pubis se ha puesto de moda entre las adolescentes (y también entre algunas adultas). “Los directores de nuestros centros de belleza lo confirman”, dice Juan Carlos Lorenzo, de la cadena Aires. “Lo hago por estética” es la respuesta más habitual de las menores. Aunque también dan otras: “Lo hago por si ligo”, dice una chica de 16 años. “Yo por higiene”, dice una joven de 17 que se está haciendo la zona con láser gracias a 650 euros que sus padres le regalaron para el tratamiento. “¿Y duele?”, pregunta una amiga. “Un poco. Quema”. Álvaro, de 18 años, sostiene que la exigencia va en ambos sentidos: “¡Yo cada tres días me afeito mis partes porque ellas también lo demandan!”, dice. “Si me topo con una que no está integralmente depilada, me da asco”. Isabel Serrano, ginecóloga, no está segura de que el porno haya impuesto esta moda; ella ve otro motivo de preocupación: “Yo lo ubico en el modelo estético actual de gustar al otro, lo que incluye gustarle desde los genitales. 'Si le gusto más, no se irá con otras”.
“Ser 'guay' cada vez se vincula más a ser agresivo con ellas”, reza un informe
En 2012, la Comunidad de Madrid encargó un informe sobre la violencia hacia las adolescentes. “Queríamos entender qué estaba pasando en edades tempranas”, dice Marisa Pires, de Acciones de Salud contra la violencia de género. “Todos los jóvenes creen en la igualdad de sexos”, reza el informe; “pero la forma en que se desenvuelven sus afectos no demuestra que la igualdad presida habitualmente sus relaciones mutuas. La violencia de pareja hacia las mujeres se cuela por la afectividad y no por la ideología”.
Es habitual que los adolescentes sufran (y emitan) agresiones verbales imponiendo modelos femeninos y masculinos que han interiorizado desde la infancia. “La agresión de género se está empezando a poner de moda en determinados ambientes”, dice el informe. “Ser 'guay' cada vez está más vinculado a ser agresivo con ellas”. Al autor del estudio, el sociólogo Luis Seoane, le preocupa que los adultos estemos dejando que la educación sexual de los menores evolucione sola y sin control. “Impera una gran hipocresía”, explica Serrano. “Estudiamos la violencia, pero luego no somos consecuentes con nuestros informes. El Gobierno cree, equivocadamente, que impartir educación sexual hará que aumente el sexo entre adolescentes, cuando es al revés: con una buena educación en la materia son más capaces de decir no”.

sábado, 8 de noviembre de 2014

cuentos que sí cuentan: EXTASIS EN BARCELONA (7)





ÉXTASIS EN BARCELONA
MONÓLOGOS Y DIÁLOGOS DE UN ADOLESCESTE  

Un libro para hacer pensar a los adolescentes... Y a sus padres.

Cada sábado un fragmento.

 


MONÓLOGO VII


Es un notición. Carlos me dijo que vio a los padres de Sandra en el Polo. Parece que la sacan para antes de Navidades; y regresa a nuestro cole. Y seguramente se viene Joan también ¡Estupendo! Yo creo que Joan ya no tendrá más problemas ¡con lo bueno que es! ¡Qué pena! Su madre ya no me estrujará cuando me vea por la calle, (¿o tal vez sí?). Cuánto me alegro por ella. Creo que ninguno de los dos ha perdido curso, tal vez sólo unas materias. En ese centro de Berga pueden elegir entre estudiar o trabajar. Gabri, por supuesto, eligió lo del trabajo. Y creo que no le está yendo nada bien. Ya se escapó una vez y lo encontraron con una botella de vino, y creo que se metió alguna pastilla. ¡Caray, pero qué bien lo de Joan y lo de Sandra!

