miércoles, 22 de febrero de 2017

temas complejos: ESTAMOS FORZANDO EL CEREBRO DE NUESTROS HIJOS

Un neuropsicólogo nos advierte de los peligros que enfrentan hoy en día los cerebros de nuestros hijos. Necesitan paciencia... Y ya no se la damos.


Reflexiones de la educación del siglo XXI desde la mirada de la neurociencia
Vivimos en un tiempo de cambio. Por una parte la neurociencia avanza a ritmos desconocidos hasta la fecha y pone de relieve las estrategias más eficaces para ayudar a nuestros alumnos a aprender. Por otra parte el imparable avance de las nuevas tecnologías ha hecho del mundo un lugar más rápido y accesible en el que las distancias en la información se desvanecen por un lado y la comunicación interpersonal y el tiempo para reflexionar pierden espacio en nuestras vidas. 
En este tiempo de cambio nuestros hijos, nuestros alumnos, tienen todo más a mano y a la vez experimentan más estrés que nunca. ¿Cómo puede ser que tantos avances científicos no nos estén aportando los resultados esperados? Posiblemente la respuesta sea que los cambios están ocurriendo más deprisa de lo que hemos podido asimilar y que necesitamos realizar una reflexión serena, pero urgente, sobre las necesidades de nuestros hijos y alumnos. 
Es cierto que sabemos más de neurociencia. Es cierto que disponemos de muchos avances tecnológicos. Pero, ¿realmente ha avanzado el desarrollo cerebral? ¿han cambiado las necesidades biológicas de los niños del siglo XXI respecto a las nuestras, los niños del siglo XX? Posiblemente no. La neurociencia nos dice que hemos puesto toda nuestra atención y esperanzas en el cambio tecnológico y científico mientras que nuestro cerebro sigue siendo el mismo que evolucionó hace miles de años. El cerebro del niño sigue necesitando aprender a un ritmo lento y apoyado por el estímulo de su sistema motor y sensorial. Aprende a contar de una manera más rápida y fiable metiendo unas cuentas dentro de un cubo que pasando el dedo por una pantalla. 
Es cierto que sabemos ahora que las clases deben involucrar más al alumno e incorporar unas dosis considerables de experimentación, participación, trabajo colectivo y creatividad. Estos son avances en la neurociencia de la educación que no debemos subestimar. Pero también es importante para el cerebro aprender a respetar los turnos, a leer y escribir caligrafía, ser capaz de memorizar o prestar atención al dictado a pesar del aburrimiento. Porque en la vida real son muchas las ocasiones en las que el cerebro debe aplicar su constancia, su capacidad de esfuerzo y capacidad para tolerar la frustración. De hecho los estudios sugieren que son las habilidades más importantes para el éxito académico, social así como para la satisfacción personal. 
Nuestros jóvenes deben enfrentar nuevos retos que no tuvimos nosotros cuando ocupábamos su momento vital. Manejar la incalculable cantidad de información, gestionar su "yo virtual" en un entorno digital, la pérdida de valores seguros, el auge de los modelos vacíos provenientes de los medios de comunicación y la tendencia imparable de consumo, tanto de ocio como de información son retos de enorme dificultad para un cerebro en desarrollo como el suyo. Debemos permanecer atentos a estos retos y educar siempre desde el sentido común y el equilibrio. 
Los chicos y chicas a los que tenemos el reto de educar necesitan equilibrio en sus vidas, porque el cerebro es puro equilibrio. El chico que no duerme porque pasa las horas conectado al móvil necesita más autocontrol. El que pasa el día estudiando exigiéndose mejores resultados necesita más indulgencia consigo mismo y la chica que sufre porque ha perdido la fe en los valores que intentamos inculcarle necesita recuperar un término medio que le permita seguir apoyada en unos valores que, aunque a veces se tambaleen siguen siendo positivos para su desarrollo. 
Centrémonos en el uso de las nuevas tecnologías. Sin lugar a dudas el desarrollo digital nos permite alcanzar cotas insospechadas de comodidad y conectividad. Sin embargo, no todo son ventajas. A diferencia de la lavadora que nos ahorra tiempo y energía las nuevas tecnologías interaccionan con nosotros de una manera constante y a la vez que nos ahorran esfuerzo también nos roban tiempo y energía. Hoy en día el porcentaje de adolescentes que duerme las ocho o nueve horas aconsejadas para tener un descanso adecuado no llega al 5%. Sabemos que ese descanso es necesario para obtener una buena higiene del sueño que permita al cerebro adolescente tener unos niveles adecuados de concentración en clase. En este sentido la colaboración de los padres para modular el uso que sus hijos hacen de las nuevas tecnologías es fundamental. Tener una buena conciencia de las pautas básicas e importancia de la higiene del sueño es esencial para que el adolescente comprenda la transcendencia que tiene para su desarrollo intelectual y estado de ánimo. El abuso de internet entre los adolescentes parece ser una fuente de estrés y falta de sueño, mientras que en los más pequeños puede interferir en el desarrollo normal de las funciones de atención y concentración como advierte la Asociación Americana de Pediatría. 
