Recomiendo una lectura dominical reposada que nos puede ayudar a confrontarnos con los adolescentes con las preguntas adecuadas.
Padres, enseñen a sus hijos a preguntar
Las 3 objeciones principales sobre los diferentes tipos
de preguntas
Los 24 tipos más importantes de preguntas
Los 10 errores más comunes en las preguntas
Las 10 cosas que no deben ser las preguntas
Las 10 ventajas de las preguntas bien hechas en
calidad, tiempo y forma
Las 10 mejores reglas para aprender a preguntar
Las 30 principales sentencias sobre aprender a
preguntar
4,032 Palabras. Tiempo de lectura 15:00
Saber preguntar bien, es mucho más difícil e importante que saber
responder. En la respuesta ya hay un camino abierto, aunque nada más, sea
el que ha marcado la pregunta. Afirmar o negar irresponsablemente, está al
alcance de cualquier persona, ya que no es preciso ni pensar. En la pregunta no
hay camino, se hace camino con la pregunta. Pero hay que aprender bien las dos
alternativas, pues en la vida se presentan continuamente, de ambas situaciones.
¿Qué es necesario para saber preguntar?
Para preguntar bien es necesario no sólo escuchar, sino también pensar, dudar,
cuestionar, dialogar, etc. No basta con ser inteligente, también es muy
necesario parecerlo. No hay que tener miedo a hacer el ridículo preguntando, si
es que se está bien preparado. Pero hay una frase que puede calificar a las
personas: “Por las preguntas les conocerás”
¿Puede cambiarse la forma de las preguntas,
en función de las circunstancias?
Hay muchos y muy diferentes escenarios, en los que cada pregunta debe ser
adaptada, para obtener las mejores y más acertadas respuestas. Cada uno de
ellos tiene una forma e importancia muy diferente, donde la habilidad de
preguntar y de contestar, será el camino para las consecuencias que se puedan
producir.
¿Influyen los receptores de las preguntas, en
la forma de hacerlas?
Los conceptos para hacer bien las preguntas, dependen de las personas a
las que se les haga y del propósito del resultado, que se quiera obtener.
No hay una sola manera correcta de hacer preguntas, pues son muy diferentes las
preguntas hechas entre: Padres e hijos. Esposos y esposas. Empleadores y
empleados. Vendedores y compradores. Maestros y alumnos. Jueces y acusados.
Etc.
¿Cuáles son las principales palabras claves
en las preguntas?
Las principales palabras claves, que deben soportar las preguntas:
¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Quién? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cuánto? ¿Por favor? ¿Me puede
decir más sobre eso? ¿Nada más?
¿Cuáles son las 3 objeciones principales,
sobre los diferentes tipos de preguntas?
1. ¿Es admisible, bajo los distintos conceptos
religiosos, morales, legales y de convivencia social, etc. contestar
correctamente con lo que se piensa, incluso cuando unilateralmente, se hayan
tomado el derecho a preguntar y la respuesta, pudiera ser incriminatoria o
perjudicial para el que la dice?
2. ¿Tiene todo el mundo el derecho a preguntar lo
que quiera, sin tener en cuenta los daños que esa pregunta pudieran hacer,
además de las consecuencias de la respuesta?
3. ¿Es obligatorio tener que contestar a las
preguntas, aunque sean consideradas impertinentes, inoportunas, agresivas,
humillantes, etc., la haya hecho quien la haya hecho?
¿Los buenos profesionales hablan o preguntan?
El buen vendedor no habla, habla y habla. Solamente pregunta, porque
necesita las respuestas del posible cliente, para conducirlo hacia el cierre de
la venta. El negociador profesional competente, adquiere una parte muy
importante de la información que necesita, haciendo preguntas expertas durante
sus conversaciones. Su categoría profesional se mide más, por la calidad de sus
preguntas, que por sus respuestas.
¿Cuál es el primer paso para las respuestas
adecuadas?
Las preguntas bien hechas, son el primer paso para las respuestas
adecuadas. Preguntar bien es el éxito en las respuestas y en los
consiguientes diálogos. Cuantas veces las respuestas no tienen nada que ver con
las preguntas. O es que el que pregunta, no ha sabido expresarse o el que
responde, no ha entendido la pregunta.
¿Cuál es el arte de preguntar bien?
