jueves, 26 de febrero de 2015

temas complejos: EL MAL USO DEL WHATSAPP PARA QUEJARSE DEL COLE...

Para los padres que intentando ayudar en la educación de sus hijos se pueden equivocar por no encontrar los cauces adecuados...

Grupos de Whatsapp: ¡cuidado!


Publicado por jesusjarqueel 15 enero, 2014  

 

Familia y Cole

Los grupos de Whatsapp

Whatsapp es una de las aplicaciones que más se ha popularizado entre los usuarios de telefonía móvil. Entre sus ventajas está la instantaneidad, las posibilidades de remitir multimedia y ser una aplicación gratuita, al menos, de momento.

Una de sus funciones son los chats de grupos o más popularmente conocidos como los grupos de Whatsapp. Como saben permiten a las personas que forman parte del grupo intercambiar mensajes, pudiendo participar todos a la vez en la conversación.

LOS GRUPOS DE PADRES Y MADRES DE CLASE

En el contexto escolar los Grupos se están extendiendo en dos líneas: los grupos de profesores, de los que ya hablaré en otra ocasión, y los grupos de padres y madres, de los que voy a hablar hoy.

Aspectos positivos

Normalmente el grupo lo forman padres y madres de una misma clase. Inicialmente es una opción muy práctica:

  • Se intercambia y se comenta información referente a la clase y a los niños: sobre los deberes, estudios…
  • Se pasan noticias que pueden ser importantes para todos: charlas, reuniones, noticias del colegio…
  • Se utilizan como una forma de organización y de ponerse de acuerdo: los cumpleaños, los disfraces, trabajos en grupo…

Pero…

Sin embargo, en muchos casos los grupos de padres y madres de Whatsapp tienen “un pero, pueden “echarse a perder” y el uso ya no es tan positivo como al principio:

  • Se hacen críticas destructivas hacia los profesores: que si manda muchos deberes, que si mandan pocos, que si grita mucho, que si es muy blando, que si esto, que si lo otro…
  • En otros casos las críticas se dirigen hacia el resto de padres, los que no están en el grupo…
  • A veces en los grupos sube el nivel y de las críticas al profesorado y al centro educativo, se pasa al insulto , a la mentira o a la calumnia…
  • Se cuestiona la labor del profesor o del centro: que si el director, que si el jefe de estudios, que si el colegio…

CONSECUENCIAS

Cuando los grupos de padres y madres de Whatsapp se “echan a perder”, cosa que sucede con más frecuencia de lo que pensamos, las consecuencias no son buenas:

  • En primer lugar se enfoca todo hacia lo negativo y eso no es sano. Se termina viendo solo el agujero… y nos olvidamos de la rosquilla.
  • Se crean malos entendidos: “me han dicho…“; “dicen por ahí…
  • Cuando los “rumores negativos” afectan a nuestros hijos se comienza a generar resentimiento hacia el profesorado y el centro: “a mi hijo no lo atienden“; “a mi hijo le gritan“, “a tu hijo no le pasan una…”
  • Se comienza a agrandar una imagen negativa del centro y de sus educadores, en especial, los profesores de sus hijos, que no se suele corresponder con la realidad.

Lo peor de todo es que, si parte de lo que se comenta en los grupos de Whatsapp es cierto, el chismorreo y el desahogo en el chat, no solo no mejora la situación… si no que la empeora.

ALGUNAS RECOMENDACIONES

Al final, en el caso de un colegio, lo que está en juego es la educación de sus hijos. Y en la educación de los hijos, o los profesores son sus colaboradores o de lo contrario, no será posible una verdadera Educación. Por eso, algunas recomendaciones que les ofrezco sobre este debate son las siguientes:

1. Uso adecuado de whatsapp

Utilícenlo adecuadamente. Eso quiere decir, úsenlo para intercambiar información, organizarse… estar informado.

2. Cortar los usos inadecuados

Si usted forma parte de un grupo de whatsapp y comienzan a utilizarse inadecuadamente, es decir, criticar, poner en cuestión, murmurar… intente cortarlo diciendo que ese uso no es adecuado, que eso no beneficia a sus hijos o de la manera que crea más oportuna.

3. Abandonar el grupo

Si sus intentos de cortar el mal uso no es eficaz, mi recomendación es que abandone el grupo y deje de estar en él. Si no lo hace y “dejar hacer“, yo considero que es cómplice por omisión.

4. Hablar con los profesores

Cualquier queja que tenga respecto a la educación de sus hijos no la trate de solucionar ni en whatsapp ni en la puerta del colegio: hable directamente con ellos.

En primer lugar, contraste la información con ellos y si hay algún problema, trate de que se solucione: si manda muchos deberes, si manda pocos, si grita, si no grita, si hace, si no hace…

Los profesores, como profesionales, les darán sus argumentos y créanme, que si están equivocados, la mayoría suele rectificar y cambiar: nadie quiere tener problemas con las familias.

