jueves, 14 de abril de 2016

los jueves con Edu y Marta: HIPER-PADRES..... SUB-HIJOS...


¡Cuánta razón tiene esta escritora...!



¡Cuidado! Llega la hiperpaternidad
Los expertos alertan: los niños de hoy son víctimas de una nueva epidemia de sobreprotección que les impide ser autónomos y les hace frágiles
MARTA OTERO21 de marzo de 2016. Actualizado a las 21:57 h. 195


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Si usted carga con las mochilas de sus hijos en cuanto salen del colegio, ¡cuidado!, podría entrar dentro una nueva categoría: los hiperpadres, temidos por maestros y pedagogos, que organizan hasta el último detalle de las vidas de sus hijos y no les dan opciones para valerse por si mismos. 
Pero, además del pequeño detalle de la mochila, ¿cómo reconocer si formamos parte de ese grupo? La periodista Eva Millet lo define perfectamente en su último libro: los hiperpadres hablan en plural cuando se refieren a las cosas de sus hijos («hoy tenemos examen de matemáticas»), están obsesionados con que reciban la mejor educación (a poder ser, precozmente) en el mejor colegio o universidad, discuten constantemente las posiciones de maestros y entrenadores, planean  numerosas actividades extraescolares y, sin embargo, no permiten que sus hijos participen en las tareas de  la casa ni asuman obligaciones básicas como hacerse la cama o poner la mesa. 
Padres mayordomos
Son padres que ejercen de chóferes, entrenadores, guardaespaldas, profesores particulares y mayordomos... en resumen: estresados, que acaban criando hijos agobiados que crecen incapacitados por exceso de protección. Las causas, según explica el experto Carl Honoré en el libro, pueden buscarse en la «tormenta perfecta en la que intervienen la globalización y un aumento de competencia que, unidos a la inseguridad cada vez mayor en los lugares de trabajo, nos han hecho más ansiosos respecto a preparar a nuestros hijos para la vida adulta». En resumen: «hoy queremos dientes perfectos, un cuerpo perfecto, las vacaciones y la casa perfecta y, obviamente, los niños perfectos para completar el cuadro». A esto hay que sumar el estrés del estilo de vida que nos han impuesto, que transmitimos a nuestros hijos con ese omnipresente «¡corre!» que nos persigue sin descanso y hace que, como explica la pedagoga Cristina Gutiérrez Lestón, «toda esta falta de tiempo y de espacio para 'ser' genere una serie de carencias emocionales en muchos niños y niñas, que no saben desenvolverse en un grupo de gente. Se sienten débiles y con un montón de  miedos».
La conclusión, aseguran, es preocupante: tal vez estemos criando la generación más frágil e insegura de la historia», lo que para Gregorio Luri, filósofo y pedagogo, debería hacernos pensar que, ante todo, los niños necesitan unos padres relajados. «Es un derecho de la infancia», asegura.
Por dónde empiezo
A pesar de la alarma, el panorama tiene solución. El camino a seguir se llama underparenting, o, en otras palabras, hacerles menos caso a los hijos. ¿Y cómo se hace eso? La experta propone en el libro algunas claves para poder empezar,que comienzan, otra vez, con la mochila. «Usted no ha de cargar por sistema con sus cosas. Parece una nimiedad, pero que carguen ellos con su mochila es una forma efectiva de educar la responsabilidad».
También sugiere que no se les permita a los niños interrumpir las conversaciones, y que no les preguntemos sistemáticamente todo (desde qué quiere comer hasta qué medicamento prefiere tomarse para la fiebre). La línea a seguir se define como «sana desatención», sin anticipar todo tipo de contratiempos ni pasarse el día alrededor de los niños para intervenir a la mínima de cambio. En la lista de recomendaciones se incluyen otras muy curiosas y concretas, como la de no hablar en plural o no pasarse el día colgando fotos de los hijos en las redes sociales. «Esta avalancha, no solo esta consiguiendo matar la espontaneidad infantil, sino también crear pequeños narcisos».
Otro aspecto importante es el de la educación. Aquí la experta es clara: «la educación no consiste solamente en adquirir títulos (). Que su hijo o hija sean capaces de dar las gracias y de encajar una frustración es también parte fundamental de su formación». Es importante, además, no interferir demasiado en las decisiones del colegio e intentar que el niño aprenda a asumir sus propios errores.
Relájense, sin miedo