No debemos olvidar que el cerebro del niño no solo se desarrolla de una manera espontánea, ni a través de la interacción con las herramientas de información de las que dispone, sino que también experimenta una gran influencia de los modelos humanos de que dispone. En este sentido sabemos que una de las mayores influencias para el desarrollo y aprendizaje son los modelos que recibe tanto de sus padres como de sus maestros. No debemos olvidar nunca el impacto que, para bien y para mal, maestros y padres tenemos en nuestros hijos. El niño viene equipado de todo un sistema de neuronas espejo cuya principal función es aprender de la imitación, por lo que debemos tener en consideración tanto los modelos que pueden observar en el mundo virtual y en el mundo real. Una de las habilidades que más se aprende a través de la observación es el manejo de las emociones haciendo que si queremos una sociedad más paciente, más respetuosa ante las diferencias y más capaz de gestionar el estrés debemos ser nosotros primero modelo de respeto, paciencia y autocontrol. Sin embargo, esto puede resultar difícil ya que el propio ritmo de vida de la sociedad actual, la incursión de las nuevas tecnologías en nuestras manos y la demanda cada vez más natural de realizar tareas multidemanda hace que como sociedad cada vez vivamos con más estrés y con menos paciencia. Por eso precisamente debemos tomar conciencia del impacto de nuestras actitudes en el desarrollo de nuestros hijos y alumnos y asumir que, nuestra propia vida y manera de actuar son en sí mismas un acto educativo como sentarnos a enseñarles a escribir o leer. En este sentido resulta inútil disociar nuestra forma de estar y vivir de la propia educación, porque la educación trasciende el aula y el rato de conversación padre hijo para colarse en nuestras actitudes y posturas más cotidianas.
Quizás de todas estas habilidades, la más olvidada sea la de la paciencia. En una era en la que parece que podemos tener todo ya, la paciencia resulta anticuada. Es como si no tuviera utilidad práctica y, por lo tanto fuera desechada de los valores que rigen la educación, los negocios y las relaciones sociales. En la generación de los que ahora nos toca educar crecimos esperando. Esperábamos una semana entera (de sábado a sábado) para volver a ver nuestros dibujos favoritos. Hoy el niño, solo tiene que pedir el móvil a su madre para ver aquello que quiera en el momento que quiera. Esperábamos horas y horas a llegar a nuestro destino en unos viajes interminables con la única compañía de los juegos que nos inventábamos con nuestros padres y hermanos. Hoy en día, la mayoría de niños viajan en un coche equipado con pequeños televisores para no tener que esperar. Escribíamos cartas a nuestros amigos y esperábamos durante semanas a que la carta llegará a su destino y recibiéramos una respuesta. Hoy en día la espera es inconcebible para un niño que quiere hablar con un amigo o un adolescente que quiere hablar con un amor de verano. Incluso esperábamos durante todas las Navidades la llegada de los Reyes magos, mientras que hoy en día muchos son los padres que optan por Papá Noel para que el niño no tenga que esperar al final de las fiestas para disfrutar sus regalos. Parece que la era de la espera tiene los días contados. Sin embargo, la neurociencia pone de manifiesto que la habilidad de esperar es una de las más valiosas para el ser humano. Con su famoso experimento de la golosina, Walter Mischel, no sólo puso de manifiesto lo terríblemente difícil que resulta esperar para un niño, sino lo determinante que resulta esta habilidad para alcanzar algunas de las metas de eso que llamamos educar; alcanzar una buena integración social, ser capaz de mantener relaciones satisfactorias con otras personas significativas en nuestras vidas, obtener niveles altos de satisfacción con los logros obtenidos así como un rendimiento académico óptimo. De hecho, para muchos, la capacidad para ser paciente y esperar es la habilidad más importante para todas ellas. 
Resulta difícil explicar esto al niño que quiere ver sus dibujos favoritos ya. Al chico que quiere jugar con su consola antes de hacer los deberes o al adolescente que quiere tomar ya una decisión que le asegure el éxito. Nadie ha dicho que sea fácil, pero si queremos que nuestros hijos y alumnos se sientan satisfechos con su futuro resulta imprescindible que les ayudemos a comprender y poner en valor algunos valores del pasado que, hoy quizás más que nunca se hacen necesarios para permitirles afrontar con éxito los desafíos de su generación. 
 Álvaro Bilbao
Neuropsicólogo y autor del libro "El cerebro del niño explicado a los padres".

