viernes, 24 de octubre de 2014

investigaciones: EL CEREBRO ADOLESCENTE


Harvard descubrió qué pasa por la cabeza de un adolescente

Investigadores de esa universidad explicaron cómo es el desarrollo del cerebro durante la segunda etapa de la vida y analizaron temas clave, como la violencia, el suicidio y las enfermedades mentales
infobae.com
 
Crédito: shutterstock
Sin lugar a dudas, la adolescencia es una de las etapas más problemáticas en la vida de una persona; sobre todo, si los jóvenes no reciben la contención familiar, social y educativa que necesitan para llegar a la adultez sin conflictos severos.

En el marco del simposio anual "La salud mental y el desarrollo del cerebro en la segunda década de la vida" -que fue dictado en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos-, los investigadores explicaron cómo es el desarrollo del cerebro durante la adolescencia, cuáles son los factores que influyen en su crecimiento, cómo pueden convertirse en seres violentos y por qué las tasas de suicidio van en aumento.

En una nota que firma Ellen Barlow, que se titula "Under the Hood of the Adolescent Brain" y que se publica en el sitio web de la Escuela de Medicina de Harvard, se explican las conclusiones más importantes a las que arribaron los expertos que participaron en el simposio

Además de los médicos y académicos que expusieron sus posturas, un ex pandillero fue invitado al evento para contar su historia de vida, ya que pasó de ser un adolescente rebelde y muy violento a tomar conciencia de que estaba arruinando su vida y conseguir cambiar a tiempo.

Harvard Universidad 1170

Joe Sierra fue expulsado a los 12 años de la escuela y hasta hace dos años su vida transcurría entre la cárcel, las peleas callejeras, el tráfico de drogas y las armas. Pero un buen día, Sierra recapacitó y ahora puede llevar su testimonio a los adolescentes que van por el camino equivocado. "Decidí que estaba cansado de la cárcel, de luchar, y me di cuenta de que tenía que cambiar", dijo el ex pandillero frente a los académicos presentes.

Sierra reveló que consiguió este cambio gracias a un programa sin fines de lucro, Innercity Weightlifting, donde encontró a un mentor y a una comunidad que lo apoyaron para que puediera salir del infierno en el que vivía. Tal es su entusiasmo que el año pasado se convirtió en asistente de la gerencia de esa institución.

Las paradojas de la vida hicieron que Sierra hablara en el simposio junto a Gary French, un detective de policía retirado de Boston que lo había señalado como uno de los 350 pandilleros más peligrosos que había que eliminar de las calles. Ambos coincidieron en la necesidad de implementar más programas para transformar la vida de los adolescentes violentos.



"Con las imágenes que pueden tomarse en la actualidad a través de la resonancia magnética, MRI, podemos mirar debajo del 'capó' del cerebro adolescente", dijo Jay Giedd, profesor del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de California, San Diego, según publica Ellen Barlow en su nota en el sitio web de la Escuela de Medicina de Harvard.

Los 20 años de investigación de Giedd demostraron que el cerebro madura a medida que se va conectando y especializando. La corteza prefrontal es la última en madurar y ello no sucede antes de los 25 años, lo que implica que funciones ejecutivas como la razón, la planificación a largo plazo y el control de los impulsos no están en pleno funcionamiento durante la etapa de la adolescencia.

"Vemos tantas enfermedades mentales que comienzan durante la adolescencia porque hay muchas partes móviles que pueden ir mal", declaró Giedd. Aunque los adolescentes son vulnerables, "la mayoría se convierten en miembros felices y sanos de la sociedad", señaló el especialista.

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Por su parte, Ronald Kessler -profesor de Políticas Familiares de Salud de la Escuela de Medicina de Harvard- advirtió que las enfermedades mentales son el mayor problema al que se enfrentan los adolescentes del primer mundo. Probablemente el 90% de los trastornos más comunes -la ansiedad, los trastornos del estado de ánimo, las fobias específicas, la depresión grave y la fobia social- comienzan antes de la adolescencia. Y, a menudo, estos trastornos son el "comienzo de una enorme cascada de factores desencadenantes y problemas que continúan en la edad adulta" .

Melissa DelBello -quien se desempeña como codirectora de la División de Investigación de Trastornos Bipolares en la Universidad de Cincinnati- sostuvo que la desregulación del estado de ánimo ocurre en la adolescencia como parte de una serie de trastornos que incluyen la ansiedad, la depresión y la bipolaridad. Además, indicó que estas tres patologías son difíciles de diferenciar a la hora de ser diagnosticadas y, también, difíciles de tratar.

En la investigación de Mani Pavuluri -directora del Programa de Trastornos Pediátricos del Estado de Ánimo y del programa de Investigación del Cerebro Infantil de la Universidad de Illinois, Chicago-, se trazaron circuitos para las cinco regiones funcionales claves del cerebro involucradas en la desregulación del estado de ánimo. "Rastreando el efecto de las intervenciones médicas, se encontró que los estabilizadores del ánimo y los antipsicóticos trabajan en diferentes áreas del cerebro y se pueden utilizar en conjunto", cuenta Ellen Barlow en su nota.

Otro de los puntos claves que se trataron en el simposio fue el del suicidio de los adolescentes. En tal sentido, David Brent -quien encabeza una cátedra en estudios de suicidio en la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh- reveló que se da en las familias a lo largo de las generaciones y que una persona cuyo padre se suicidó tiene un riesgo de dos a cuatro veces mayor de repetir la historia. Entre el 5 y el 10 por ciento de las personas que intentan o completan un suicidio padecen desórdenes mentales, mientras que el 90% de estos son enfermos psiquiátricos.