Pero ¿qué es lo que nos impide soltar a nuestros hijos de la mano? ¿por qué los sobreprotegemos hasta rozar muchas veces el ridículo? Pues algo tan humano como el miedo. «Miedo a equivocarnos -explica la autora-. A decirles «no». A traumatizarlos. A o darles todo lo que consideramos que se merecen. A no conseguir que sean felices. A que sufran. Incluso a no conseguir esos hijos perfectos que parece que hoy todos hemos de tener». La receta para superarlo es relajarse, y disfrutar de ser padres, para que también ellos disfruten de ser hijos. «Mi consejo es que sean afectuosos con sus hijos, que estén con ellos cuando lo necesiten pero no encima de ellos todo el día. Que no se pongan nerviosos porque el hijo del vecino esté aprendiendo chino y, según sus padres, sea una criatura rayana a la perfección». Hay que decir no, exigirles que colaboren y también «decirles que les queremos, pero que ello no equivale a que tengan una serie de derechos adquiridos, ni sobre ustedes ni sobre el resto del mundo».


sábado, 2 de abril de 2016

realidad en vivo: EN MEMORIA DE LOS ADOLESCENTES ASESINADOS SÓLO POR SER CRISTIANOS


Dejo esta entrada en memoria de los adolescentes cristianos asesinados por ser cristianos. Un relato que no saldrá en nuestros grandes medios de  comunicación europeos, tan grandes como necios, cegados por las directrices laicista de la dictadura de  lo correctamente político. 

El barrio cristiano de Lahore llora a sus adolescentes muertos

EFE | Jaime León
Islamabad
En Youhanabad, el barrio cristiano de Lahore, resonaban ayer los rezos y corrían las lágrimas por la muerte de ocho vecinos adolescentes en el atentado del pasado domingo en un parque de la ciudad, ante la incredulidad de vivir de nuevo un ataque.
En una de las callejas de este laberíntico barrio de 200.000 personas, un grupo de vecinos arropaba a Pitras Mukhtar y Fawzia, quienes perdieron a su hijo Sharon, de 15 años.
"Dos de mis cuatro hijos habían ido al parque Gulshan Iqbal a pasar la tarde con varios amigos tras la misa de Pascua. La siguiente vez que los vi, los dos estaban heridos", dijo a Efe Pitras.
Sharon murió como resultado de las heridas, e Irfan, su otro hijo de 16 años, continúa ingresado, pero dos de sus amigos fallecieron en la explosión.
"Aunque Irfan sobreviva, mi vida habrá cambiado para siempre", indicó el paquistaní.
En la puerta de su casa, unas 30 personas sentadas en el suelo y divididas en dos grupos de hombres y mujeres, escuchan los rezos de un párroco entre gestos de dolor.
Fawzia, con el rostro descompuesto, no puede ni hablar.
No lejos de allí, la familia extendida Masih llora la muerte de dos jóvenes de 16 años.
"Los dos primos habían ido juntos con amigos al parque. Esos amigos nos llamaron para decirnos que algo había explotado y que estaban muy mal", señaló a Efe Pervaiz Masih.
"En el hospital nos dieron sus cuerpos inertes", continuó el relato su hermano Amanat, con el rostro y los ojos hinchados por los lloros.
Muchos de los jóvenes de Youhanabad, la mayor localidad cristiana del país, aprovecharon el domingo festivo para pasar la agradable tarde de verano en el parque, que los fines de semana se llena de paseantes y familias con niños.
Ocho de ellos nunca regresarían ya a sus casas, víctimas de un ataque suicida que acabó con la vida de 72 personas y dejó heridas a 359.
Jamaat ul Ahrar, escisión del principal grupo insurgente de Pakistán, el Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), asumió la autoría del atentado.
"Reclamamos la responsabilidad por el ataque contra los cristianos que celebraban la Pascua", dijo el portavoz del grupo islamista Ehansullah Ehsan, aunque la mayoría de los muertos son musulmanes.
"Llegaron las primeras noticias y no me lo podía creer. Otra vez. Hace sólo dos semanas se cumplió el primer aniversario del ataque a dos iglesias del barrio en el que murieron 15 personas", indicó a Efe el padre Irshad Ilyas.
Ese domingo de Pascua, en lugar de descansar ofició por la noche una misa por los muertos y comenzó a preparar funerales.
Su iglesia, una de las 150 de la zona, organizó seis de los entierros y él mismo ofició dos.
El catequista Angelo Javed participó en tres de ellos y ayer recorría el barrio consolando a las familias.
Hace un año, participó también en 10 de los funerales de los 15 muertos en los ataques suicidas a dos iglesias del barrio.
En los muros de Youhanabad todavía cuelgan grandes fotografías de las víctimas mortales de ese atentado, que dejó además 75 heridos.
"Es para no olvidarlos", señaló Javed.
La minoría cristiana, un 2 % de los 200 millones de habitantes de Pakistán, es objetivo de los grupos islamistas del país asiático.
En el peor episodio vivido por la comunidad cristiana, 82 de ellos murieron en un ataque en 2013 a una iglesia de la ciudad de Peshawar, en el noroeste del país.
Además de discriminación laboral, los cristianos hacen frente a denuncias de blasfemia, que puede acarrear la pena de muerte.
Estos días, miles de islamistas acampan frente al Parlamento paquistaní en Islamabad exigiendo, la ejecución de la cristiana Asia Bibi, condenada a muerte por blasfemia.
"Supongo que seguiré oficiando funerales de muertos en ataques", remarcó Javed.