La pregunta debe llevar una parte importante de retórica, es decir el
arte de preguntar bien y con eficacia, para aprender, informarse, deleitar,
persuadir, conmover, etc. Hay que saber preguntar con sutileza, lo más
refinadamente posible, si es que se quieren buenos resultados. La pregunta debe
tener como objetivo, escuchar una buena y congruente respuesta.
¿Existe la ética en las preguntas?
Éticamente hay que darle la oportunidad al que responde, que conozca el
pensamiento del que le hace la pregunta, principalmente en los temas
importantes. No se debe hacer una pregunta, que pudiera tener una respuesta
comprometedora, sin previamente haber definido las características del
preguntador. Por ejemplo: ¿Qué opina Vd. sobre una cuestión concreta e
importante, relacionada con la política, la religión o la familia? Si la
respuesta coincide con los objetivos del preguntador, entonces siguen los dos
en las misma línea, si es diferente, puede cargarle con nuevas, preguntas que
comprometan al que responde.
¿Alguien puede apropiarse del monopolio a
hacer preguntas?
Algunos padres, periodistas y funcionarios públicos, que viven en una
burbuja especial, creen que tienen el poder total y absoluto, para poder decir:
¡Aquí el que pregunta soy yo! y el que tiene que responder es Vd. ¡Prohibido
que Vd. pregunte! Primero se cumple la orden y después se pregunta los
motivos de ella. Estas situaciones, costumbres o derecho, se suelen dar en
mundos muy alejados de la vida cotidiana y corresponden a posturas
intransigentes, o que creen que tienen un permiso especial para hacerlo, lo que
conlleva una visión muy parcial del mundo real, tanto en la vida familiar, como
en la social.
¿Quién tiene el derecho a preguntar y la
obligación de contestar?
Las personas educadas en las relaciones comerciales y sociales,
tienen que tener mucho cuidado con la forma y fondo, con que hacen las
preguntas. Según la forma de hacerlas o de interpretarlas, los que preguntan o
responden, sin profesionalidad o sin educación, pueden quedar descalificados
para seguir en la reunión. Ahí no suele haber prerrogativas, que justifiquen su
forma de preguntar o su negativa, a ser preguntados. Normalmente el que paga,
tiene más derecho a preguntar lo que quiera, que el que cobra.
¿Una pregunta puede producir una mala
respuesta y viceversa?
Por sus preguntas los conoceréis. Una buena pregunta, bien pensada,
adecuada en el tiempo y en las circunstancias, no puede producir una mala
respuesta. Y una mala pregunta hecha inadecuadamente, fuera de tono, contexto y
lugar, nunca podrá producir una respuesta acertada.
¿Hay preguntas equivocadas, hechas a las
personas equivocadas?
Se debe medir mucho, a quién se hacen las preguntas importantes, no
todo el mundo, está capacitado para entenderlas y mucho menos, para
responderlas. Después no vale decir: Como me contestaron positiva o
negativamente, les hice caso y fue un total fracaso. La culpa no está en el que
ha contestado, es posible que conteste sin tener ni idea. La culpa la tiene el
que hizo una pregunta equivocada, a la persona equivocada y en las
circunstancias equivocadas. Dice el refrán “Puso rama donde no se vende vino”.
¿Se puede y debe preguntar, sobre temas
considerados privados?
Preguntar y dialogar sobre temas relacionados con la religión, la
política y el estado familiar, está mal visto en algunas naciones y
comunidades. Pero muchos otros grupos sociales, entienden que si no se puede
preguntar y dialogar sobre estos temas, no vale la pena perder el tiempo, con
otros tópicos insípidos. “No preguntes, no respondas” es el lema de algunas
organizaciones.
¿Se deben evitar las distracciones, a la hora
de hacer preguntas importantes?
En las comidas familiares, solamente se debe preguntar con frases
cortas, que vayan muy al corazón del problema, para que la respuesta sea fácil
de recordar, a pesar de lo difícil que pueda ser la sobremesa y la digestión.
En estas comidas el objetivo es reunirse la familia y no echarla a perder, con
preguntas difíciles, que podrían hacerse antes o después. La conversación
centrada en algo grave o inoportuno, suele ser muy difícil de mantener, cuando
hay otras distracciones.