"A pesar de nuestros esfuerzos, cada década las tasas de depresión y de suicidio van en aumento en los Estados Unidos", expresó Maurizio Fava, profesor en la Escuela de Medicina de Harvard, vicepresidente ejecutivo del Departamento de Psiquiatría del Hospital General de Massachusetts y ex director fundador del Mass General Depression Clinical and Research Program.

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Fava expresó que existen modelos para explicar cómo los factores estresantes o desesperanzadores pueden llevar al acto suicida, pero que a veces los médicos clínicos no los notan. Según cuenta Barlow en su nota, el investigador afirmó que los trastornos del estado de ánimo ahora están siendo tratados de manera más agresiva. No obstante, una proporción sustancial de pacientes no responde a las terapias existentes. "Tenemos que desarrollar enfoques de medicación personalizados, pero aún no se sabe suficiente acerca de la compleja neurobiología", advirtió Fava.

Finalmente, Rolf Loeber - profesor de Psiquiatría en la Universidad de Pittsburgh- se refirió a los adolescentes y la violencia. El experto dijo que la violencia surge de una combinación de factores individuales, condiciones familiares, influencia de los pares y el entorno social, como su vecindario. Entre los factores de riesgo para que los jóvenes caigan en las redes de la violencia, se encuentra la baja motivación y ausentismo escolares, la delincuencia y la crueldad.

El simposio fue patrocinado por Harvard Catalyst / The Harvard Clinical and Translational Science Center
 

miércoles, 22 de octubre de 2014

investigaciones: ¿COMO LOGRAR QUE ESTE MENSAJE CALE EN LOS ADOLESCENTES?



Expertos advierten del daño del alcohol en adolescentes

Los estudios demuestran que el cerebro joven no se recupera tras sucesivas borracheras

El País Bilbao 16 OCT 2014    

 

La jefa del laboratorio de Patología Celular del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia, Consuelo Guerri, a la derecha, junto al neuropsiquiatra del Hospital universitario 12 de Octubre, Gabriel Rubio, este jueves en Bilbao. / Luis Tejido (EFE)
 
 El cerebro de un joven puede recuperarse sin daños de "una" borrachera, pero cuando padece "atracones" de alcohol todos los fines de semana en los "botellones" pierde "de forma permanente" la capacidad de aprender y memorizar, y se produce un "retraso irreversible en la zona de conocimiento".  "Ya se está viendo a muy buenos estudiantes que fracasan en la  universidad, porque no pueden aprender, no entienden lo que leen ni captan lo que les dicen", ha advertido la jefa del laboratorio de Patología Celular  del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia, Consuelo Guerri.
 
Guerri ha participado este jueves en Bilbao en el simposio anual sobre drogodependencias, que este año se dedica al consumo de alcohol entre adolescentes y jóvenes, organizado por el Instituto Deusto de Drogodependencia. Tras recordar que el cerebro está en desarrollo hasta los 21 años y en referencia siempre a adolescentes mayores de 18 años, Guerri ha  comentado que "si quieren tener la máxima capacidad intelectual, es mejor que no se emborrachen y menos todos los fines de semana y con el estómago vacío, porque a palo seco el alcohol se absorbe más".
 
Ha defendido que los adolescentes tienen que estar informados de dónde está el riesgo y después "son libres de elegir lo que quieren hacer con su vida". Ha matizado, sin embargo, que "tampoco hay que asustar, porque no pasa nada por emborracharse una vez, el problema es cuando repites todas las semanas" y ha aconsejado que el momento de parar de beber es cuando empiezan los mareos porque significa que el nivel de alcohol en sangre "ya es muy alto".
 
Esta especialista ha recordado que "siempre" se ha bebido alcohol y que los adultos también consumen, pero ahora ha cambiado el "patrón" de consumo, que se practica en forma de "atracón" los fines de semana y sin ingerir comida. "En dos horas se machaca al cerebro y cuando ese cerebro se está recuperando, llega otra vez el fin de semana y lo vuelves a machacar", ha dicho en referencia al consumo abusivo y ha añadido que resulta "mucho más peligroso consumir la misma cantidad de alcohol en pocas horas, que distribuido en varios días, porque no se llega a picos tan altos de alcohol en sangre".
 
Ha resaltado que la adolescencia es un período "muy crítico" para los consumos de alcohol y otras drogas, porque el hecho de que el cerebro aún esté en desarrollo hace que sean unos "inconscientes, que no vean los peligros y que les guste el riesgo".
 
Cuanto antes se inicie el consumo, la zona cerebral que rige los estímulos "se hipersensibiliza" y aumenta el riesgo de tener problemas con el alcohol en la etapa madura, ha advertido. Guerri ha citado estudios que establecen que si se empieza a beber con 21 años existe un riesgo del 5% de tener problemas en la edad adulta, y se empieza con doce, el riesgo se incrementa hasta el 20%.
 
También ha participado hoy en el simposio Gabriel Rubio, neuropsiquiatra del hospital universitario 12 de Octubre, quien se ha referido a un estudio, según el cual los adolescentes que han sufrido malos tratos tienes más riesgo de consumo abusivo de drogas.
 
Ha aclarado que, en dicha investigación, se ha considerado malos tratos tanto los abusos sexuales y físicos, como "la sensación" de algunos jóvenes de que "no están suficientemente atendidos por sus padres". Esta situación "es frecuente cuando el padre y la madre trabajan y están fuera todo el día", ha dicho.
 