viernes, 1 de abril de 2016

reflexiones serias: LA INCONSCIENCIA DE MUCHOS PADRES, DICHO POR EL FISCAL DE MENORES

El fiscal de Menores arremete contra la inconsciencia de muchos padres de familia.

«A los niños se les manda al colegio a que los formen, no a que los eduquen»

El Fiscal de Sala Coordinador de Menores Javier Huete analiza para ABC los problemas de educación a los que se enfrentan en la actualidad las familias española

Javier Huete, Fiscal de Sala Coordinador de Menores - ERNESTO AGUDO
CARLOTA FOMINAYA - Madrid - ABC.es 30/03/2016 


Este mes de marzo que acaba, Javier Huete está de aniversario. Hace justamente un año que llegó a su despacho como Fiscal de Sala Coordinador de Menores, una atalaya privilegiada para realizar un minucioso balance de los problemas a los que se enfrentan los niños y adolescentes de nuestra sociedad. Nada más empezar, recuerda cómo su nombramiento coincidió con el terrible suicidio por acoso escolar de una chica en un instituto de Madrid, y aprovecha para lanzar una advertencia a los medios de comunicación. «Si a las puertas del centro escolar acude la prensa gráfica, la televisiva, la escrita... e invita a los niños a hablar, no permiten que se siga un cauce de apaciguamiento y sosiego. Los menores buscan notoriedad y, en esas situaciones, resultan muy vulnerables y sus reacciones pueden ser poco fundadas».
—Aquella chica que se suicidó estaba siendo acosada por sus compañeros de clase. ¿Está usted de acuerdo con que la edad penal sea de 14 años?
—Siempre que se plantea la reforma es por cuestiones mediáticas como aquel suceso: hay un hecho que tiene mucha trascendencia e, inmediatamente, se plantea que sería bueno bajarla a doce. La edad a partir de la cual la responsabilidad penal es exigible tiene que estar muy meditada y, a mi modo de ver, los 14 años es una edad que permite tener cierta conciencia.
—En 2015 la Ley orgánica de Protección de Infancia y Familia y Adolescencia recordó los derechos del menor, y por primera vez estableció deberes. ¿De verdad era necesario que se precisaran?
—Está bien que se concreten de cara a la sociedad, a la familia, al entorno. Que se les recuerde a los niños que no solamente tienen derechos, sino también responsabilidades. Todo esto, por supuesto ajustado a cada edad y a cada fase.
—En este sentido, seguro que hay algo que recordarles a los padres.
—A los padres habría que recordarles que a los niños se les manda al colegio a que los formen, pero no a que los eduquen. La educación es algo mucho más complejo, pero que tiene que aparecer desde el principio y fundamentalmente en la familia. A los niños les enviamos al colegio para que reciban una formación académica, para que aprendan a tratarse los unos a los otros. La primera educación es en el seno de la familia.
—Lo dice usted como si a la sociedad se le hubiera olvidado.
—Obviamente. El primer lugar donde se debe decir no a un niño es en la familia. Los padres no sabemos decir no a nuestros hijos. Recomiendo la charla de Carles Capdevilla, donde cuenta la historia del niño que le pide una piruleta a su padre. Este le dice que no, y el pequeño se pone amarillo, morado, verde, se le sale la lengua... hasta que el padre le acaba dando la piruleta. ¿Cómo será ese niño cuándo llegue al patio del colegio? Pues dirá: «en mi casa te tienes que jugar la vida pero al final consigues la piruleta». Por esto debemos aprender a decir no, y además, a mantenerlo en el tiempo. Un niño es una personalidad en formación pero no tiene ni un pelo de tonto. Sabe que en casa llegando a un extremo sus padres ceden, aunque pronto se dé cuenta de que socialmente no puede tensar la cuerda. Ni en el trabajo, porque te echan a la calle, ni en una facultad con el catedrático de turno. Es esencial que los chavales aprendan que «no» es «no».
—¿Qué es lo que está fallando a la hora de educar desde las familias, la falta de tiempo, de conciliación...?
—Es un cúmulo de circunstancias. El que se atreva a apuntar un factor determinante se equivoca. Primero, esta es una sociedad que cada vez se vuelve más inhóspita, porque exige de ambos padres unas jornadas que no son compatibles con los horarios académicos o familiares de sus hijos. Además, es una sociedad que es muy competitiva. Estas últimas generaciones están siempre necesitadas de formación complementaria, lo que nos lleva a sobrecargarles de actividades. Y los fines de semana se convierten en una tensión. Unos necesitan descansar, y otros necesitan acción. Y no hay cosa más reñida que el cansancio con la actividad frenética que necesitan unos niños pequeños.