¿Se deben preparar las preguntas, en
secuencias?
Antes de hacer una pregunta, hay que analizar bien la respuesta que se
quiere recibir o la que supuestamente, se pudiera recibir, para preparar en
caso necesario, una secuencia de nuevas preguntas, hasta que se consiga llegar
a los objetivos reales de la pregunta inicial. Hay que tener en cuenta las
características de la persona o colectivo, al que se dirige la pregunta. Las
preguntas erróneas limitaran o desfiguraran las respuestas y por lo
tanto, la información recibida, no será la correcta.
¿La calidad de las preguntas, determina el
éxito de las respuestas?
Es fundamental definir el tipo de preguntas que se quieren hacer, para
conseguir los objetivos deseados. La vida cotidiana está llena de preguntas
y el éxito de las respuestas, se basa en la forma y fondo de las preguntas.
¿Cuáles son los 24 tipos más importantes de
preguntas?
1. Preguntas a bocajarro, cuando no viene a
cuento, hacer preguntas.
2. Preguntas abiertas y de sondeo, son
para descubrir más información útil, ya que permiten explayarse a la persona
que contesta, pues establecen un tono amplio, cuando se hacen con interlocutores
que son sensibles a expresarse con libertad, a desarrollar ideas complejas,
procedimientos innovadores y detalles minuciosos.
3. Preguntas ambiguas son las que por su
vaguedad y confusión, los interlocutores realmente, no puede entender lo que les
están preguntando.
4. Preguntas anónimas a través de las Redes
Sociales, son las amparadas en el anonimato del que pregunta y del que
responde, permiten mayor sinceridad en ambas direcciones y son muy
aconsejables, para asuntos difíciles y privados. Se suele dar más importancia a
la pregunta y la respuesta, que a los sujetos.
5. Preguntas capciosas son las incómodas,
traidoras o insidiosas, que tienen doble sentido y buscan comprometer o
provocar, para poner en evidencia al que responda.
6. Preguntas capciosas son las que llevan una
dosis de acusación. Por educación no deberían hacerse, para así no zaherir al
que responde.
7. Preguntas cerradas, son las que sólo
permiten contestar con un sí o con un no, y se emplean cuando hay muy poco tiempo
y el interlocutor es escurridizo, agresivo, tiende a divagar, a no dar su
opinión o sólo admite una relación, en el plano estrictamente profesional. Pero
el preguntador quiere una información corta y específica, ante dos
informaciones contradictorias y le fuerza a que dé su versión de los hechos,
ante versiones diferentes.
8. Preguntas con cuestiones mezcladas, son
las que están compuestas por dos o más conceptos diferentes, controversiales y
entrelazados, de forma que conteste lo que se conteste, positiva o
negativamente, automáticamente se contradice o apoya a los otros conceptos. Son
trampas puestas al que responde, pues el que pregunta, siempre tiene las de
ganar con ventaja.
9. Preguntas con respuestas limitadas, suelen
ser imperativas, para no dar lugar a posteriores discusiones: ¿Te
quieres poner la camisa roja o la verde? ¿Quieres volver a las nueve o a las
nueve y media?
10. Preguntas con silogismos, son las que tienen un razonamiento
lógico, que consta de dos proposiciones, que permiten llegar a una conclusión,
que se deduce de las anteriores.
11. Preguntas creativas, para activar el conocimiento dormido. Las
respuestas pueden ser, la premisa de un nuevo razonamiento.
12. Preguntas de confrontación, sirven para desvelar las
contradicciones. Deben intentar realizarse, en un buen clima de confianza, para
evitar que el que tiene que responder, se niegue a contestar.
13. Preguntas de situación, son las que sirven para ir reuniendo,
poco a poco, la información que se necesita, para desarrollar un tema. Deben
ser pocas y no abusar de ellas, para evitar que el preguntado, se sienta
molesto, desconfiado, y utilizado, cerrándose en no querer responder.
14. Preguntas de sondeo, son las que buscan conocer lo que hay detrás
de las respuestas iniciales. Algunas veces, parece que no están relacionadas
unas con otras, ya que abren diferentes caminos de consulta.
15. Preguntas indiscretas, son las que van más allá de lo que el
parentesco, la amistad, la profesionalidad y la educación.