 

sábado, 18 de octubre de 2014

cuentos que sí cuentan: EXTASIS EN BARCELONA, MONÓLOGOS DE UN ADOLESCENTE





ÉXTASIS EN BARCELONA
MONÓLOGOS Y DIÁLOGOS DE UN ADOLESCESTE  

Un libro para hacer pensar a los adolescentes... Y a sus padres.

Cada sábado un fragmento.

 

MONÓLOGO IV

 

 

¡Uf! Veinte flexiones en medio minuto. Es que estoy a punto de explotar. Creo que ha llegado la primavera por adelantado, y eso que estamos en octubre. Decir que estoy mega excitado es poco. Y no es una mera cuestión sexual, genital, carnal, aunque las hormonas estás a trescientos. Ni el F1 de Alonso…

 

Es algo más fuerte. ¡Me comería el mundo en tres bocados! Me sobra mandíbula. Saldría como un cohete disparado al infinito. Como Superman daría cien vueltas a la tierra en cuestión de segundos. Saldría a la calle y me comería a besos a todas las chicas guapas que me encontrase. Cogería en brazos a todas las abuelas y las llevaría volando a donde tuvieran que ir. Ahora mismo iría a Israel y rompería a patadas el estúpido muro que están levantando contra los palestinos. Iría pisando todas las minas humanas que hay por el mundo… Y que nadie más se quede mutilado. Me liaría a tortazos con esas bombas humanas hasta que se les quitaran las ganas de inmolarse, a costa de sangre inocente. Cogería las bombas atómicas y las haría estallar entre las yemas de los dedos de mi mano. Con mi misma boca daría de comer a todos los niños que están muriéndose de hambre. Y si tuviera tetas dejaría que me mamaran los bebés más raquíticos de África (¡y eso que no tengo ninguna intención transexual!).

 

Mi padre siempre decía que ayudar a los demás era súper reconfortante. Está claro que yo, ahora, en mi condición de adolescente gilipollas, no tengo mucho tiempo para esos reconfortes. Pero algo me dice que no puedo seguir así toda la vida, que mi “gilipollez” se tiene que acabar antes o después; y que me tengo que arremangar. Es una basura lo que se ve en las noticias cada día. El mundo está patas arriba. Guerras para ver quién controla más petróleo. Guerras para ver quién se queda con un pedazo de terreno más árido que un problema de álgebra. Una guerra porque no aguanto al sucio moro que está viviendo en frente. Otra guerra porque a un mierdas le entra ganas de gobernar un país y le importa un pito eso de las reglas democráticas. Guerra porque hay muchas injusticias y todo se “soluciona” con guerras…

 

Y mientras tanto niños mutilados, cuando jugaban a polis y cacos, porque han pisado una maldita mina de esas malditas guerras. Niños que se tienen que beber su orina porque no hay agua para sus bocas, aunque sí hay gasolina para esas malditas guerras. Niños, en campos de refugiados, sin padres, porque a éstos los han aplastado un tanque que se le ocurrió entrar por la pared de su casa, durante esas malditas guerras. Niños disparando a otros niños con pistolas de verdad, porque sus padres eran enemigos acérrimos, en esas malditas guerras.

 

Y si tenemos que esperar a que nuestros queridos políticos solucionen algo ¡estamos apañados! Y si tenemos que esperar a que nuestras benditas multinacionales se pongan en plan hermanitas de la caridad ¡estamos apañados! ¿Y quién va a empezar a echar una mano? ¡El vecino de enfrente! Siempre el de enfrente…

 

¡Uf! Otras veinte flexiones. Lo que está claro es que si quiero hacer algo con mi vida tengo que acabar, ahora, este dichoso problema de matemáticas. ¡Qué conclusión tan absurda! Y sin embargo, intuyo que es cierta.

 

La semana pasada le tocó el turno a Rafa. Dejó los estudios para ponerse a repartir pizzas. Van dos en tres meses. Y Mario que se pone a ayudar a su padre en la fábrica, porque le urge dinero para la moto ¡Narices! A todo ese grupito les ha pasado lo que tenía que pasar. Ya se lo decíamos. Es que ya eran cinco o más porros al día. Pero lo peor es que se la pasaban en la calle todo el santo día. Está clarísimo, cuanta más calle más porros, y cuantos más porros más calle. ¿En qué acaban? Cero neuronas y  una mierda de voluntad.

 

¡Que no vengan ahora con que necesitan dinero para la moto nueva!, ¡que los estudios no sirven para nada! ¿Cómo puede todavía, Bea, decir que el porro es más inofensivo que el tabaco? ¿Es estúpida o se lo hace? ¿No ve a Rafa, a Mario y a todos esos? Seguro que eso se lo ha tragado de sus amigos del Liceo. Claro, alguien les reparte a la salida la revista “María”. Un día la leí; te decía cómo cultivar en tu casa marihuana. ¡Qué ecológico! ¡Hijos de…! ¿Es que no tienen amigos tocados por la droga? ¿Cómo pueden ir diciendo esas sandeces?

 

Si sólo en nuestro cole ya son tres que están internados. Unos por exceso de porros, otros por éxtasis y pastillas del carajo. Todos empezaron con porros. Me acuerdo cuando a los trece, Gabri, pedía caladas a los mayores. Era un auténtico enano acoplado. Se sentía mayor por estar con los de cuarto. ¡Idiota! Era un peluche de ellos, y te venía haciéndose el chulo ¡Idiota al cuadrado!