—Las nuevas tecnologías no ayudan mucho a educar.
—Esto también tiene una traducción: no estamos, no hablamos, no conversamos, no hacemos cosas juntos y nos refugiamos en las tecnologías. Los niños de hoy están delante de las pantallas continuamente, ya sean los móviles, las tablets, el ordenador o la televisión. El colmo son ya las comidas con el teléfono encima de la mesa. Ahí de nuevo falla el «no». ¿Cuál es la norma? No se come con los móviles encima de la mesa. Pero el primero que lo tiene que poner en práctica es el padre, que no debería siquiera tenerlo en el bolsillo. Si estás comiendo, estás comiendo y si suena, no se coge.
—Esta es la primera generación de padres con hijos «millenials», y muchos llevan una vida exclusivamente virtual. ¿Qué puede hacer la familia?
—Cuando son más pequeños, crearles actividades distintas a las que requieren el uso de las pantallas. Entre otras cosas, porque se van a quedar sin olfato. Sin vista, seguro, y sin oído, también. Como no existe esa relación personal, el tacto se les va a reducir a los pulgares. No van a tener esas percepciones y sensaciones que son esenciales para el ser humano. Muchas de las relaciones personales se basan en la química, pero esa información hay que aprender a manejarla, y la están perdiendo.
—Por contra, hay muchos padres superados por la técnica.
—Es cierto, pero por este motivo, es fundamental explicarle qué conducta tienen que tener en internet. Es nuestra obligación enseñárselo. Decirles: «no te oculto en la red vas a encontrar lo que quieras, pero debes saber por qué no hay que hacer o entrar en según qué páginas. Primero, porque para que tú veas esas imágenes, han violentado a una mujer, o a un niño, o maltratado a un mendigo, o fomentado el odio hacia el distinto. Y, segundo, porque puedes ser objeto de una persecución legal». Hay valores que tienen que adquirirse previamente como propios, porque son los de tu entorno y los de una sociedad democrática. Los menores tienen que saber que internet no es un mundo de yuppies. Es un mundo paralelo y, aun existiendo, no se debe entrar. No por miedo a que te descubran, que ya sería un miedo suficiente, sino porque lo que hay de trasfondo es muchísimo más grave de lo que se pudieran imaginar.
—El juez Calatayud señala siempre que los niños no deberían tener móvil antes de los 14 años, pero muchos menores reciben un smartphone como regalo de Primera Comunión, con apenas 9 o 10 años.
—No nos damos cuenta de que lo que le estamos dando a un niño de diez años no es un teléfono únicamente para hacer o recibir llamadas. Le estamos dando un ordenador con conexión de datos. Desde un paquete más o menos amplio, hasta llegar al ridículo de regalarle literalmente una tarifa plana. Esto es impensable. Porque con diez años no se está en condiciones de tener una herramienta de la potencialidad y el riesgo que eso comporta. Esto es un error y sería lo primero que habríamos de corregir.
—Muchos discuten con la frase de «es que todos lo tienen».
—Ese argumento no me vale. Habrá que empezar a decir «pues este no lo tiene». Porque también hay que tener en cuenta que con esto empiezan la competición: a ver quién sube más fotos a Instagram, a ver quién tiene más amigos en Facebook, a ver quién tiene más seguidores en Twitter, o en Tuenti. Al final es un concurso en el que todo es superficial.
—Los padres, ¿somos conscientes de la responsabilidad que tenemos?
—Desgraciadamente, muchas veces no. Tenemos una obligación de vigilancia y de cuidado a nuestros hijos por responsabilidad civil, es cierto, pero no somos muy conscientes de que nuestra responsabilidad es anterior: familiar y ante la sociedad. Porque nuestros hijos no nos pidieron venir al mundo. Los trajimos porque fue consciente y voluntariamente nuestra decisión como padres. Eso, que parece de cajón de madera de pino, conlleva unas exigencias de educación, de formación, de seguridad, de estabilidad... No se trata solamente del estricto cumplimiento de leyes. Es algo más. Es tratar a un niño como lo que es, una personalidad en formación que está a nuestro cuidado y que nosotros tenemos obligación de que se desarrolle de manera que luego pueda vivir de forma autónoma en sociedad.


domingo, 13 de marzo de 2016

realidad en vivo: LA ONU QUIERE CAMBIAR EL MUNDO CAMBIANDO A LOS ADOLESCENTES....