 

 Ya nos hemos puesto de acuerdo para que Sandra no se meta en más líos con los okupas, ni con la mierda que se metía… Silvia nos va ayudar. Y yo me encargo de que Mónica se encargue de Joan…

 

Van a ser unas Navidades movidas. ¡Y sin papá…! Cómo me gustaría pasar otra vez unas Navidades con toda la familia. Y pensar que el año pasado me dio mal rollo. Todas las santas Navidades obsesionado con la fiesta de fin de año. ¡Pobre papá! Lo mal que se lo hice pasar. A él le encantaba tener toda la familia alrededor en esos momentos especiales. Y el idiota del hijo adolescente con sus pesadeces de costumbre. Es cierto eso de que nadie aprecia lo que tiene hasta que lo pierde ¡Qué daría yo ahora por unas Navidades con todos, con papá…! Y es que no entiendo por qué narices te obsesionas por algo tan estúpido como una fiesta, y haces la vida imposible a los de tu alrededor. Cuántas veces me decía papá que hay tiempo para todo. ¿Por qué me complico la vida hasta rayarme yo solo? ¡Con el ambientillo que formábamos todos en casa! Carmen con sus historias del novio. Cómo nos reíamos cuando contaba que cada vez que venía a verla se equivocaba de piso, con el consiguiente cabreo de la bruja del piso de arriba. Y Andrés con sus preocupaciones universitarias. Papá siempre le decía que iba acabar notario rico, pero aburridísimo, si antes no se volvía majareta de tanto estudiar. ¿Y mamá? En fin, mamá, como siempre, preocupada por todos y por todo. Dios mío, si me la quitas entonces sí no te hablo nunca más…

 

 Dicen que los primeros días, cuando sales de un centro de esos de rehabilitación, son básicos. Si vuelves al ambiente que te llevó ahí dentro, las has cagado. Y me imagino que cada vez será más difícil salir de toda esa porquería.

 

Por eso estamos dispuestos a fastidiarnos un poco con el plan de estas Navidades. Aunque que ni tan fastidio, con lo buena que está Sandra… ¡Es una pena! A saber el manoseo que trae encima. Ojalá no se haya echado a perder definitivamente. Eso sí te parte el alma. Porque una cosa es equivocarte una vez, tener mala suerte con alguna amistad, meter la pata por novato. Otra muy distinta es cuando coges carrerilla y no paras. Por eso, a mí se me hace que Jorge (¡el cabrón!) y Gabri (el enano acoplado) no tienen remedio.

 

Bueno, existen los milagros… Pero papá siempre decía que árbol que crece torcido no hay quien lo ponga recto. Tampoco es matemático. Hay casos. Pero realmente hace falta un milagro. Y como estamos los hombres con Dios… Pues no creo que le apetezca ir regalando muchos milagritos por ahí. O tal vez sí. ¡Quizá se muere de pena al ver cómo estamos! Lo que está claro es que o espabilas pronto o creces más torcido que el pene de Felipe… ¡Y luego no hay quien te enderece!

 

Hablando de Felipe ¡pobrecillo! Ya me estaba dando pena. Creo que estábamos cayendo en eso del booling. Yo ya he cortado pues no quiero traumas… También nos hemos puesto de acuerdo Carlos y yo para esto. La verdad que Silvia nos ayudó un montón. ¡Menudo rapapolvo nos dio en el patio! Parecíamos dos gatitos. ¿Pero a quién se le ocurre preguntar que qué libro teníamos que leer para la semana siguiente? Se podía haber callado, a ver si se le olvidaba a la profe. ¡Caray, qué de collejas! Bueno, también era medio en broma. Carlos y yo nunca nos hemos llevado mal con él.

 

El que sí se pasa, para variar, es Jorge.  Pero creo que ya va a acabar la cosa. El otro día intentó meterse otra vez con Felipe y le corté en seco. No sé a qué vino la cosa. Se le ocurrió decir en alto, mirándole: “¿A quién le está creciendo torcida…?”. ¡Idiota! Antes de que los demás se pudieran reír salté de inmediato, mirándole: “¿A quién le dejó de crecer hacer años…?”.  ¡Bueno, la que se armó! Carcajada total y todos encima de Jorge que ya se había echado sobre mí. Gracias a Dios esquivé el primer puñetazo. Y el tío, encima, suelta con guasa: “A mí me funciona de maravilla y la sé usar, no como tú, gilipollas”. Al que cogieron en ese momento fue a mí: “Cabrón, la usas para joder la vida a las personas”. Mónica estaba en una esquina, y ya había empezado a llorar. En seguida entró el Patillas para la siguiente clase. Así que la pelea se pospuso.