 

Joan no era así. Era un tío fabuloso. ¡Mierda de porquería que le metieron en Pachá! No entiendo cómo pudo dejarse llevar de todo ese rollo. ¡Mira que me caía bien! Nunca se peleaba con nadie, y era el primero en pasarme las respuestas de los exámenes de mates. Bueno, yo le pasaba las de socis y natus. Pero tenía las neuronas bien colocadas. ¡Y acabó colocao! Lleva poco más de un año internado. Esperemos que no haga falta mucho más.

 

Cuando veo a su madre por la calle se me pone la carne de gallina. Es una buena pava. Le duele a lo bestia lo de Joan, y no por el qué dirán, que le importa un bledo (no como otras que yo me sé). Realmente sufre por Joan, por su futuro. Cada vez que nos cruzamos me da un abrazo enorme. A mí se me parte el alma. ¡Que me ahogue si quiere! A su hijo hace meses que no lo puede abrazar… Y a penas le dejan hablar con él ¡Qué pena! Pero es necesario. Por lo visto Joan era un hijo estupendo, cariñoso. Lo han arrancado de los brazos de sus padres ¡Mierda de droga! ¡Y mierda de los que viven de eso!

 

Ahora, lo de Sandra sí tiene narices. ¡Tan pija, y mírala! ¿A quién se lo ocurre meterse con okupas? Ella nos decía que le molaba… A mí me da que en el fondo Sandra no se valoraba lo más mínimo. Nadie que se valora un poco acaba así, yendo a esos lugares asquerosos y con esa gente lamebasuras. Que me perdonen pero son eso, unos lamebasuras fracasados. ¡Y encima se las dan de modernos! Son los típicos peace and love que luego van en las manifestaciones rompiendo escaparates. ¡Hay que ser hipócritas! ¡Los ecológicos de la María…! ¡Qué asco meterse con esos…! Aunque pensándolo bien dan pena. Yo no sé si la culpa es de ellos o de sus padres. ¿Qué educación habrán recibido?

 

Me da rabia por Sandra, pija, buena, buenísima, y con dinero, y no parecía tan tonta. Y estuvo años en un colegio de monjas. Total, ha acabado siendo una pija barata. Creo que la culpa es de sus padres. Mucho esquí en Baqueira, mucho Polo, mucha ropa cara, pero yo creo que muy poco cariño y menos caso... Si no, no entiendo cómo ha acabado así. Y sus padres ni puñetera cuenta, casi, hasta el día que la ingresaron.

 

¡Veinte flexiones más! Pero éstas de pura rabia. Que de acordarme de éstos se me han bajado las hormonas. ¡Bueno, si estuviera aquí Sandra vería cómo le subo yo la autoestima a base de lengüetazos…! ¡Pobrecita! Sí, me da pena. Ojalá salga pronto, igual que Joan; y les echamos una mano entre todo el grupo. Al enano acoplado de Gabri sí se le podría dejar un poco más encerrado, a ver si se entera de cómo va la vida.

 

Bueno, al que sí se podrían llevar encerrado toda la vida es a Jorge. ¡Que Dios me perdone! Pero ese no tiene perdón. Por culpa de él hay varios peor que él. Algunos me dicen que él no tiene la culpa, que en definitiva cada quién es responsable de sus actos. Sí, claro. Pero no quita que en la vida haya necios desgraciados, malos amigos, que parece que disfrutan acabando con otros.

 

Lo que les hizo a Edu y a Mónica no tiene perdón. Jugó con ellos.  Encima a Edu le dieron una paliza, unos pelaos, por culpa suya. Le pide que le acompañe de paquete y luego lo deja tirado delante de esos tíos, mientras él se queda discutiendo con uno de ellos. Y el pobre de Edu a recibir cascazos de los otros. Porque me lo contó Edu, si no, no me lo creo.

 

Y a la pobre de Mónica… No sabemos si la ha dejado embarazada. Y ahora ni la pela. ¡Cabrón! Y sigue repartiendo costo como el que más. Conozco a sus padres. Parecen buenas personas. Serán unos empanaos. ¿Dónde habrá aprendido a ser así? Que Dios lo perdone, porque a mí me va a costar mucho.

 

Ya sé que con violencia no se va a ningún lado, pero hay veces que pienso que las cámaras de gas deben existir para los desgraciados como Jorge. No sé, me vienen ganas de rezar por Sandra, por Joan, por Mónica. ¿Y por Jorge? ¡Que le den por…! Bueno pediré por él para que deje a los demás en paz. Aunque ese desgraciado no se merece que nadie se acuerde de él ¿Cómo se le ocurre…? 

 

Ya sé, ya sé. La venganza sólo genera más problemas, y los guantazos más guantazos ¡Qué se lo digan a Nacho! Pero de verdad que hay algunos que se los merecen. ¡Veinte flexiones más y a dormir!

 

¡Ah! Y que Dios no se olvide de esos niños mutilados, de los que se beben su orina, de los refugiados y de lo que ya han empezado a odiar tan pequeños… Espero algún día poder hacer algo más que pedir por ellos. Pero por algo se empieza. Algo como resolver un asqueroso problema de matemáticas. Y no precisamente yéndome a fumar porros a la calle. Que les aprovechen a los don nadie que quieren cambiar así el mundo. ¡Esos sí están mal!



sábado, 11 de octubre de 2014

cuentos que sí cuentan: EXTASIS EN BARCELONA (II)



 


ÉXTASIS EN BARCELONA
MONÓLOGOS Y DIÁLOGOS DE UN ADOLESCESTE   (II)

Un libro para hacer pensar a los adolescentes... Y a sus padres.

Cada sábado un fragmento.

 
 

MONÓLOGO III

 

De repente ya estaba en casa. Me había levantado como pude y volví a coger la moto. La gente estaba extrañada, pero yo tenía que llegar rápido a ver a mi padre. 