Qué peligro cuando la ONU se pone a pensar así... Basta leer los tres últimos párrafos... Quizá lo que se quiere es liberar a los adolescentes de sus familias... Quizá lo que hay que hacer es ayudar a las familias para que eduquen bien a los menores de edad... Y, sí, poner normas que protejan a los menores de la ideología de género y del relativismo.



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La ONU quiere cambiar la vida de las adolescentes para cambiar el mundo

Terra.es

Dar oportunidades a los 600 millones de niñas adolescentes que viven en el mundo no solo es una responsabilidad moral, si no también una de las mejores maneras de asegurar el desarrollo de todo el planeta, defendieron hoy expertos y autoridades en la ONU.
El llamamiento, liderado por el Fondo de Población de la ONU, llega mientras crece la mayor generación de jóvenes de la historia y en un momento en el que, pese a muchos avances, las niñas siguen sufriendo discriminación.
El abandono escolar prematuro, los matrimonios forzosos, la maternidad a edades muy tempranas y la explotación sexual son algunos de los factores negativos que más afectan a las adolescentes y que frenan su desarrollo.
"Imaginen la contribución a la sociedad que podrían hacer si eliminamos todas las barreras legales, sociales y económicas a su empoderamiento", señaló hoy Mogens Lykketoft, el presidente de la Asamblea General de la ONU.
Lykketoft subrayó la necesidad de invertir en la educación y salud de las adolescentes y de trabajar para acabar con los "estereotipos de género dañinos".
"Imaginen el impacto positivo de esos cambios en sus propias vidas, para sus familias, para sus comunidades y para el desarrollo social y económico más amplio", insistió en su intervención ante un foro sobre este asunto celebrado en la sede de Naciones Unidas.
El político danés destacó que esa transformación, en especial la entrada de las mujeres al mercado laboral, es el "mayor cambio" en los países desarrollados que él ha vivido desde su nacimiento y un avance que ha tenido "beneficios increíbles para toda la sociedad".
Para extender eso a todo el mundo, los expertos de la ONU ven fundamental acabar con los matrimonios infantiles y retrasar la maternidad de las jóvenes, facilitando el acceso de todas a métodos anticonceptivos.
"Cuando las adolescentes son libres para definir sus vidas y disfrutar de sus derechos, incluido su derecho a la salud sexual y reproductiva, ellas y sus familias son más sanas y los países y las economías son más robustos y más sostenibles", destacó el director ejecutivo del Fondo de Población de la ONU, Babatunde Osotimehin.
Según la ONU, cada año 15 millones de niñas se casan antes de cumplir los 18 años y cada día nacen 7 millones de bebés de madres adolescentes en los países en desarrollo.
Esas niñas tienen muchas más probabilidades de sufrir violencia de género y de morir en el parto que aquellas que se casan y son madres después de los 20.

miércoles, 9 de marzo de 2016

reflexión seria: LOS MEDIOS ¿AGRANDAN Y NORMALIZAN LAS CONDUCTAS ADOLESCENTES NEGATIVAS?


Vale la pena reflexionar en este artículo. Es peligroso cómo los medios normalizan algo que no lo es. Cuánto daño hace el "todos lo hacen...". Desconfiar sin más no ayuda. De todas formas no hay que ser ingenuos...



¿Adolescentes precoces? ¡Que alguien piense en los niños!

Allan Glatt| 
Orgías descomunales en las cuales grupos de adolescentes practican sexo oral a infinidad de asistentes para ver quién termina con más anillos de colores dibujados en su miembro, fiestas en las que se puede saber qué tan dispuestos están los integrantes a involucrarse en cierta actividad sexual dependiendo del color de pulsera que llevan, leyendas que seguramente sucedieron una vez, pero que, de la noche a la mañana, se convirtieron en la pesadilla de muchos padres.