Si tuviera la mala suerte de que los profesores no le atienden o no tienen en cuenta su descontento, pase al nivel superior: el equipo directivo. Y si este también le da la espalda acude a la Administración educativa.

Así que mi recomendación es que cuando participe en los grupos de whatsapp del colegio de sus hijos piense si su empleo beneficia su educación.

¿Me cuentan su opinión y sus experiencias?

www.jesusjarque.com

domingo, 15 de febrero de 2015

temas complejos: MUCHOS PADRES SIGUEN SIN VIGILAR EL USO DE LAS REDES

Por más que en las escuelas de padres se dice, muchos padres todavía no se atreven a vigilar el uso del teléfono a sus hijos menores. Gran error!!!!


Resultado de imagen de adolescentes y redes sociales peligros
 

El 7% de los casos de acoso entre adolescentes son ya en las redes sociales

I. Elices / Burgos - sábado, 14 de febrero de 2015
En el Juzgado de Menores. La magistrada Blanca Subiñas advierte de que las agresiones y amenazas a través de Tuenti o de Whatsapp provocan un daño «permanente y universal», pues llegan a un número ilimitado de personas y jamás desaparecen.

La calle, las zonas de ocio, los chamizos o los patios del colegio y el instituto continúan siendo el escenario en el que jóvenes se pelean, se insultan o se amenazan. Sin embargo, las nuevas tecnologías brindan a los adolescentes otros espacios donde pueden ejercer el acoso sobre los demás, sobre sus compañeros de clase o supuestos amigos. Twitter, Facebook o el mismo Whatsapp ganan terreno virtual a los tradicionales decorados donde chicos y chicas suelen dirimir sus desencuentros.
No son muchos los casos que llegan hasta el Juzgado de Menores (obviamente los más graves y previa denuncia de la víctima) pero crecen en número paulatinamente. Más del 7% de las agresiones y amenazas que investiga el órgano que dirige la jueza Blanca Subiñas se producen a través de alguna de las redes sociales que utilizan los jóvenes. En total, seis de los 83 expedientes abiertos por estas faltas o delitos en 2014.
No es un número todavía demasiado elevado, reconoce la magistrada, quien advierte de que «estas conductas van en aumento». Por dos motivos. El primero es porque el acceso a las nuevas tecnologías «se produce cada vez a una edad más temprana». Y el segundo, porque «los teléfonos móviles disponen de un sinnúmero de aplicaciones» que hacen más sencillo cometer este tipo de prácticas. De ahí que Subiñas alerte a padres y profesores sobre la importancia «de educar a los menores en el buen uso de las nuevas tecnologías». De hecho, numerosos centros educativos recurren a la jueza para que imparta charlas a los alumnos.
Las víctimas de la violencia ejercida a través de las redes sociales son chicas en la mayoría de las ocasiones. Y sufren dos tipos de hostigamiento. Uno de ellos es a manos de varones y suele tener un componente sexual. Generalmente se trata de vídeos (grabados con consentimiento o no de sus protagonistas) que se difunden por Tuenti o Whastapp sin el permiso de la afectada. De ahí que Subiñas recalqué la necesidad de que las adolescentes «velen por preservar su intimidad» y se nieguen en redondo a salir en este tipo de grabaciones, aunque se lo pida su pareja. «Las relaciones a esas edades no suelen ser muy duraderas, por lo que esos vídeos pueden terminar siendo públicos cuando la chica menos se lo espera, incluso cuando es mayor de edad, ya con una vida hecha», sostiene la magistrada.
Además, hay casos en que los chavales aprovechan estar en posesión de ese material audiovisual para «hacer chantaje a las víctimas, con lo que la situación empeora».
Después está el acoso al que una menor o un grupo de menores someten a una compañera de clase. Insultos, burlas y amenazas continuas que terminan por «minar la existencia» de la víctima, la cual en muchas ocasiones se ve «sumida en una depresión». Hablar de hostigamiento entre chicas adolescentes siempre trae a la memoria el caso de Carla Díaz Magnien, la niña de 14 años que se quitó la vida en Gijón en abril de 2013 después de meses de acoso escolar continuado. La Fiscalía ha imputado a dos chicas por ser presuntas autoras de un delito contra la integridad moral.
Y es que a esas edades «la personalidad de las adolescentes está aún por formarse y ser víctimas de acoso -ya sea a través de las redes, cara a cara o de ambas formas- puede provocar daños psicológicos que no se pueden calcular». Y no es extraño, señala Subiñas, que desemboquen en «intentos autolíticos».