16. Preguntas motivadoras, son las que sirven para influir
positivamente en las personas, de forma que pueden mejorar sus actos y sentirse
mejor.
17. Preguntas para reafirmar situaciones en uno mismo, intentando
obtener respuestas, que ayuden a justificar nuestras actuaciones.
18. Preguntas retóricas, son las que se presentan sin esperar
respuesta, con la finalidad de reforzar o reafirmar el propio punto de vista,
dando por hecho que el interlocutor está de acuerdo.
19. Preguntas saduceas o trampas dialécticas, son las que intentan
ganar al preguntado, produciéndole animadversión personal o popular y para
“echarle a las patas de los caballos” de la sociedad.
20. Preguntas sagaces son las que aparentan astucia, diplomacia,
viveza y prudencia, previendo lo que va a ocurrir.
21. Preguntas sin haber declarado previamente, los motivos para querer
saber la respuesta.
22. Preguntas sobre respuestas no solicitadas, suelen ser para
reforzar la autoridad: ¡No me gustan las zanahorias! ¿Quién te ha preguntado si
te gustan o no?
23. Preguntas sorpresivas sobre cosas muy privadas o comprometedoras,
haciéndolo a personas que no se podían imaginar, que se las podría hacer su
interlocutor.
24. Preguntas y repreguntas sin dejar hablar al interlocutor, incluso
atropellando las preguntas, para desconcertarle.
¿Se hacen preguntas para destruir al
contrario?
Hay preguntas hipócritas, aduladoras o irónicas, que aparentemente
quieren endulzar una situación o pretenden fingir confianza y amor, pero que en
el fondo, pretender destruir al contrario, debido a que le odia o envidia.
¿Se hacen preguntas para engañar?
Hay preguntas preparadas para equivocar, realizadas por determinados
profesionales, que intentan conseguir respuestas, por las que el que contesta,
se autoincrimine y se declare culpable o contrario a lo que quería contestar.
¿Hay preguntas existenciales?
Las principales preguntas existenciales: ¿Quién soy? ¿Qué quiero y he
querido de verdad? ¿Qué he sabido y se de verdad? ¿A qué y a quien he sido fiel
o infiel? ¿Con qué y con quién me he comportado con valentía o con cobardía?
Cada uno responde como quiere, diciendo la verdad o mintiendo. Lo que importa
es que al final, se responda con la vida entera.
¿Qué son las preguntas socráticas?
Preguntas socráticas, el juicio socrático o el cuestionamiento socrático,
es el usado para describir una serie de preguntas, respondiendo cada una, como
si hubiera sido una pregunta retórica, contestando con otra pregunta, como si
la primera no lo fuera o fuera retórica. Así se fuerza a realizar al preguntador,
una nueva pregunta que aporte más luz al cuestionamiento.
¿Se puede informar preguntando?
Con preguntas en serie descendente, también se puede ir enseñando en
función, de las respuestas recibidas. Informar preguntando es una buena forma
de ir averiguando, lo que otra persona precisa conocer. Las preguntas para
indagar y conseguir una buena y completa información, son como las cebollas,
que están formadas por capas y hay que ir desarrollándolas, con un orden de
fuera para adentro, hasta llegar al meollo, centro o razón del objetivo.
¿Sabes que tus malas notas, son producto de tu falta de
estudio?
¿Sabes que si haces o no haces, esto o lo otro, puedes
tener malas, para tus estudios y tu futuro?
¿Cuáles son los 10 errores más comunes en las
preguntas?
1. Empezar las preguntas con ideas preconcebidas,
de vencedores y vencidos.
2. Hacer demasiadas preguntas abiertas,
vagas, ambiguas, propiciando que el entrevistado divague o se vaya por otros
caminos diferentes, a los objetivos propuestos.
3. Hacer demasiadas preguntas cerradas, que
no permitan al entrevistado contestar con información, que sirva para hacer las
siguientes preguntas.
4. No ayudar al entrevistado a contestar las
preguntas difíciles, dando una segunda opción más ilustrativa.
5. No mantener las buenas formas de educación,
realizando interrupciones, gestos, risas, amenazas, etc.
6. No permitir que el entrevistado también haga
sus preguntas, que incluso podrían llevar, a aclarar los objetivos
propuestos.
7. No preparar anticipadamente las preguntas
y objetivos de ellas, en función del entrevistado.