Sí, la tecnología y el alcance de las redes sociales han permitido que la industria del porno prolifere, que nuevas aplicaciones permitan conocer gente para una aventura pasajera (llámese Tinder y sus 26 millones de matches al día o algunas similares) con tan solo un click, y que cualquier chisme de vecina termine en los muros de todos en Facebook. Esto, aunado a un sentimiento de puritanismo infundado por nosotros mismos, ha dibujado a los adolescentes en el imaginario colectivo como una generación hipersexual y sin pudores.
Pero, ¿realmente están así las cosas?
Lo que dice la estadística

Según un estudio publicado por Child Trends, el porcentaje de hombres que han recibido sexo oral entre las edades de 15 a 19 años ha bajado 1% con relación a lo que sucedía en 1995. Entonces, ¿en dónde se encuentran estas fiestas que tienen a más de un padre al borde del sillón?
Por dar un ejemplo, la gran leyenda de las “Rainbow Parties” surgió de un programa de Oprah Winfrey hace más de una década, cuando uno de sus invitados sugirió que ésta era una moda y una práctica muy común en los adolescentes. Este tema se convirtió un par de años después en una novela de poca relevancia escrita por Paul Ruditis; sin embargo, hasta la fecha no se ha encontrado ninguna evidencia contundente de que estos eventos sucedieran con frecuencia.
Como cualquier otro fenómeno sexual, si es posible imaginarlo, es probable que en algún sitio alguien lo haya vivido. Pero, convertir un hecho aislado en una verdad absoluta es una irresponsabilidad que debe recaer sobre los medios sensacionalistas y, por más escandaloso que suene, es importante entender que es menos común de lo que parece reflejarse en las mismas redes sociales, que crean un efecto de cotidianidad.

Otra tendencia que no pasa de un par de eventos en solitario es el “Mamading” que azotó a la prensa (principalmente inglesa) a mediados del año pasado después de que se viralizara(NSFW) el video de una mujer dándole placer a 24 hombres a cambio de tragos en un bar de Mallorca, España. Y aunque muchos decidieron tomarlo como una peligrosa tendencia, el hecho es que no se han encontrado casos similares a pesar de la proliferación de celulares con cámara.
Sabemos que el sexo vende, y más cuando se trata de historias sobreendulzadas acerca de jóvenes que han perdido la brújula moral. Pero, querer culpar a las nuevas generaciones de conductas descarriadas cuando estudios indican que la sexualidad en estudiantes de secundaria ha bajado 8% de 1991 a 2013, sólo nos hace quedar como un montón de nostálgicos en añoranza de los viejos tiempos fueron mejores. Así que tranquilos: los niños están bien.
Sexting

jueves, 25 de febrero de 2016

los jueves con Edu y Marta: LOS PADRES QUE QUIEREN REALMENTE SERLO...


Sencillo pero muy, muy buen artículo.



Comportamiento Humano

elpais.com.co   Carlos E. Climent

Carlos E. Climent
Carlos E. Climent es médico de la Universidad del Valle y psiquiatra de la Universidad de Harvard. Durante cerca de 30 años trabajó en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad del Valle, y durante 20 se desempeñó como miembro del Panel de Expertos en Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud, Ginebra, Suiza. Autor de medio centenar de publicaciones científicas y varios libros de divulgación como: 'Lo esencial en psiquiatría', ¿Cómo proteger a su hijo de la droga?´y 'Los Tiranos del Alma'. Actualmente está dedicado al ejercicio clínico de la psiquiatra en Cali y Bogotá y a su labor de difusión de temas del comportamiento humano a través de esta columna en el periódico El País