Había un ambiente muy sereno en casa: mamá, Carmen y Andrés no hablaron mucho. Él estaba ahí, en la sala, pero dentro de un ataúd. Un ataúd frío, austero, seco; seco como mi padre. Me serené igual que el ambiente que me rodeaba. Es extraño. Una cosa así, de repente, y sin dramas… Su sonrisa no había cambiado ¿porqué tenía que cambiar? Se le veía muy tranquilo. Como que se me quitaron las ganas de armar el numerito que tenía pensado armar.

          Y, sin embargo, ¡era mi padre! ¿Cómo podía irse así, sin más, sin avisar…? Yo siempre había pensado que un verdadero padre no se puede ir de casa así como así.  Que si un buen día se cansan, o que si encuentran una tía joven y buena o ¡qué sé yo! Las he visto pasar canutas a varios amigos por esto. Y no se lo deseo a nadie. ¿Quién es el idiota que dice que el tiempo todo lo cura? Bueno, tal vez sí. Pero los he visto llorar con rabia. ¿Y el caso de Raúl? ¡Qué pena! Los he visto con litronas o cantidad de porros o acostándose con varias tías intentando ahogar, intentando olvidar penas. Y los hay también que se hacen los gallitos… Pero el rencor que llevan por dentro no se lo quita ni Dios.

          Sí, Dios; que siempre acaba saliendo en estos casos. ¿Lo mandas más a la mierda o te lo crees más? No sé porqué pero yo estoy ahora más en lo segundo. Que sí, que ahí está, que existe. Aunque en estos casos quisieras agarrarlo del cuello… ¿Afirmación socialmente incorrecta, que Dios existe? Puede ser, pero en estos casos te cagas en lo  socialmente correcto. Buscas ayuda donde sea. Quizá es sólo eso, un último recurso.

          Es curioso lo sereno que estuve, viéndole ahí, en una caja... Mis hermanos mayores y mi madre, ciertamente, quitaron hierro al asunto, patetismo al drama. No decían nada. No estaban para nada turbados. Hubo un momento en que todos salieron de la sala. Me quedé sólo, frente a frente con él.

No sé porqué se me cruzó por la mente lo que me dijo Santi un día, en medio de una fiesta (lo cual se me hizo súper raro): que él nunca hablaba con su padre, que no había forma de dialogar con él. Cuando llegaba a casa en la noche era una especie de hipopótamo que sólo abría la boca para comer y bostezar. La verdad nunca conocí al padre de Santi, pero creo que gran parte de culpa la tenía el mismo Santi. Es un buen tío pero no le gusta que nadie se acerque a su territorio. Demasiado independiente, siempre a su bola, y creo que no se da cuenta por más que se lo decimos. Me imagino al hipopótamo de su padre intentando traspasar el territorio de Santi, otro hipopótamo.

Con mi padre nunca fue así. Me enseñó desde pequeño a hablar de todo con él. Ahora que le miro me cae sobre la cabeza un chaparrón de recuerdos. Y parece que todo fue ayer… ¡Caramba, cómo pasa el tiempo! ¡Qué bruto! Parece que fue ayer cuando de enano me echaba a sus brazos cada vez que llegaba a casa. Aquí o te espabilas o te arrancan la vida a guantazos. Siempre me impresionó su realismo. Bromeaba de lo bien que iba a estar mamá cuando él se muriera. Y la verdad, trabajó toda la vida sólo por su familia. Quería dejar todo bien atado. Sabía que el tiempo corre como Alonso en su Fórmula 1; que se te escapa de las manos como las puñeteras moscas.

Yo creo que sonreía en el ataúd por eso, porque cumplió; o porque se acordó de último chiste de suegras... ¿Y si yo no cumplo? ¿Y si echo a perder mi vida? ¡Qué acojone! Lo que no entiendo es por qué las cosas más importantes se me olvidan tan rápido. Mañana seguramente ya estaré babeando, haciendo el idiota.

Mi madre le puso su mejor camisa y su mejor pantalón. Tenía una sonrisa estupenda… Me acuerdo cuando me dijo que hiciera la carrera que quisiera, pero que intentara no depender nunca de nadie. Yo le entendí en seguida. Él hacía y deshacía, y eso le permitía ayudar a mucha gente.

Le entendía, pero yo me he dedicado más a divertirme. Es superior a mis fuerzas. Los estudios cada vez peor y las fiestas cada vez  mejor. ¡Qué disgusto la vez que me pillaron borracho al llegar a casa! La verdad me dio pena por toda mi familia. Estuve dos días vomitando todo lo que había bebido… Me sentí la oveja negra de la casa. Lo peor es que ni era la primera ni fue la última.

Sí, me supo fatal el disgusto que les di ¡Madre mía, qué caras! Un poema. Me sentí como un auténtico gilipollas. Y la verdad, ese viernes, el botellón, la disco, el rollo con las chicas, fueron una autentica porquería; para nada valió la pena el disgustazo en casa. ¡Si al menos te lo pasas bien! Pero siempre ocurre lo mismo, cuanto más te pasas peor te lo pasas.

 Al final Carmen y Andrés se durmieron. Mamá también se echó. Creo que ya no podía más.

 Así que me quedé yo sólo con él. Tenía ganas de seguir charlando y de seguir mirando esa sonrisa. Ahora que lo pienso, la próxima Navidad va a estar durilla. Porque ¡mira que nos lo pasábamos bien! Se formaba un ambientazo en casa. Bueno, el año pasado, yo di la nota…

 Cada vez que pienso en lo que me dijo Silvia las Navidades  pasadas me traumo. Estaba hecha polvo porque su padre le obligaba a pasar las fiestas con la familia de su novia: “¡Papá, esa no es mi familia!”. Y por lo visto eran buenas personas; pero no era su familia, ¡y en Navidad! ¡Qué putada!