Doble daño
Las amenazas, las agresiones, las injurias a través de las redes sociales son «doblemente graves y condenables». Además de alterar el normal estado de ánimo de una persona, «provocan un daño permanente y universal». ¿Por qué? Porque las pruebas de ese acoso (los insultos, las mofas en los vídeos grabados) «jamás desaparecen». Y porque su publicidad es global, llegan a un número incalculable de personas a través de Facebook, Tuenti, Twitter o Whatsapp.
Un denominador común de este tipo de hostigamiento es que suele «cometerse en grupo». Son pandillas de chicos o de chicas las que se unen «para hacer un uso inadecuado de las nuevas tecnologías» con el objetivo de hacer daño a sus semejantes.
¿Qué castigo penal tienen? Cuando el caso es grave, la jueza puede imponer una medida de libertad vigilada durante varios meses, aunque lo normal es que el expediente se ventile con tareas socio-educativas extrajudiciales, según señala Rosa García, trabajadora social del equipo técnico del  Juzgado de Menores. Generalmente escriben ‘cartas de reflexión’ a las víctimas en «las que se disculpan por los hechos». ¿Se conforman los afectados (afectadas, más bien) con la petición de perdón? Sí. «Normalmente lo que quieren es que remitan las acusaciones, de forma que en la mayoría de las veces el caso no llega ni a manos de la jueza», afirma.
Y este tipo de mediación «surte efecto», porque la víctima «consigue el resarcimiento de forma casi inmediata y satisfactoria». Además, agrega, «es muy raro que los acosadores reincidan, pues el trago de pasar por el juzgado no se les olvida fácilmente».
 
 

martes, 3 de febrero de 2015

reflexiones serias: GRAN REGALO PARA NUESTROS HIJOS: AYUDARLES A QUE FORMEN SU VOLUNTAD

Un artículo inspirador y con ideas concretas.


La fuerza de voluntad también se entrena (y te cambia la vida)
Día 02/02/2015

Diez claves sencillas que si transformas en costumbres pueden convertirse en tus mejores aliadas

¿Eres de los que se apunta al gimnasio y luego no va? ¿O tal vez no puedas resistirte a picar entre horas? ¿Te gustaría saber por qué te metes en problemas aun sabiendo que te perjudicarás? ¿O por qué sigues con esa persona que te hace sufrir? Si eres de los que cada primeros de año se propone buenos propósitos que luego no cumples, si te cuesta decir no cuando realmente quieres decir no, esta información es para ti. A mediados de enero solo el 25% de las personas mantiene sus buenos propósitos pero seis meses después esta cifra mengua hasta un 5%. ¿Por qué? Marta Romo, pedagoga y directora de Neuroclick, desvela el misterio: «Para el cerebro es agotador incorporar nuevos hábitos, lo sencillo es continuar con sus rutinas. Entrenar la voluntad es la solución. Difícil pero no imposible», advierte esta experta.
De hecho, la fuerza de voluntad reduce la tasa de ejecución de los impulsos negativos del 70% al 17%. Un estudio de la Universidad de Chicago —realizado por el psicólogo Wilhelm Hofmann (2001)— demostró que cuando las personas ceden a un deseo o impulso, lo ejecutan aproximadamente el 70% de las veces, mientras que cuando se resisten los ejecutan solo el 17%. Es decir, tirar de voluntad frena más del 80% de los impulsos no deseados. No hace falta ser muy observador para detectar la incoherencia del ser humano: una cosa es lo que sabe y dice y otra —a veces diametralmente opuesta— lo que hace: desde fumar, a los malos hábitos alimenticios, a la vida sedentaria o a no usar casco siendo motoristas. «La buena noticia es que como humanos somos libres y la voluntad es la clave para navegar por esas aguas. La ausencia de voluntad hace que cuando tengamos que tomar una decisión nos pueda lo inmediato, que pensemos únicamente en los beneficios presentes y no tengamos en cuenta las consecuencias, o no veamos más allá. Nos hacemos esclavos de nuestros instintos y dejamos de ser libres, porque la mente sin voluntad se anula en la acción», argumenta Marta Romo, autora de Entrena tu cerebro.
En la actualidad, añade Romo, el déficit de voluntad en la sociedad conduce a un gran sufrimiento e incluso a graves trastornos psicológicos, con el agravante de que se trata de un valor con poco protagonismo en la educación. «Preferimos dar caprichos a los niños para evitar que lloren, o a los adolescentes por evitar una discusión. Y lo hacemos con la mejor intención…. Sin embargo, pocas veces nos planteamos las consecuencias a largo plazo y el flaco favor que les hacemos debilitando su fuerza de voluntad».
La fuerza de voluntad o palabras como esfuerzo, disciplina o sacrificio están infravaloradas e incluso penalizadas en la actual cultura de la inmediatez, explica. «Pero las consecuencias son graves para el cerebro ya que la fuerza de voluntad opera como un músculo: se fortalece con la práctica, se fatiga con el uso excesivo o se atrofia con la falta del mismo. Podemos decir que la fuerza de voluntad necesita comer y dormir». Goleman, recuerda esta neuropsicoeducadora, definió la fuerza de voluntad – autorregulación, como la capacidad para diferir o aplazar las gratificaciones de manera racional y consistente, y lo incluyó como uno de los rasgos básicos de lo que todos conocemos como inteligencia emocional. «La ciencia ha demostrado que quienes se han dedicado a cultivar su fuerza de voluntad, han invertido en su educación y en su felicidad».
Un famoso experimento llevado a cabo por la Universidad de Stanford a principios de los 70, el «experimento de la nube» (o malvavisco, o mashmallow), relacionó consistentemente comportamientos impulsivos llevados a cabo a corta edad con deficiencias en el desarrollo de esos mismos niños durante su vida adulta, vinculando la capacidad para aplazar una gratificación (un caramelo, en este caso), con la fuerza de voluntad a lo largo de toda la trayectoria vital. «Desde mi punto de vista, lo realmente interesante de este estudio, además de la fuerza de voluntad, es nuestra capacidad de encontrar estrategias para conseguir lo que realmente queremos», concluye Romo.