Padres disciplinados

Varios lectores del tema de la mal crianza y la importancia de la disciplina parental en la formación de sus hijos, me solicitaron una mayor claridad al respecto. A continuación algunas precisiones sobre el particular.
Los padres disciplinados:
*Entienden el verdadero amor como un balance entre satisfacer las necesidades del niño y poner límites.
*Están siempre dispuestos a incomodarse cuando se trata de cuidar los mejores intereses del niño.
*Cumplen con entusiasmo las obligaciones parentales, por demandantes que sean.
*No utilizan a sus hijos como juguetes, ni para obtener a través de ellos lo que no han logrado por sí mismos, ni para llenar el vacío de sus propias vidas, ni para que les hagan compañía.
*No le celebran al niño sus comentarios o conductas irrespetuosas o desafiantes, por graciosas que sean.
*No los infantilizan con diminutivos ridículos, ni los miman en exceso, ni les permiten comportamientos groseros, ni se extralimitan dándoles más de la cuenta.
*En la medida de lo posible, le evitan al niño los ambientes y las interacciones que lo excitan pero son meticulosos en la búsqueda de programas y circunstancias que al mismo tiempo que lo divierten, le transmiten sosiego. A propósito, lo más reprochable con un niño hiper-activo es sobre estimularlo haciéndole monerías que divierten al padre, para luego reprenderlo porque se torna más inquieto. O llevarlo de compras para terminar regañándolo porque enloquece a los padres porque le antoja todo lo que ve.
* Entienden que ellos son los responsables de las pataletas de sus hijos.
*No “compran” el amor del hijo a través de concesiones excesivas o regalos innecesarios, simplemente porque resultan gratificantes para ellos.
*Nunca hacen algo porque les resulta conveniente sino porque es importante para el niño.
*Son capaces de posponer sus propios deseos para dar paso a las necesidades fundamentales del niño.
*Son estrictamente consistentes cuando se trata de proteger la integridad y el equilibrio de sus hijos.
*Entienden que educar es algo más que trasmitir conocimientos. Y que formación no es sólo información, sino autodisciplina y sacrificio.
*Antes de dar un permiso o aceptar un plan, primero evalúan si son apropiados o convenientes para el niño.
*Entienden que la tolerancia excesiva deforma el alma infantil.
*También entienden que la necesidad de “dar sin ton ni son”, complacer “por sistema” o sobre proteger, guarda relación con su propia urgencia de aliviar sentimientos de culpa o sentirse como padres buenos y generosos.
*Tienen una vida propia y no se sienten mal si se divierten o se toman vacaciones sin los hijos.
*No necesitan, para sentirse bien, que sus hijos estén siempre de acuerdo con sus decisiones, ni que sean perfectos o exitosos, ni que estén siempre en buena tónica con ellos. Son capaces de frustrarlos cuando es necesario, sin sentirse mal.
*Han traído sus hijos al mundo para hacerlos independientes, no para convertirlos en un apéndice de ellos mismos. Gracias a esa actitud les facilitan que se vayan de la casa cuando les llegó la hora.




lunes, 22 de febrero de 2016

temas complejos: PADRES DEPRIMIDOS, HIJOS DEPREMIDOS



Comportamiento Humano

elpais.com.co   Carlos E. Climent

Carlos E. Climent
Carlos E. Climent es médico de la Universidad del Valle y psiquiatra de la Universidad de Harvard. Durante cerca de 30 años trabajó en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad del Valle, y durante 20 se desempeñó como miembro del Panel de Expertos en Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud, Ginebra, Suiza. Autor de medio centenar de publicaciones científicas y varios libros de divulgación como: 'Lo esencial en psiquiatría', ¿Cómo proteger a su hijo de la droga?´y 'Los Tiranos del Alma'. Actualmente está dedicado al ejercicio clínico de la psiquiatra en Cali y Bogotá y a su labor de difusión de temas del comportamiento humano a través de esta columna en el periódico El País
















Padres deprimidos, hijos deprimidos

La enfermedad mental de los padres afecta a los hijos de distintas maneras y en magnitudes variables. Los trastornos severos son los que tienen los efectos más destructivos en los hijos. Además son de más difícil manejo porque el paciente niega su enfermedad y no acepta un tratamiento. Dos ejemplos, entre muchos otros, son el narcisismo y la personalidad antisocial que cursan con maldad, disimulo, irresponsabilidad, irracionalidad, alteraciones en el juicio y franca agresividad.
Algunos trastornos neuróticos, por ser tratables, tienen los efectos más leves. En un lugar intermedio entre las dos anteriores está la depresión, con frecuencia aceptada por el paciente y susceptible de mejorar gracias a intervenciones oportunas.
Investigaciones serias, (Weissman, M. et al, 2006), apuntan el hecho de que un padre deprimido es una de las situaciones más estresantes para un niño. Se puede concluir, sin lugar a duda, que los trastornos más severos producen daños más graves e irreparables en los niños.
Un padre deprimido se convierte en una carga para su hijo en distintas formas:
*No se puede relacionar de una manera natural, sana y afectuosa con su hijo.
*Se crea un vacío que equivale a una deprivación afectiva que es más dañina entre más temprano ocurra.
*Genera en el niño un sentimiento de culpa tan inconfesable como absurdo: que él, de alguna manera, es responsable de lo que le ocurre al progenitor enfermo, y que del niño depende la mejoría.
*Con el pasar del tiempo el padre enfermo se convierte en un modelo de identificación malsano.
*Se establece un modelo destructivo de relación ambivalente con las figuras de autoridad. Según las circunstancias, el niño adopta o una posición sumisa o de rebeldía. Esta última provoca reacciones aún más agresivas del padre enfermo contra su propio hijo.
*Altera gravemente la dinámica familiar, ya que la totalidad de la familia está dedicada a atender las necesidades del padre enfermo en detrimento de las necesidades del niño.
*Como consecuencia del abandono que tal situación supone, se descuidan aspectos fundamentales del cuidado del niño que por estar en una etapa crucial del desarrollo, representan una grave herida a su seguridad básica y a su integridad como ser humano. Cuando lo que se requiere es dedicar prioritariamente la energía de la familia a suplir las necesidades del infante.
*A las pesadas cargas mencionadas hay que agregarle la carga genética. Es bien sabido que la enfermedad bipolar es uno de los trastornos mentales que pueden transmitirse de padres a hijos. Es decir que las posibilidades de que el hijo de un padre bipolar sufra la misma enfermedad es significativamente mayor que el de la población general.
*Una vez que los niños crecen, los efectos de los trastornos mentales de los padres en general, y la depresión en particular, pueden hacer su aparición en forma de perturbaciones mentales serias en los adolescentes y los adultos.
En conclusión para proteger a los hijos deben intervenirse, de la manera más efectiva y temprana posible, los trastornos mentales de los padres