jueves, 9 de febrero de 2017

los jueves con Edu y Marta: UNA BUENA CONFERENCIA PARA REPASAR LO FUNDAMENTAL


Claro, completo y básico. Desde las bases de  la función parental. Como es muy largo, hay que verlo sin prisas y en diversos momentos.

"Los padres padres son los que más quieren a sus hijos pero también los que más le amargan la vida."




Transcripción de la presentación. http://ow.ly/ZK6hY 

martes, 24 de enero de 2017

mi archivo secreto: ¿QUÉ PASA CON LA MASTURBACIÓN?



Se ha escrito mucho y se ha engañado mucho en las últimas décadas sobre este tema. Pero la realidad de la naturaleza y del diseño humano se acaba imponiendo.




Los hombres que dejaron de masturbarse y son más felices
José Antonio Méndez | Cortesía Alfa y Omega


Víctor tiene 20 años y en internet se oculta tras un complejo nick, un nombre falso. También Víctor es un seudónimo. Como él mismo reconoce no sin cierta amargura, desde que tenía 13 años se masturba a diario, y desde esa edad no ha pasado más de un mes sin ver pornografía. No se reconoce cristiano, así que no puede achacar a una presunta «moral religiosa y restrictiva» la ansiedad que le produce no ser capaz de controlar a fondo su sexualidad. «Sé que tengo un grave problema de adicción al PMO [NdR.: Pornografía-Masturbación-Orgasmo]. No puedo estar ni una semana sin el porno de mierda, y hasta cuando me masturbo [él usa otra expresión] me doy lástima».

Sociedad hipersexualizada
A pesar de que ante los demás vive una vida normal, Víctor se ha reconocido a sí mismo que es incapaz de controlarse como quisiera, y de sustraerse a los muchos estímulos que excitan su sexualidad: anuncios de productos corrientes pero con gran carga erótica, vídeos musicales y letras de canciones hipersexualizadas, una moda –femenina y masculina– en la que sobreabunda la sensualidad agresiva, programas de radio juveniles que abordan con frivolidad los asuntos sexuales, o artículos periodísticos presuntamente científicos que promueven la experimentación sexual y la desinhibición en esta materia.

Este bombardeo «está afectando a otros aspectos de mi vida –dice–: falta de concentración y de confianza, poca motivación y energía, problemas para socializar, ver a las mujeres como un objeto (desde la primera vez que tuve relaciones sexuales, a los 17, he tenido relaciones con diez chicas, y con tres mantuve noviazgos, aunque con todas terminé mal)…». Ser consciente de esta pérdida de libertad le provoca ansiedad, que libera de nuevo con la masturbación, en una espiral tormentosa que le dificulta «ser constante en actividades como la natación, el fútbol, ir al gimnasio…». Pero como Víctor no se resigna a vivir en un callejón de desesperanza, hace unas semanas se puso en contacto con la vertiente española del movimiento NoFap, una corriente que propone el control sobre la propia sexualidad y el progresivo abandono de la masturbación, y al que se han sumado ya decenas de miles de seguidores por todo el mundo.

La red NoFap nació en 2011 vinculada a la red social Reddit, y toma su nombre de la onomatopeya fap, que internet ha adoptado del cómic para referirse a la masturbación. En junio de aquel año, un internauta compartió en Reddit un artículo científico que explicaba por qué abandonar la masturbación favorecía en los varones el aumento de los niveles de testosterona y mejoraba la concentración, entre otras ventajas. El artículo motivó a un joven estadounidense, Alexander Rhodes, a iniciar un experimento: estar un mes sin masturbarse «para ver qué pasaba». Rhodes reconocía que «hoy la masturbación no es un tabú, todo lo contrario», y que él ya no pertenece a esa generación que amenazaba con la ceguera o el acné a quienes cayesen en el onanismo, sino más bien a una nueva a la que se le amenaza con la inexperiencia sexual, la incapacidad de encontrar pareja «sexualmente compatible» o con ser un reprimido si no se masturba «cuantas más veces, mejor».