 

Aunque conociendo a Jorge suponía que no iba a ver pelea. Cómo me hubiera gustado retarle a unas curvas donde siempre. Pero no me gustó nada que me amenazara con traer a unos amigos que conoce del centro. Ya lo habíamos visto con ellos por Pachá; eran unos pelaos de cuidao. Eso sí, disfruté lo que le dije durante toda la clase siguiente. Y me llenó de alegría ver a Felipe sonriente durante largo rato. Como que ya le he cogido cariño. Pero como haga una preguntita de las suyas… ¡Colleja!

 

Ya sabemos que Sandra y Joan llegan el 20. Es perfecto, porque ya habrán acabado los entrenos y los partidos. Así tendremos más tiempo en las tardes, y los sábados en la mañana.

 

Cada vez es más coñazo. Con eso de que quieren federarnos, poco a poco están más fuertes los entrenamientos. El otro día lo hablamos con Carlos. Si se ponen pesados, los mandamos a volar. Es verdad que fastidiamos al equipo, pero que no nos fastidien a nosotros la vida. Sí, sería una cerdada de nuestra parte. Yo soy el que más muevo el balón desde la media. Y Carlos, ¡marica!, no para de meter goles.

 

Disfrutamos un montón, pero a veces se pasan. El otro día que no fuimos a entreno…  (¿Por qué fue? ¡Ah! Me pudo el culito de Silvia. Estaban entrenando vóley en el otro patio y le dije a Carlos que nos quedáramos un rato más. Hasta que se nos fue la hora…).  Al siguiente entreno nos fue de feria. El animal de Carlitos se pasó: cincuenta vueltas, cien flexiones y cien abdominales. No lo mandamos a tomar por saco porque el sábado teníamos un partido contra los del San Eustaquio y había que machacarles a esos chulos tocapelotas. Les hicimos papilla, seis a uno. ¡Y la que metí de casi medio campo! El portero empanao… Un poco más y hay bronca. Menos mal que ese día (es bastante habitual) estaba el padre de Carlos viéndonos. Es un tío estupendo. Calmó las cosas enseguida.

 

No como el de Jaime, que no se controla (de tal palo…). Además me decía Jaime que su padre quería que entrenara mucho más tenis. ¡Encima! Pues si sigue la carrera antivirginidad y la de malabarismos en la cama ¡no sé qué va a jugar! Bueno, no exageremos. Me dijo el otro día que después del primer fracaso de circo no tenía ganas de más. ¡Ojalá sea cierto! Lo que no sé, si se podrá controlar la próxima. Sólo con ver a su padre, cómo se desfasa en los partidos, entiendo el descontrole de Jaime.

 

Ahora, que si entrena más horas…  ¡La tiene clara! Con lo justo que va en los estudios. Su padre le dijo que así tendría más voluntad. ¡Y una mierda! Una cosa es entrenar y jugar porque te gusta y porque lo necesitas para echar demonios; y vale que te ayuda a controlarte. Pero otra muy distinta es que te dejen sin fuerzas para hacer otras cosas. ¡Mira a Santi! No se atreve a decir al hipopótamo de su padre que no puede más con los entrenos. Y como él siempre va a su bola, no quiere que nadie se meta en sus problemas. Y sigue en esa peña del Barça, rodeado de cholos. Entre pitos y flautas entrena o juega todos los días. Cuando llega a casa no tiene fuerzas ni para sacar los libros de la mochila. Es curioso que me lo cuente a mí, como si yo pudiera hacer algo. Al menos le escucho… A lo mejor quiere que un día me enfrente, por él, al hipopótamo. ¡Lo tiene claro!

 

Lo que sí hemos logrado Carlos y yo es que Felipe se apunte a fútbol. Le irá de perlas. El otro día nos reímos los tres un montón. Le dijimos de broma que así tendríamos más posibilidades de darle balonazos en los huevos, y así, a lo mejor, se la ponemos recta… Es estupendo que ya lo tenga asumido. ¡Que tampoco es para tanto! Es más la broma. Además, si realmente tiene problemas con eso, se soluciona con la pasta de su padre. Que para su cumple de los diez y ocho, en lugar del coche, le pague una operación, ¡Ja, ja, ja!