domingo, 21 de febrero de 2016

temas complejos: SABER DETECTAR LA DEPRESIÓN EN LOS ADOLESCENTES SUICIDAS



Comportamiento Humano

elpais, com.co      Carlos E. Climent

Carlos E. Climent
Carlos E. Climent es médico de la Universidad del Valle y psiquiatra de la Universidad de Harvard. Durante cerca de 30 años trabajó en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad del Valle, y durante 20 se desempeñó como miembro del Panel de Expertos en Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud, Ginebra, Suiza. Autor de medio centenar de publicaciones científicas y varios libros de divulgación como: 'Lo esencial en psiquiatría', ¿Cómo proteger a su hijo de la droga?´y 'Los Tiranos del Alma'. Actualmente está dedicado al ejercicio clínico de la psiquiatra en Cali y Bogotá y a su labor de difusión de temas del comportamiento humano a través de esta columna en el periódico El País















Suicidio en adolescentes

La depresión en los adolescentes muestra muchas veces evidencia de ideas, comportamientos, actitudes y síntomas que anteceden al intento suicida y que es prudente recordar, para poder intervenir preventivamente. Estos son temas que los adultos responsables pueden y deben indagar:
*Cambios inexplicables en las actitudes o en el estado de ánimo manifestados ya sea por crisis de llanto inmotivado o apatía frente a ciertas circunstancias que usualmente le generaban emociones.
*Actitudes, ideas y comentarios negativos que no corresponden a la realidad que está viviendo el adolescente.
*Comentarios que indican desesperanza, sensación de soledad o desamparo.
*Actos impulsivos o de alto riesgo que no han sido los habituales.
*Accidentes frecuentes.
*Abuso de drogas o alcohol.
*Los síntomas depresivos, uno de los temas prioritarios a investigar, se manifiestan típicamente por tristeza, llanto fácil, desesperanza, aislamiento social, sentimientos absurdos de culpa, ideas de muerte, y por supuesto ideas suicidas.
*Irritabilidad, ataques de rabia, hipersensibilidad al rechazo, cambios en el apetito o el patrón de sueño, dificultad para concentrarse, disminución en el rendimiento académico o desinterés en las cosas que antes eran gratas. Todas las anteriores ocurren fuera de los patrones que han sido habituales para el adolescente.

El joven en quien se encuentren varios de los elementos arriba mencionados debe ser remitido al especialista porque podría constituirse en un riesgo suicida importante.
Los anteriores factores pueden ser disfraces del síndrome depresivo, y es posible que así sea. Pero se debe tener en cuenta que no es necesario que estén presentes todos los signos y síntomas de la lista anterior para confirmar ni la depresión ni el alto riesgo suicida. Basta que haya unos pocos o que la intensidad de uno de ellos sea muy grande para prender las alarmas y proceder a referir a los servicios de salud especializados.
Es vital que los padres puedan hablar con propiedad y seguridad sobre el tema para presionar la consulta especializada de urgencia en el momento en el que se considere que hay evidencia de éstos síntomas.
Si se descarta el riesgo, no habrá pasado nada. No caben las disculpas. Pues al poner de presente el riesgo se ha actuado con responsabilidad y afecto. Ello constituye un acto de amor que busca proteger los mejores intereses del paciente.
Durante todo el proceso del diagnóstico y tratamiento se debe brindar apoyo con cariño, comprensión y optimismo. Evitar a toda costa los juicios críticos o moralistas. Pero siempre tomar en serio cualquier amenaza suicida y recordar que nadie tiene ideas suicidas simplemente por manipular.
El tratamiento si bien presenta algunas dificultades inherentes a la resistencia del joven a dar información, y a los padres a enfrentar el tema sin temor, puede ser abordado de la manera tradicional como se enfoca el tratamiento con los adultos. Por ello un psiquiatra general puede ser la persona más adecuada para intervenir estos casos.


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