El beneficio es la libertad
Como él mismo dice, Rhodes no se convirtió en «un superhombre» tras concluir su experimento, pero sí descubrió hasta qué punto la masturbación, la pornografía y la necesidad de tener un orgasmo se habían convertido para él en una especie de esclavitud, algo que escapaba a su control. A través de un diario online fue compartiendo las dificultades de encauzar su sexualidad, y también los beneficios: mirar a las mujeres con limpieza y naturalidad, descubrir «trampas sexuales» para incitarle a consumir, mejorar su autoestima, tener más concentración y energía, descansar mejor por no robarse horas de sueño…

Aconfesional, gratuita, anónima
Otros internautas se sumaron al NoFap Challenge (Reto NoFap) iniciado por Rhodes. Cada uno se fijaba sus metas: un mes, una semana, 15 días… Cuando comprobó que su problema de adicción, su preocupación por la falta de libertad y, sobre todo, los beneficios de su decisión, eran compartidos por miles de personas –hombres y mujeres, jóvenes y adultos–, Rhodes, que ha terminado por licenciarse en Biología en la Universidad de Pittsburg, decidió crear la web nofap.com, en la que de forma «aconfesional, gratuita, anónima y en grupo» da pautas para ayudar a los que se han dejado arrastrar por lo que algunos usuarios definen como la «estafa emocional de quienes promueven la masturbación y nos dejan esclavos de nosotros mismos».

Miles de visitas en Youtube
A Rhodes se le han ido sumando jóvenes profesionales (biólogos, médicos, psicólogos…) que han experimentado en su vida esta esclavitud y quieren, desde distintos enfoques, ayudar a otros a salir de ella. Entre estos está Mark Queppet, un programador informático y experto en coaching empresarial y personal, que ayuda a los usuarios con pautas y consejos que siguen con criterios científicos algunas de las técnicas más exitosas para dejar de fumar. Además, Queppet también aborda el problema desde la vertiente espiritual –avisándolo previamente–, no para formarse en una doctrina sino para pedir la gracia de Dios como apoyo imprescindible para alcanzar la fuerza de voluntad necesaria.

Hoy, sus vídeos en Youtube –que están en inglés, pero pueden verse subtitulados al castellano– tienen de promedio más de 30.000 visitas cada uno, y no deja de crecer el número de fapstronautas, como se definen ellos, que comparten sus experiencias de angustia, piden ayuda, reconocen sus recaídas, muestran sus éxitos, se animan mutuamente y crean nuevos hilos y conversaciones de Reddit en varios idiomas, como el español, donde recaló Víctor. Porque, como él, en pleno siglo XXI hay quien ha dejado de tragarse el cuento de que la masturbación es liberadora, y piden, por favor, «ayuda para cambiar de vida», y ser, como los miles que ya han dejado de masturbarse, «más libres y felices».


jueves, 19 de enero de 2017

mi archivo secreto: LOS PSICÓLOGOS DICEN QUE DAÑA AL QUE LO RECIBE Y TAMBIÉN AL QUE LO HACE


Todo lo contrario de lo que enseño a mis alumnos cuando me preguntan cómo cortar una relación que no está funcionando...



Ghosting: así es como rompen ahora los adolescentes

En los últimos años se habla mucho del boom sexual que han significado las Apps para ligar o simplemente las de mensajería instantánea como WhatsApp. Los procesos para conocer gente e iniciar relaciones se simplifican, pero también para acabarlas.
Los adolescentes de la actualidad han adquirido una nueva versión de la inmediatez que se traduce en relaciones express que son iniciadas tan rápido como puede acabar. Y el llamado 'Ghosting' es la forma más cruel de ponerlas fin.
Igual que se "conoce" a alguien a través de WhatsApp, y pueden ilusionarse con los cientos de mensajes instantáneos que se intercambian con el otro, la situación puede dar la vuelta y convertir ese contacto directo en la muestra de que se quiere pasar del otro.

Dejarlo con Ghosting

El 'Ghosting' es una práctica que ya está siendo estudiada por los psicólogos, y que consiste en pasar del contacto directo y continuo a través de las nuevas tecnologías al más absoluto e inexplicable silencio.
Tras empezar una relación, pero haber ya obtenido lo que querían (por ejemplo, sexo), los adolescentes borran al otro de todas sus redes sociales y dejan de enviarle cualquier tipo de mensaje. Sin explicación ni preaviso.
Este término surgió en el año 2015, hasta el punto de ser elegido como uno de los vocablos de 2015 por el diccionario británico Collins. Pero es ahora cuando parece extenderse como algo normal, y no para.