 Silvia es estupenda, está llevando bastante bien lo de su padre. Me contó que los primeros meses fueron un martirio. Que no entendía cómo su padre le hacía eso a su madre, a ella y a Laia, su hermana pequeña.

 Lo que más me ha impresionado de Silvia, culito a parte…, fue cuando me dijo que su vida no la iba a amargar nadie, ni su padre. Que no lo quería juzgar, pero tampoco iba a permitir que esa circunstancia agriara su carácter. Siempre fue muy simpática, y veía que el divorcio de sus padres le estaba afectando. Alguien, por lo visto, le ayudó. Desde entonces tomó las riendas ¡No más bilis! Quitó todo resentimiento hacia su padre, pues eso le estaba haciendo daño a ella. Ella no era quién para juzgarlo… Ni él era quién para amargar su vida. ¡Mis respetos a Silvia! Ha recobrado su alegría. Además, así está mucho más buena. Así la quiero yo… De hecho tengo que llamarla para que me ayude con unos dibujitos…

Sí, estas Navidades van a ser un poco jodidillas. Tengo recuerdos, desde muy pequeño, de mi padre retirándose a mitad de la fiesta de fin de año. “¿Qué hace papá?”. Mamá me dijo que estaba dando gracias a Dios por todo el año. Papá no era de muchos rezos que digamos. ¡Bueno! En los últimos años se le veía más por misa… ¿Es lógico a cierta edad, no? Pero creo que lo importante ha sido su ejemplo, ¡cómo luchaba, cómo quería a los suyos! Por eso esa sonrisa.
 
¡Qué terror sólo de pensar en tu madre o tu padre dentro de un ataúd! Y yo estaba tan sereno, ahí, viéndole sonriente dentro de su Jaguar… Siempre bromeaba con que su último coche sería un Jaguar, “¡Y que me entierren con él!”.

(continuará)

jueves, 9 de octubre de 2014

los jueves con Edu y Marta: MÁS DEPRESIÓN PARA LAS MUJERES

Tenemos que ayudar a nuestras alumnas a encauzar sus emociones. En el colegio ofrecemos programa sobre inteligencia emocional, pero sobre todo acompañamiento para que ellas puedan expresar sus vivencias y lograr una mejor aceptación personal.



6 razones por las que a las mujeres les afecta más la depresión

 
 
 
 
 
 
Todos sabemos que la adolescencia es una época emocionalmente complicada, aunque lo es especialmente para las chicas. ¿La causa? Su mayor exposición a circunstancias estresantes, como revela un estudio que se acaba de publicar en la revista Clinical Psychological Science.
 
En esa edad de la vida, cuando abandonamos la infancia, surgen dos comportamientos mentales que pueden conducir a la depresión: el llamado estilo cognitivo negativo (la interpretación los acontecimientos siempre de una manera negativa) y la rumiación (la malsana tendencia de darle vueltas y más vueltas a lo mismo).
 
Los investigadores analizaron los datos y testimonios de 382 adolescentes y comprobaron que las jóvenes que habían experimentado situaciones de tensión en sus relaciones interpersonales, como discusiones con miembros de su familia o amigos, eran propensas a sufrir el estilo cognitivo negativo, la rumiación e incluso síntomas de depresión. En cambio, en los chicos solían disminuir esos factores de riesgo con el paso del tiempo.
 
Según los investigadores, la explicación reside en que las adolescentes experimentaban un mayor número vivencias estresantes que los varones –muchas veces, y esto es importante, provocadas por ellas mismas–, ya que la reacción psicológica ante los malos tragos era prácticamente igual en ambos sexos. De este estudio se deduce que los especialistas en salud mental deben intentar que las jóvenes vivan de una manera menos crispada sus relaciones interpersonales.

 

miércoles, 8 de octubre de 2014

temas complejos: ¿HACEMOS LO SUFICIENTE PARA QUE LOS ADOLESCENTES HAGAN EJERCICIO?



Aunque es un tema conocido, no deja de sorprender el tremendo porcentaje... ¿Los padres están seguros y hacen lo que deben hacer para que sus hijos adolescentes hagan suficiente ejercicio? ¿O  ceden fácilmente a sus requerimientos...?
 
 
 
Médicos advierten que el 80% de los adolescentes a nivel mundial son sedentarios
El sedentarismo es el cuarto factor de riesgo para una muerte prematura y responsable de casi 680.000 fallecimientos por año en América Latina
Resulta prioritario inculcar en los niños y jóvenes el hábito de la actividad física
Resulta prioritario inculcar en los niños y jóvenes el hábito de la actividad física
Esta es una de las advertencias que plantearon los especialistas que participaron del encuentro internacional sobre `Vida Activa y Saludable` de la Serie Científica Latinoamericana, quienes redefinieron el abordaje para conseguir una vida activa y saludable, planteando la motivación del placer.

En este sentido, llamaron a incluir el placer como el eje central en la toma de decisiones individuales, tanto en el ámbito de la nutrición, como en el del ejercicio físico, pues si no hay placer difícilmente se podrán conseguir cambios en el estilo de vida.

A su vez, destacaron la importancia de promover la actividad física desde las políticas públicas, en los programas educativos y de promoción de la salud, teniendo en cuenta que la realidad muestra a las generaciones más jóvenes más propensas a la inactividad física, contrariamente a la aptitud de condiciones.