 

Hemos decidido darle un poco más al paddle. Como Carlos también es socio del Polo, podremos ir con Sandra y Silvia. Es el plan. Estamos viendo también por dónde podemos ir estas Navidades en Barcelona. Está difícil. En la mayoría de lugares que conocemos se reparte costo, y queremos algo limpio para que a Sandra no se le antoje. Otra posibilidad es montar buenas fiestas en varias casas. Silvia nos ha dicho que su madre no tendría problemas. Además tiene una sala bastante grande. Y mamá tampoco creo que pusiera pegas, a pesar que es la primera Navidad sin papá. Siempre y cuando controláramos mucho el tema del alcohol.

 

Ciertamente en casa de Silvia, estoy seguro, no acabarían las cosas como en la fiesta de Marta. Su madre seguro que andaría por ahí dando vueltas. Y no me veo a Silvia morreándose con nadie (bueno, conmigo sí la veo, por supuesto…). Y está claro que en mi casa yo no permitiría nada. A mamá no le puedo hacer eso, y menos ahora.

 

Creo que lo de las fiestas en casa y el paddle va a ser la mejor opción para estas Navidades. ¡A ver cómo le sienta el plan a Sandra! Creo que tenemos que involucrar también a Joan y a Mónica. Preguntaré a Carlos y a Silvia a ver qué les parece.

 

El que, por lo visto, no se recupera para Navidades es Nacho. Se pasaron con la paliza. La mandíbula y dos costillas. Aunque la culpa la tiene él que anda buscando bulla. También es verdad que ahora vas por la calle y casi no puedes mirar a nadie. “¿Qué me miras así?” ¡Joder! A la mínima que te descuidas te están enseñando el casco. Cada vez vamos más de chulos de mierda por la vida. Se ve que no hay cosas más interesantes que hacer en la vida.

 

La verdad que sí tienes que aprender a bajar la cabeza, más cuando aparecen los grupitos en sus motos, con puños y demás ajuar... Yo no creo que sea falta de personalidad si no les contestas, si vas a tu bola, si cambias de acera (“A con-tra co-rriente. A contra corriente…”). Con esos tíos no se juega. Prefiero tragar orgullo y saliva por un minuto que estar fuera de combate, como Nacho, durante casi un mes.

 

No es que no tengas huevos, es que hay que saber medir, ¿no? Si te salen cinco, ¡pues a callar! Pero da rabia, tanta prepotencia. Son los típicos que a solas son unos mataos, que no saben ni contestarte una palabra. Y quieren solucionar todo a golpes. Sustituyen la cabeza, que no tienen, por el casco, que es más duro y te jode más.

 

 Cuando te pasa una cosa de esas, lo que te tranquiliza, al menos a mí, es saber en cómo acabarán esos desgraciados. Es lo típico, se encontrarán unos tíos más chulos y más cabrones que ellos, y los harán papilla. Bueno, no es que se lo desee, pero así aprenden y nos dejan en paz a los que queremos vivir en paz. Como decía papá: “tú vive con dignidad y aléjate de los orangutanes que sólo viven para su ineptitud”. Pobres animales los orangutanes, qué habrán hecho para que les tengamos que comparar con los gilipollas de los chulos skins  y los pelaos. A con-tra co-rriente. A con-tra co-rriente… Skins y-pelaos, chu-los-baratos. To-dos al-carajo…”

 

Hoy me voy feliz a dormir. Silvia me ha dicho lo de Mónica: salió negativo. Gracias a Dios, no tenemos mamá prematura, ni necesidad de recurrir a extremos. Justo por la radio pasaron ayer el testimonio de una señora que hacía diez años había abortado. El trauma no se lo ha quitado ni a base de psicólogos. Recomendó una página web de testimonios de chicas que han abortado. Le llamé en seguida a Silvia y se lo comenté. Es curioso que ya la conociera. Se ve que el tema le andaba preocupando. Quizá también por lo de Mónica. A  lo mejor lo hablaron entre ellas y no me dijeron nada.

 

Bueno Dios mío, gracias por lo de Mónica. Sé bueno y que se me aparezca una angelita esta noche. Se puede llamar Sandra. Pero si es Silvia, mejor…

 


jueves, 6 de noviembre de 2014

los jueves con Edu y Marta: MÁS DEPRESIÓN ADOLESCENTE... VIEJOS PREMATUROS

 
 
Me pregunto si logramos crear un ambiente relajado en torno a nuestros adolescentes, si la sana tensión no se convierte muchas veces en malsana presión...