Adolescente hablando a través de su teléfono móvil

Daños psicológicos

A nivel psicológico, los expertos explican que es dañino tanto para el que lo hace como para el que lo sufre. Para el segundo, porque al no encontrar explicación siente frustración, y se ve obligado a pasar el duelo con una autoestima dañada.
Pero para el que lo hace, también resulta nocivo porque surge un miedo a "ser descubierto" si se reencuentran, y también por el cargo de conciencia que supone esta práctica.
Los psicólogos han encontrado en muchos de los perfiles que realizan este 'Ghosting' una tendencia común a evitar los conflictos, lo que les hace acabar así con las relaciones en lugar de enfrentarse a ello.

miércoles, 18 de enero de 2017

cuentos que sí cuentan: RENOVARSE O MORIR, COMO LAS ÁGUILAS








El águila es el ave con mayor longevidad. Llega a vivir 70 años, pero para llegar a esa edad, a los 40, debe tomar una seria y difícil decisión.

A los 40 años, sus uñas están apretadas y flexibles y no consigue tomar a sus presas de las cuales se alimenta. Su pico largo y puntiagudo, se curva, apuntando contra el pecho. Sus alas están envejecidas y pesadas y sus plumas gruesas. Volar se hace ya tan difícil! Entonces, el águila tiene solamente dos alternativas: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación que durara 150 días.

Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí, en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar. Después de encontrar ese lugar, el águila comienza a golpear su pico en la pared hasta conseguir arrancarlo.

Luego debe esperar el crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá una a una sus uñas.Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, comenzará a desplumar sus plumas viejas. Después de cinco meses, sale para su vuelo de renovación y a vivir 30 años más.

Situaciones parecidas nos suceden a lo largo de la vida. Hay momentos en que parece que ya hemos dado en nuestro (trabajo, familia, comunidad, Congregación) todo lo que teníamos. Pareciera como si hubiéramos agotado nuestra creatividad y que ya no tenemos mucho que aportar.

Nuestra vida suele verse gris y envejecida. ¡Estamos en un punto de quiebre!. O nos transformamos como las águilas o estaremos condenados a morir. La transformación exige, primero, hacer un alto en el camino, tenemos que resguardarnos por algún tiempo. Volar hacia lo alto y comenzar un proceso de renovación.

Solo así podremos desprendernos de esas viejas uñas y plumas para continuar un vuelo de renacimiento y de victoria. Y ¿cuáles son esas plumas y uñas de las que tenemos que desprendernos?. Pues, cada uno puede identificarlas fácilmente en sus vidas: son aquellas actitudes, vicios y costumbres que nos impiden el cambio, que nos atan al pasado, a la mediocridad a la falta de ánimo para empezar la lucha.
En otros puede tratarse de resentimientos, complejos, baja o alta autoestima, que nos nublan la vista y la capacidad de ser objetivos con nosotros mismos. Debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causan dolor. Solamente libres del peso del pasado podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre trae.
Es increíble descubrir en la Biblia, que ya el salmista (1000 a 800 años antes de Cristo)
conocía el secreto de las águilas:
"El perdona todas tus culpas y sana todas tus enfermedades. El rescata tu vida de la tumba y te colma de amor y de ternura, sacia de bienes tu existencia, y te rejuveneces como el águila" (Salmo 103: 3-5).


lunes, 16 de enero de 2017

realidad en vivo: DEJARLES DE UNA VEZ QUE SE EQUIVOQUEN...

Eso, y desde los dos años...



«Dejar a los niños equivocarse, darles responsabilidades y castigarles les ayuda a enfrentarse a la vida»

La tendencia de los padres a sobreproteger impide la autonomía de los niños
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«Dejar a los niños equivocarse, darles responsabilidades y castigarles les ayuda a enfrentarse a la vida»