Diversas mediciones dan cuenta de que "cerca del 80% de los adolescentes a nivel mundial son sedentarios", afirmó Michael Pratt, asesor de Salud Global del Centro Nacional de Prevención de Enfermedades Crónicas y Promoción de la Salud de Estados Unidos.

En este contexto, en el que se articuló la necesidad de la actividad física con la buena alimentación para mantener una vida saludable, el tema de la obesidad y sobrepeso ocupó un lugar importante en el análisis y debate de tendencias.

"La obesidad es un desorden de aprendizaje que se puede revertir mediante los estímulos adecuados, pues las personas son capaces de aprender o desaprender conductas que afectan su salud", manifestó por su parte Mónica Katz, especialista en nutrición de la Universidad Favaloro de Buenos Aires.

Aseguró que el hecho de haber dejado de lado la premisa de que `comer rico es un derecho de todos`, "es una de las causas por las que fracasan la mayoría de las iniciativas, individuales y colectivas para cambiar los hábitos, pues no se toma en cuenta que para aprender a comer distinto o comenzar con una actividad física lo que hacemos nos debe proporcionar placer".

Por su parte, Margo Mountjoy, investigadora del Centro de Salud y Rendimiento de la Universidad de Guelph, (Canadá) destacó que la actividad física es tan importante como una buena nutrición para lograr el desarrollo integral de los niños.

Por este motivo, dijo que la implementación de ejercicios de forma consistente en los planes de estudio resulta prioritario para inculcar hábitos saludables y en consecuencia frenar el avance de las enfermedades ligadas al sobrepeso.

En tanto, la argentina Patricia Sangenis, especialista en Medicina del Deporte y Directora del Instituto Deporte y Salud de Buenos Aires, marcó la importancia de que los profesionales de la salud prescriban correctamente la actividad física como parte del tratamiento preventivo de distintas enfermedades.

La experta precisó que está demostrado que la actividad física aumenta la estabilidad eléctrica del corazón y disminuye la demanda de oxígeno, al tiempo que mejora la función miocárdica y mantiene el aporte de oxígeno al corazón; y además mejora la tolerancia a la glucosa, disminuye la tensión arterial y controla el peso corporal.

"Quien hace ejercicio controla su peso, mejora o mantiene sus capacidades físicas, reduce el estrés y los factores de riesgo, pero lo más importante es que se siente más saludable, previene el envejecimiento, se divierte y mejora sustancialmente su autoestima", explicó.

Por el contrario, sostuvo que el sedentarismo es tan perjudicial como fumar al precisar que "una de cada diez muertes en el mundo ocurren por una vida sedentaria".

Fuente: Telam

domingo, 5 de octubre de 2014

temas complejos: UNA WEB CON CONSEJOS CONTRA ABUSOS A LOS HIJOS ADOLESCENTES





Violencia en noviazgos de adolescentes      

Una de cuatro jóvenes es víctima de violencia en sus relaciones de pareja. La cifra puede ser mayor porque muchos no reportan los casos de abusos.
                               
Univisión 

Para más información y consejos para padres y adolescentes, visite www.notmykid.org   
                              

Las relaciones amorosas entre adolescentes son parte esencial del proceso de crecimiento. Pero por desgracia, a veces estos noviazgos se toman demasiado en serio al punto de caer en abuso físico y mental. 
Ese fue el caso hace unos años de una joven de 17 años de edad en Phoenix, quien sufrió heridas en la cara ocasionadas por su enfurecido novio de 18 años que no se resignada a la ruptura de la relación.
Cuando los padres de la joven salieron a rescatar a su hija, también fueron agredidos por el ex-novio, quien les provocó múltiples heridas con arma blanca que el padre no logró sobrevivir.
La Policía de Phoenix dice que aunque el joven no tenía historial criminal, si había una historia de violencia en la relación de esta joven pareja, y advierte que el abuso (físico y psicológico) entre parejas adolescentes es más común de lo que se piensa.
Según las autoridades, cuando una de estas relaciones juveniles termina, puede ocurrir que una de las partes no sepa manejar sus emociones tras la ruptura, lo que puede desencadenar en abuso o un arranque de violencia que termina en tragedia como el caso de la joven de 17 años.
Una estrategia utilizada por el agresor es generalmente controlar a la víctima e intimidarla física y mentalmente. Este control puede intensificarse al punto que la víctima no sabe cómo salir de esta situación de abuso. 
Al igual que los adultos, los adolescentes abusivos recurren a amenazas (al principio sutiles) y luego a violencia física para controlar a la pareja y evitar cualquier posibilidad de ruptura. 
Según el Centro para el Control de Enfermedades, una de cada 11 adolescentes reporta haber sido víctima de abuso por parte de su pareja, y éstas son más propensas a lesiones, consumo excesivo de alcohol, intentos de suicidio y peleas físicas.
La prevención de la violencia doméstica entre adolescentes comienza en el hogar. Es imperativo que los padres desarrollen una relación sólida y de confianza con sus hijos, quienes pueden acudir a ellos en caso de sentirse abusados. 
La Universidad de Santa Clara desarrolló un test para determinar si un adolescente es víctima de abuso en su relación, el cual sirve además para adultos en relaciones tóxicas. 
 



 

sábado, 4 de octubre de 2014

cuentos que sí cuentan: ÉXTASIS EN BARCELONA (I)

 


 


ÉXTASIS EN BARCELONA
MONÓLOGOS Y DIÁLOGOS DE UN ADOLESCESTE   (I)

Un libro para hacer pensar a los adolescentes... Y a sus padres.