El estrés en las adolescentes acelera envejecimiento prematuro

Estudio realizado por la Universidad de Stanford cree que las adolescentes que sufren del estrés y son propensas a la depresión, pueden envejecer de forma prematura

Las adolescentes que sufren del estrés y son propensas a la depresión,
pueden envejecer de forma prematura Foto: http://www.tuvozentuvida.com

Un reciente estudio realizado por la Universidad de Stanford, EE.UU.,  ha descubierto que las adolescentes que sufren del estrés y son propensas a la depresión, pueden envejecer de forma prematura, informa RT.
El estudio ha demostrado que el organismo de las niñas adolescentes con antecedentes familiares de depresión, responde al estés aumentando los niveles de la hormona cortisol, que en grandes cantidades puede dañar el sistema inmunitario y los órganos.
Además, las adolescentes propensas a depresión tienen los telómeros más cortos, lo cual es una señal de envejecimiento.
Los telómeros son las tapas en los extremos de los cromosomas, que se ponen un poco más corto cada vez que una célula se divide o como resultado de la exposición al estrés. Su es como un reloj biológico que corresponde a la edad, cada vez más cortos que los adultos mayores. 
Estudios anteriores han demostrado vínculos entre los telómeros más cortos y la muerte prematura, las infecciones más frecuentes y las enfermedades crónicas en los adultos.
El profesor Ian Gotlib, de la Universidad de Stanford, dijo que los resultados fueron una sorpresa.

 

lunes, 3 de noviembre de 2014

mi archivo secreto: ¿LE DEJAMOS LEER SAGAS DE VAMPIROS, ZOMBIS Y DEMÁS DEMOGRAFÍA?



Unos dicen que al menos leen... Otros que ese tipo de lectura no les inicia realmente a la gran literatura... Qué pensar.

¿Deberían los adolescentes leer literatura juvenil?

Semidioses malhablados y vampiros imberbes reavivan el debate sobre la calidad de las novelas destinadas a los más jóvenes

Miqui Otero 31 OCT 2014
elpais.com
          

cordon press
 
Los niños siempre han aprendido con los dibujos animados. Ya sea mitología clásica (Seiya peleando en el Tearo Epidauro para hacerse con la armadura de Pegaso en Los caballeros del Zodiaco), anatomía y medicina (los glóbulos blancos con uniforme de policía en La vida es así) o literatura de viajes (Willy Fogg pasando apuros en el Mar de China). Y, sin embargo, el debate sobre si habría que fiscalizar las lecturas infantiles y juveniles con resonancias más elevadas sigue vivo. Muchos de los que se mostraban especialmente estrictos ahora son, precisamente, los que devoraron aquellas series, u otras parecidas.
 
Neil Gaiman fotografiado en el hotel Covent Garden de Londres / Cordon Press
Si asignáramos un capitán para cada bando en esta discusión, el de los que piensan que cualquier libro es válido mientras que los muchachos lean sería el gurú fantacientífico y escritor superventas Neil Gaiman. Hace un año, defendía en una conferencia en Londres que “no existen los libros malos”. Según él, es un síntoma de esnobismo y de ignorancia sugerir que los tebeos o la literatura Young Adult (tan exitosa en la actualidad; autores como James Patterson han vendido más de 300 millones de ejemplares) son tóxicos para los lectores en ciernes, ya que la ficción es siempre la getaway drug (expresión que se refiere a cómo una adicción menor puede conducir a otras mayores) para forjar lectores adultos omnívoros y solventes. “No les dejéis leer lo que disfrutan (…) y conseguiréis una generación convencida de que leer es poco guay y lo peor, una molestia”, afirmó en esa charla el creador de The Sandman.
 