Dejar a los niños equivocarse, no sobreprotegerles, darles responsabilidades acordes a su edad y castigarles de vez en cuando les ayuda a enfrentarse a la vida, según ha asegurado la psiquiatra infantil del Servicio de Psiquiatría y Psicología Clínica del Hospital Universitario HM Puerta del Sur, Lilia Marinas.
Y es que, tal y como ha alertado la doctora, desde hace unos años se está viendo una tendencia de los padres a sobreproteger a los hijos, impidiendo su autonomía, ya que interpretan que la mejor forma de cuidar a sus hijos es evitarles riesgos y dificultades, pero no se dan cuenta de que así limitan sus posibilidades de desarrollo.
«Los padres se preocupan por el futuro de sus hijos desde edades muy tempranas, fomentando la competitividad y una percepción del mundo laboral inseguro. Al final, con el deseo de darles lo mejor, acaban protegiéndoles de la vida en vez de prepararles para enfrentarse a ella», ha explicado.
De hecho, los niños cuyos padres actúan así no aprenden a ser responsables de su propio bienestar ni de sus actos, porque siempre han obtenido de forma inmediata lo que han pedido. Por eso, tal y como ha informado la experta, no reconocen sus errores, son más inmaduros, a menudo se sienten insatisfechos y pueden reaccionar de forma irritable o agresiva si los demás no atienden a sus demandas.
«En cuanto a nivel de aprendizaje, prosigue, el niño puede mostrar menos iniciativa propia y escaso desarrollo de la creatividad, desmotivación por los estudios. Algunos padres se ven tentados a hacer los trabajos de sus hijos para que saquen buenas notas. El mensaje que transmiten es que lo único importante es el resultado, no el esfuerzo», ha asegurado Marinas.
En este sentido, la doctora ha aconsejado ayudarles a hacer los deberes en función de sus capacidades, enseñándoles aspectos como organización, gestión del tiempo y lugar para la realización de las tareas escolares, pero la ayuda irá disminuyendo a medida que el niño adquiera autonomía.
Por otra parte, ha rechazado los grupos de WhatsApp que algunos padres tienen con otros de la clase de sus hijos para mandarse los deberes o, incluso, decir la página que tienen que estudiar. «Esta actitud priva al niño de aprendizajes muy valiosos para un buen rendimiento académico, como la organización, la memoria, la atención, la responsabilidad de hacer los deberes y las consecuencias de no hacerlos», ha aseverado la psiquiatra

Obligaciones en casa

Del mismo modo, la experta ha recomendado asumir responsabilidades lo antes posible, siempre en función de sus capacidades. En general, desde los 2 o 3 años pueden empezar a aprender a comer y vestirse solos. Antes de los 6 ya tienen que ser autónomos en la higiene, vestirse, comer de todo, disfrutar jugando solos y con otros niños, acostarse a la hora acordada y mantener ordenados sus juguetes.
Además, ha destacado la importancia de que los hijos se separen de sus padres de vez en cuando porque «es beneficioso para ambos»". «Los padres necesitan tener tiempo para ellos y cuidar la pareja. Al niño le viene bien que sus padres hagan otras cosas además de criarle (trabajar, quedar con amigos), de esta forma, no será tan dependiente de ellos», ha enfatizado.
Finalmente, la doctora se ha referido al hecho de darles o no un móvil, avisando de la importancia de que se establezcan unas normas de uso, dado que pueden no ser capaces de regular el tiempo que dedican. «Es aconsejable pautar unos horarios para usar estos dispositivos y supeditarlo al cumplimiento de tareas. Y, por supuesto, informarles de los riesgos del mal uso de las redes sociales y adecuar el contenido de internet a la edad del menor», ha zanjado.

viernes, 13 de enero de 2017

los jueves con Edu y Marta: SUMA Y SIGUE CON EL TEMA DEL MALCRIO




Inicio / Vida y familia
Educadores y pedagogos abren el debate sobre cómo se está educando a los niños

Educar el carácter: la receta para salvar una generación de «niños mimados» e «hiperprotegidos»

Educar el carácter: la receta para salvar una generación de «niños mimados» e «hiperprotegidos»
"Generación blandita" se conoce a los niños que están siendo hiperprotegidos por sus padres

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13 enero 2017
Proteger en exceso a los hijos, nunca decirles 'no' y complacerles en todo aquello que piden suele acabar creando pequeños "tiranos", niños exigentes, poco agradecidos y problemáticos. Este comportamiento se ha extendido y son muchos los padres que sin ser conscientes educan así a sus niños. Sin embargo, ante las nefastas consecuencias algo está empezando a cambiar. El diagnóstico está realizado y ahora hace falta un tratamiento.

En el diario El Mundo, expertos en educación proponen una educación del carácter frente que haga frente a la generación conocida como "niños blanditos" que acaban siendo totalmente dependientes. Estas son sus propuestas:

Suma escolar: padres que llevan la mochila al niño hasta la puerta del colegio + padres que piden que no se premie a los mejores de la clase porque los demás pueden traumatizarse + padres que le hacen los deberes a los niños que previamente han consultado en los grupos de WhatsApp = niños blanditos, hiperprotegidos y poco resolutivos.

Niños que cuando se caen esperan a que les levanten
Cuenta Eva Millet, la autora de Hiperpaternidad (Ed. Plataforma), que ya hay niños que, al caerse, no se levantan: esperan esa mano siempre atenta que tirará de ellos. En ciertos colegios han empezado a tomar nota. Y, en algunos países, el carácter ya forma parte del debate sobre la Educación.