8. No querer escuchar y explorar con mucha
atención, las respuestas del entrevistado, ateniéndose exclusivamente las
preguntas preparadas.
9. No respetar los tiempos dedicados, a las
preguntas y a las respuestas.
10. No tener preparadas preguntas de repuesto, para hacerlas en
función de las respuestas que pudiera dar el entrevistado.
¿Cuáles son las 10 cosas, que no deben ser
las preguntas?
1. Ser acusaciones encubiertas, que de
entrada hagan daños irreparables y después no se puedan borrar.
2. Ser cerradas, no dejando abierta la
posibilidad de responder con varias opciones.
3. Ser condenatorias o con juicios
prematuros, que comprometan al preguntado.
4. Ser inconcretas, teniendo uno o varios
motivos, para posteriormente poder eliminar la respuesta o no tenerla en
cuenta.
5. Ser irrespetuosa o que pueda conducir, a
respuestas irrespetuosas.
6. Ser largas o enredadas, para equivocar al
preguntado y aprovecharse de sus posibles errores al contestar, o de su mala
interpretación de la pregunta.
7. Ser obligadas para el preguntado, para que
forzosamente tenga que justificarse.
8. Ser preparadas para dirigirlas hacia
respuestas comprometedoras, para el que responde.
9. Ser realizadas sin haberlas pensado, por
si pudieran ser hirientes o comprometedoras, al que las tiene que responder.
10. Ser utilizadas como respuestas, a no ser que la pregunta esté
incompleta y la falta de definición, pudiera acarrear problemas.
¿Hay que aprovechar el tiempo del que
escucha?
No hay preguntas finales, porque no existen respuestas definitivas.
El que pregunta, tiene que aprovechar el tiempo de escucha del preguntado,
utilizando creativamente su tiempo, pues el preguntado tiene dos orejas para
escuchar, el doble de lo que puede decir una sola lengua, la del que pregunta.
¿Cuáles son las 10 ventajas de las preguntas
bien hechas en calidad, tiempo y forma?
1. Permiten ahorrar energías personales, familiares
y sociales, para solucionar los problemas.
2. Permiten comunicarnos mejor al conocer a
los interlocutores, más profundamente.
3. Permiten conocernos a nosotros mismos, a
nuestros prójimos y a nuestro entorno.
4. Permiten eliminar esfuerzos innecesarios, debidos
a la ignorancia.
5. Permiten encontrar soluciones a los
problemas propios o ajenos.
6. Permiten esquivar los malos entendidos y
por consiguiente, la acumulación de problemas.
7. Permiten evitar el temor a: Sentirse inferior,
ser descortés, parecer ignorantes, ofender a otros, etc.
8. Permiten poder ayudar más y mejor, al
manejar los resultados de las preguntas.
9. Permiten tener mayor seguridad, al tener
certeza de lo que necesitamos saber.
10. Permiten tomar mejores decisiones, al estar más y mejor
informado.
¿Cuáles son las 10 mejores reglas para
aprender a preguntar?
1. Aprender a preguntar, es una asignatura
pendiente, que normalmente no enseñan en los sistemas educativos y por lo
tanto, muy pocas personas aprenden a hacerlo, unas por ignorancia y otras por
dejadez. Sin embargo, acertada o equivocadamente, nos pasamos la vida
preguntando.
2. Entre pregunta y pregunta, debe darse un
tiempo razonable, para que el interlocutor pueda escucharla y comprenderla
bien, y preparar la respuesta. Aunque siempre hay que aceptar, el tenerla que
repetir.
3. Existe un personaje en las familias y en la
sociedad, que es el eterno y constante preguntón: Entrometido, husmeador,
cotilla, fisgón, curioso, chismoso, correveidile, alcahuete. Este personaje
suele ser el perfecto consumidor, de las revistas del corazón y la razón, por
la que ellas existen.
4. La pregunta debe hacerse clara, concisa y
concreta, que no solamente la oigan los interlocutores, sino que también la
escuchen y la entiendan. Se evitarían muchos malentendidos y errores
irreversibles, si al hacer determinadas preguntas fundamentales o importantes,
se diera una definición clara y no ambigua de algunas palabras claves, para
evitar confundir los diferentes significados de algunas de ellas.