En el otro lado del ring encontraríamos a Tim Parks, que en un texto publicado en el blog de New York Review of Books afirma que enrolarse en las tropas de los que defienden la postura de: No me importa que la gente lea Crepúsculo porque eso los llevará a leer cosas más elevadas, no tiene sentido. Según él, acostumbrarse demasiado a fórmulas repetitivas o a personajes pobres acentúa la pereza, así que ve improbable que pulir los clásicos o hacer de ellos versiones demasiado abreviadas o actualizadas desemboquen en Proust o a Shakespeare. Propone, en definitiva, que los niños empiecen directamente con Romeo y Julieta.
The Wall Street Journal criticó las Young Adult Novels tildándolas de demasiado sencillas y oscuras
La polémica lleva muchos meses encima de la mesa. The Wall Street Journal criticó las Young Adult Novels, que en realidad casi sostienen el mercado editorial anglosajón, tildándolas, además de demasiado sencillas, de demasiado oscuras (suicidios, autoflagelo, sangre…). Ese argumento es similar al que empuñaban hace años los que culpaban a Marilyn Manson del desenlace de algunos adolescentes atormentados. Una articulista del portal Slate iba más allá y esgrimía que cualquier mayor de edad que leyera esas sagas adolescentes debería sentir vergüenza. Quizás no tenía en cuenta que, aun escritas en teoría para más jóvenes, un 55% de sus lectores tienen más de 18 años. El debate se propagó hacia el resto de cabeceras, desde las más pujantes como Flavorwire hasta las más consolidadas como The New York Times. Los defensores argumentaban que un adulto no puede meterse en la cabeza de un adolescente y, sobre todo, no debe olvidarse de que algún día lo fue.
 
Si los jóvenes estadounidenses encumbraron en su día a los X-Men o a Spiderman fue, entre otras cosas, porque planteaban que la poca integración se puede deber no a una inferioridad, sino a una tremenda superioridad, no a una tara, sino a un superpoder. Es el caso de Percy Jackson, expulsado de muchos colegios y que, en teoría, padece dislexia y no se puede concentrar. En realidad, lo que le sucede es que es un semidios, hijo de un dios y una mortal. Y las aventuras que le esperan son las propias de su poder y de su árbol genealógico, pero, he aquí la clave, serán explicadas no con el lenguaje de la mitología clásica, sino con el de los jóvenes de este siglo.

Fotograma de la película 'Percy Jackson y el ladrón del rayo' / Cordon Press
 
 
La saga de Percy Jackson, editada en España por Salamandra, ha planteado una pista más en el debate. Su creador, Rick Riordan, está en plena gira de promoción de la última entrega de sus recreaciones de la mitologia clásica. La primera entrega, Percy Jackson y los dioses del Olimpo, vendió más de veinte millones de copias en todo el mundo. Sus presentaciones se asemejan más a un concierto de una pop star juvenil que a un acto literario e incluso existe todo un merchandising, atracciones, videojuegos… Los personajes son moteros vigoréxicos que exclaman “Amo este país. El mejor lugar desde Esparta” y los héroes se dan cuenta de que algunos villanos vienen de otro lugar y época porque no conocen el slang de los jóvenes actuales.
En ese uso del lenguaje reside la polémica alrededor de la saga. Según algunos, la serie de Harry Potter parece la obra de las hermanas Brönte en comparación, así que no cuenta con tantos lectores adultos como los libros de J. K. Rowling. Ese lenguaje demasiado coloquial (y actual) parece molestar a muchos lectores adultos que consideran que, si bien no está mal que los niños se vistan como héroes griegos en lugar de como zombies sin personalidad, juzgan estas historias como demasiado tontorronas o con un estilo demasiado simple.
 
Y, sin embargo, los muchachos se pirran por ir a campamentos y a talleres temáticos sobre mitología donde asisten ojipláticos a las historias de los cuentacuentos o practican durante horas con la espada emulando a los semidioses antiguos. A veces llueve, según ellos, porque Poseidón lo ha ordenado o truena porque Zeus se ha enfadado.
 
Ya en los años veinte Ingri y Edgar D’Alaura, dos inmigrantes europeos, escribieron en EE UU muchos libros que re explicaban mitos clásicos en los años veinte. Eso mismo hace Riordan, aunque algunos insisten en que los suyos perdurarán menos tiempo. Opinan que caerán en la obsolescencia porque emplea cosas tan coyunturales y pasajeras como la página de anuncios clasificados Craigslist o los Iphone. Y, sin embargo, cada escritor suele usar, de forma más o menos alambicada, el lenguaje de su época y si los mitos han resistido el paso de los siglos es precisamente porque cada generación los ha adaptado a sus necesidades. Porque cada persona que los ha explicado, especialmente en el caso de la literatura oral, ha querido ganarse a su audiencia, algo que, sin duda, ha logrado Riordan. Neil Gaiman y los de su bando tienen, como poco, ese argumento de peso.
 
 
 
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