Esto no es la nueva pedagogía. Gregorio Luri, filósofo y autor del libro Mejor Educados (Ed. Ariel), suele recordar que la educación del carácter es tan tradicional en ciertos colegios británicos como para que haya llegado a nuestros días una frase atribuida al Duque de Welington: “La batalla de Waterloo se empezó a ganar en los campos de deporte de Eton”. En los campos de Waterloo o en las canchas del mítico colegio inglés, cuna del establishment, ningún niño esperaba que le levantaran si podía solo.
En España, se habla de “educación en valores”, pero puede que no sea lo mismo. El carácter se entiende como echarle valor, coraje, actuar en consecuencia cuando se sabe lo que está bien o está mal, no limitarse a indignarse. Como dice Luri, “ahora mismo en España les fomentamos la náusea en lugar del apetito”. En su opinión, los niños de ahora saben cuándo se tienen que sentir mal ante determinadas conductas, pero educar el carácter es animarles a dar un paso, a ser ejemplo, a que sus valores pasen a la acción. Si están acosando a un niño, no callarse y protegerle. Decir no a la presión del grupo.


Los niños a los que se les consiente todo suelen ser irritables y malhumorados

Los ejemplos de una profesora de instituto
El carácter ha vuelto cuando se ha sido consciente de que podríamos estar criando a una oleada de niños demasiado blanditos. Con padres que se presentan a las revisiones de exámenes de sus hijos, que abuchean a los árbitros en los partidos y que han hecho el vacío a niños que no invitaban a sus retoños a los cumpleaños. “Yo he tenido a un chaval de 19 años que se me ha echado a llorar porque le suspendí un examen”, cuenta Elvira Roca, profesora de instituto. “Le dije que no me diera el espectáculo. Vino su madre a verme y me dijo que había humillado a su hijo. Le tuve que decir que estaba siendo ella quien le humillaba a él”.
Nicky Morgan era ministra británica de Educación con David Cameron e hizo bandera de la educación del carácter. “Para mí, los rasgos del carácter son esas cualidades que nos engrandecen como personas: la resistencia, la habilidad para trabajar con otros, enseñar humildad mientras se disfruta del éxito y capacidad de recuperación en el fracaso”, decía en su cruzada por extender ese tipo de educación, muy vinculada al rugby. Suena familiar. Suena a Si, el poema de Rudyard Kipling y su verso sobre la victoria y el fracaso, esos dos impostores a los que hay que tratar de igual forma, que figura en la entrada de la cancha principal de Wimbledon.

miércoles, 11 de enero de 2017

reseñas: JAVIER URRA NOS SIGUE AYUDANDO EN LA EDUCACIÓN



Una guía para padres: 'Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes'

Una guía para padres: 'Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes'