Cada sábado un fragmento.

 
 


 
 
MONOLOGO I
  
          Es difícil expresar lo que a un adolescente le pasa por las  hormonas ¡las ganas de vivir a tope! ¡Gozar hasta reventar! Y más cuando se te cruza una churri de película. Quiero lo mejor, lo más alucinante, y ya. “Lo quiero todo y lo quiero ahora”, como dirían los de Queen. ¡Éxtasis! Y que se note.
 
¿Qué queréis? Soy adolescente. Eso es lo que le digo siempre a mis padres desde hace varios años. Y ellos, resignados, escuchan mis estupideces. En el fondo saben que no soy tan idiota como para creerme lo del desfase total. ¿Cómo puedo ser tan imbécil e ir de malote por la vida? ¿Cómo puedo vivir sólo de tonterías, superficialidades y gilipolleces varias? ¿Cómo no voy a usar al menos unas cuantas de las neuronas de mi cerebro? ¡Pero cuando me excito, cuando estoy a trescientos…!
 
La verdad que a veces no sé ni por dónde empezar; no sé qué debo hacer cuando me vienen esos deseos de desmadre. Y menos sé en qué acabará todo, si es que acaba... Pero las ganas de vivir a tope no me las quitan ni los de Hacienda, que tan pesados se ponen a veces con mi padre. O los tíos de los bancos, con sus hipotecas… A esos les importa un carajo si te embargan la casa y te dejan en pelotas en medio de la calle con todos los tuyos.  Como dice mi padre: te pueden mandar a la porra tu vida, tus deseos y a tu familia. Alguien que quiera hacerte daño, alguien sin escrúpulos, uno de esos cerdos corruptos o abusones. Y ni justicia ni puñetas. Te fastidian la vida y se acabó. Menos mal que mi padre es un hombre legal y lo tiene todo bien atado.
 
Pero nada de pensar en estas cosas ahora. Soy adolescente, y como tal, a lo mío, a mi marcha y a mi movida. Ahora, las mujeres… La política para mañana. De la  economía y de los sermones se encarga mi padre. De todo lo demás, mi madre. Mis hermanos, como chalecos antibalas en casa y en el cole. Que les caiga a ellos,  ¡fenomenal! 
 
Yo pienso lo que pienso. Y si alguien quiere leer lo que pienso, pues allá él. Eso sí, que se lo lea tres veces al menos, para ver si entiende algo. Como yo que, para aclararme, tengo que pensar al menos tres veces cada cosa.
 
Con lo que escribo habría que hacer como en las pelis: no recomendado para menores de catorce. Aunque hoy en día, como están los enanos… Quién sabe. Ni recomendado para mayores de diez y ocho. Aunque como están los adultos… Quién sabe.


 
MONÓLOGO II
   
         Pero las cosas pasan como pasan. La vida te frena a lo bestia, sin avisar. Tu adolescencia, tus movidas, tu lenguaje estúpido… Estás con unas ganas increíbles de vivir y, de repente, tienes ganas de mandar a tomar todo por saco. Tienes ganas de comerte el mundo y, de repente, quieres que la tierra te trague. Y con razón. Este verano enterramos a mi padre. ¡Qué fácil de decir! ¡Qué fácil de escuchar! Cuántas veces lo había oído de otros y como si me contaran películas de enanitos. Hay que ser idiota para reírte de la muerte, para dejarla de lado, tan fácil  como pensando que eso ahora no te toca a ti. Qué fácil es dar una palmadita a un amigo porque se ha muerte su abuelo, o algo por el estilo. ¡Joder, pero papá no! Eso nunca se espera ni se tiene que esperar. Y de repente llega.
 
Yo estaba fuera de la ciudad, un poco lejos. A punto de empezar unas  vacaciones de narices…  Me llamaron al móvil. El número de la pantalla no predecía necesariamente algo malo. Pero fue un gancho directo al hígado. Me dijeron que papá estaba muy grave. Cuando reaccioné cogí la moto y corrí, más bien volé, hasta llegar a casa. Es de esos viajes donde se te pasa todo por la cabeza. Pensaba que si llegaba todo se iba a solucionar. Por un momento me consideré “el salvador”. Por eso tenía derecho a correr, a volar, a saltarme, más que nunca, todos los semáforos. Entré en la ciudad por las curvas que siempre hacemos con los amigos, apretando al máximo. Pensaba que no me importaría chocar (aunque en el fondo sabía que no tenía cojones para irme con él a la tumba). Pensaba que sería estupendo que me persiguiera la poli, que me parara y que, con odio en los ojos, les dijera que iba rápido porque quería llegar a ver a mi padre, a punto de morir… ¡Qué gusto desahogarse con quien nada tiene que ver en el asunto! En ese viaje todos iban demasiado lentos ¿Qué les pasaba? ¿Por qué salían a la calle para fastidiar a los demás? ¿Por qué no se apartaban? ¿Por qué no se saltaban los stops y los semáforos? ¿No se daban cuenta de que se moría mi padre? Si de por sí los adolescentes somos el ombligo del mundo, con cuánta mayor razón si te dicen que tu padre se está muriendo.
 
Iba por la Diagonal. Quedaban apenas tres semáforos para llegar a casa. Me salté los dos primeros. Ahí iba el tercero. En ese momento vi que se me cruzaba un taxi zumbando. ¡Siempre los taxis! Frené como pude pero se me fue la moto. Caí al suelo patinando con la moto. Iba contra las ruedas del taxi… ¡Mierda!
 

(continuará)


Un buen regalo para tu hijo adolescente; para adquirir el libro: 


 

 
 
 
 
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