5. La pregunta no debe llevar ningún juicio
predeterminado, pues eso coarta la respuesta del interlocutor.
6. Las preguntas de implicación, son las que
exploran las consecuencias positivas o negativas, de los problemas que tienen
el interlocutor y el preguntador.
7. Las preguntas de utilidad, buscan
demostrar los beneficios de resolver los problemas, las necesidades y las
consecuencias de las acciones del interlocutor, con la ayuda de su
colaboración, demostrando el intercambio de necesidades y beneficios. Más
sabiduría debe haber en preguntar, que en contestar, si es que se quiere
enseñar, a que la otra persona recapacite lo que está haciendo.
8. Las preguntas en oleadas, producidas en la
edad de los ¿Por qué?, son señales de que se van abriendo la mente, a
interesarse por descubrir lo que ignoran. Si no tienen interés, no preguntan y
no se educan.
9. Una buena serie de preguntas, debe
profundizar en sucesivas aproximaciones, hasta ser comprendidas por el
interlocutor y satisfacer al preguntador.
10. Las preguntas malintencionadas, pueden y debe llevar como
respuesta, otra pregunta llena de ironía o retorcimiento, que le haga ver la
mala fe de su pregunta, u ocasionar una mentira no deseada. Pero para
responder, hay que estar muy alerta, en pensar lo que quería conseguir, el que
preguntaba.
¿Cuáles son las 30 principales sentencias
sobre aprender a preguntar?
1. A los sabios se los reconoce por sus
preguntas, a los inteligentes por sus respuestas.
2. Buenas preguntas logran respuestas
fácilmente. Malas preguntas solamente consiguen disgustos.
3. Desconfía de aquellos que poseen más
respuestas, que preguntas.
4. El arte y la ciencia de hacer preguntas,
es la fuente de todo el conocimiento.
5. El problema no son las preguntas que los
niños formulan, sino las que nosotros, nos tenemos que hacer después.
6. El que no duda, no pregunta.
7. El sabio no es el hombre que proporciona
las respuestas verdaderas, es el que formula las preguntas verdaderas.
8. El trabajo consiste en hacer todas las
preguntas que se puedan, y hacer frente a la falta de respuestas precisas.
9. Hacer preguntas, es prueba de que se
piensa.
10. Hay preguntas muy desagradables, envueltas en condescendencia.
11. La forma de preguntar, determina la forma de responder.
12. La memoria y la inteligencia, juegan a preguntar y responder. Un
dato se convierte en información inteligente, cuando es convocado por una
pregunta feliz.
13. La respuesta principal, a los más altos valores, es el amor.
14. La respuesta suave, calma la ira del que pregunta, así como el
aceite, calma las olas.
15. Las preguntas pueden ser destruidas, por respuestas interesantes.
16. Me gustaría preguntar lo mismos sobre mí, a las personas que
quiero, a las que admiro, y a las que me odian.
17. Ni siquiera me enseñaron, a plantearnos preguntas interesantes.
18. No es la respuesta solamente la que aclara, también lo hace la
pregunta.
19. No hagas muchas preguntas, para que no te digan muchas mentiras.
20. No os avergoncéis de preguntar, para resolver vuestras dudas,
avergonzaros de no haberlas hecho.
21. No preguntes con aspereza y así no serás contestado con ella.
22. No se debe perder el tiempo preguntando, lo que ya se sabe.
23. Para centrar tu persona, tienes que saber quién eres y saber qué
quieres.
24. Por cada respuesta realizada, hay al menos tres preguntas sin
responder.
25. Preguntar para pedir permiso o preguntar para pedir perdón.
26. Si sabes las respuestas, antes que las preguntas, es que han
preguntado poco.
27. Siempre espera una bella respuesta, quien hace bellas preguntas.
28. Siempre son las mismas preguntas, que traen las mismas respuestas
sobre los asuntos interesantes. Nada cambia.
29. Una pregunta puede ser una trampa, y una respuesta poner el pie
en ella.
30. Vivir no es otra cosa, que arder continuamente en preguntas.
¿Qué hace falta para saber preguntar?
Para saber preguntar es necesario saber ver, no solamente mirar.
Saber pensar, no solamente hablar. Saber escuchar, no solamente oír. Saber
responder, no solamente preguntar. Saber aceptar, no solamente mandar.