En su nuevo libro 'Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes', el psicólogo Javier Urra afirma que el 20 por ciento de los niños y adolescentes llega a presentar algún tipo de trastorno psicopatológico.
El 20 por ciento de los niños y adolescentes llega a presentar algún tipo de trastorno psicopatológico. Es uno de los datos que aporta el psicólogo Javier Urra en su nuevo libro, 'Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes', una guía útil para para padres que analiza cuáles son los problemas de los hijos hoy en día y cómo abordarlos. El libro que ofrece vacunas –para educar a los niños y prevenir comportamientos– y antídotos –para aplicar a los adolescentes que ya tienen los problemas–.
Entre los problemas que afectan a niños y adolescentes, destacan la violencia, tanto en la escuela, como de género o filio-parental; el acoso en la red; las adicciones a sustancias nocivas y a las nuevas tecnologías; los trastornos alimentarios; o las turbulencias emocionales que acarrean soledad y mucho sufrimiento. Y con una incidencia importante, impensable hace unos años. Según la OMS, el 70 por ciento de las muertes prematuras en el adulto se deben a conductas iniciadas en la adolescencia.
La violencia de género es un problema más de jóvenes que de mayores, pese a lo que pueda parecer. Una de cada cinco víctimas de violencia de género es menor de edad. El 25 por ciento de las jóvenes ha sufrido violencia psicológica de control. Y el 32 por ciento de los jóvenes de hoy conciben los celos como una prueba inequívoca de amor, según los datos de Urra en 'Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes'.
Por otro lado, un 20 por ciento de las niñas y un 10 por ciento de los niños son abusados sexualmente. Más de 42.000 adultos no pueden trabajar con niños en su entorno por tener antecedentes penales específicos, 4.515 hombres y 78 mujeres cumplían prisión en 2015 por delitos contra la libertad sexual, de los que 800 eran pederastas. Y los agresores sexuales jóvenes muestran una reincidencia sexual probada del 12 por ciento.
El acoso escolar es otra de las problemáticas que se ha convertido en habitual. Según los datos de Save the Children, casi un 30 por ciento de niños afirma haber recibido golpes físicos de otros alumnos. El libro analiza los perfiles de las víctimas y de los acosadores, que les lleva a esa situación a cada uno. También es significativa la violencia filioparental, especialmente contra las madres. En 2014, fueron incoados por la justicia de menores por violencia ascendente 5.136 casos. Y un dato interesante, de los 1.600 casos de padres e hijos en conflicto tratados en el programa recURRA-GINSO, el 22 por ciento eran menores adoptados.
Siete de cada diez jóvenes dice haberse emborrachado en el último año y el 45 por ciento viajó con alguien que había bebido alcohol o tomado drogas. Pero las adicciones no son sólo a las sustancias sino también a las nuevas tecnologías, actualmente el 21 por ciento de los menores de 18 años están en riesgo de sufrir adicción en internet.
Otro problema importante es la autoviolencia, que puede acabar en suicidio, un tema tabú, pero más frecuente de lo que se cree. En España cada año se suicidan unas 4.000 personas, de las que un 75 por ciento son varones y un 25 por ciento adolescentes. El 75 por ciento de los chicos fallecidos bebían alcohol en exceso, un 70 por ciento no residían con sus padres y en el 60 por ciento de las familias se apreció patología previa. En este sentido, se estima que el 68 por ciento de los adolescentes con depresión no reciben tratamiento, y un 7 por ciento de los menores de 18 años están afectados por hiperactividad, impulsividad y dificultades de atención.
Conocidos los datos, 'Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes' se detiene a analizar las causas, reseñar los riesgos para nuestros niños y adolescentes, señalando minuciosamente las patologías mayoritariamente sociales que les pueden afectar. En el libro se describen específicamente 46 pensamientos, 51 sentimientos y 89 conductas que deben generar alarma en los adultos. Siendo que la prevención se obtiene desde la correcta educación, se detallan las vacunas para dirigir la mente, dominar las emociones, responsabilizarse de las conductas, forjar buenos sentimientos, y ubicarse correctamente ante sí mismo y los otros. Y para los niños y adolescentes ya en riesgo se prescriben 130 antídotos concretos.
Javier Urra, psicólogo de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y de los Juzgados de Menores de Madrid, y en la actualidad director clínico del programa recURRA GINSO para padres e hijos en conflicto afirma: "La desesperanza, el hábito existencial cursa en violencia contra uno mismo, o contra los demás. La insensibilidad, el posicionamiento psicopático, el anteponer el “yo”, la amoralidad facilita la corrupción, el tráfico de drogas y otras perversas conductas. La incapacidad para aceptar la frustración, el confundir el amar con el poseer inducen a agredir a la pareja. La carencia del sentimiento de culpa, la apetencia sórdida posibilita el abuso sexual a niños. La carencia de compasión, el sadismo, explica el acoso escolar, las novatadas. La ausencia de empatía, de respeto, de ternura propicia el dañar animales, el orinar a un mendigo. La ausencia de objetividad, de entrega, de reciprocidad lleva a tiranizar a los padres. La dureza emocional, la desvinculación, la necesidad de pertenencia a un grupo, puede conducir al fanatismo".
'Primeros auxilios emocionales para niños y adolescentes' es "un libro eficaz, que se asienta en la realidad no siempre conocida por padres y profesores. Al terminar su lectura habrá aprendido mucho de las turbulencias emocionales que nuestros hijos o alumnos habrán de superar. No se queda en la descripción de situaciones hasta ahora desconocidas, sino que plantea con coherencia las pautas preventivas, las vacunas. Y si el problema está instaurado, la intervención, el antídoto. Tiene en su mano salvar la vida —al menos emocional— a alguien a quien usted quiere mucho, y que por su edad está indefenso», explica Javier Urra, que ha publicado en La Esfera los libros 'Escuela práctica para padres' (2003), 'El pequeño dictador' (2006) −del que se han vendido 17 ediciones y con el que además rompió un tabú y abrió los ojos a una realidad complicada−, 'El arte de educar' (2006), 'Mujer creciente, hombre menguante' (2007) y '¿Qué ocultan nuestros hijos?' (2009) y 'El pequeño dictador crece' (2015).
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