La motivación, nuestra gran aliada

Otro psicólogo de la Universidad de Toronto, Michael Inzlicht, ha demostrado que sea cual sea el dominio de nuestro comportamiento, los mecanismos de nuestra fuerza de voluntad mejoran considerablemente cuando nuestra motivación es autónoma o independiente, en lugar de estar presionados o controlados externamente, relata esta experta, quien además recuerda que sin embargo, el fracaso de la voluntad es uno de los problemas centrales de la condición humana. De hecho, añade, «los déficits en la autorregulación se encuentran en un gran número de trastornos psicológicos incluyendo déficit de atención / hiperactividad (TDAH), trastorno antisocial de la personalidad, trastorno límite de la personalidad, adicciones, trastornos de la alimentación y trastornos de control de impulsos». Es más, apunta: «un equipo de científicos formado por Muraven, Gagné y Rosman demostraron en 2008 que si una persona está tratando de regular su dieta o intentando dejar de fumar, las razones o motivos en las que se basa para justificar su esfuerzo influyen en su fuerza de voluntad. Cuando la motivación que subyace a los esfuerzos es autónoma y autoimpulsada, en lugar de controlada externamente, es más probable el logro de metas». Por eso para esta experta, una dieta equilibrada, ciertos permisos, la autonomía apoyada en argumentos poderosos de la persona en cuestión y el refuerzo del entorno social son los elementos cruciales para el desarrollo de la fuerza de voluntad.

Entrenamiento para el día a día

Pero, en realidad, la cosa no es tan negativa como parece. Según Marta, tenemos bastante éxito en resistir tentaciones. «Lo que sucede es que los fracasos destacan más, hacen más ruido en nuestro cerebro». Como ya se apuntaba, la fuerza de voluntad reduce la tasa de ejecución de los impulsos no deseados del 70% al 17%. Aunque son buenas noticias, ese 17% puede causar muchos problemas. Esta experta propone algunas claves para desarrollar la fuerza de voluntad, teniendo en cuenta lo que la neurociencia nos enseña. «Son claves sencillas que si transformas en costumbres pueden convertirse en tus mejores aliadas», dice Marta Romo.
1. Adopta estándares claros de autocontrol. Ten objetivos claros de autocontrol. En ocasiones somos ambiguos, generalistas y mezclamos nuestros propios límites. Esto nos lleva a tener dificultades con la fuerza de voluntad, no tanto porque no seamos capaces, sino porque no lo tenemos claro. Así que cada vez que te plantees un nuevo objetivo, formúlalo de la manera más clara posible, aunque te resulte soso».
2. Presta atención y lleva registros. Tener en mente la conducta que quieres controlar y contabilizarla ayuda y mucho. ¡Nos encantan los marcadores! Las personas comen más y beben más cuando no prestan atención, cuando están distraídas. En contraste, cuando se ponen a dieta a menudo llevan cuidadosos registros de qué comen y cuántas calorías consumen. Comparar la realidad con el estándar es clave para un autocontrol efectivo. Está demostrado que si tienes un 90% de la atención realmente no tienes atención. Es necesario el 100% de nuestra atención para prestar atención. Para tener éxito en tus propósitos, es fundamental el foco. La multiplicidad hace que se pierda foco y nos despistemos.
3. Externaliza y confía tu voluntad en alguien. La atención se focaliza sobre todo con interacción social porque genera cierta tensión y recompensa inmediata cuando consigues tus resultados o los compartes. Así que compartir tus propósitos con los demás te ayudará a aumentar tus niveles de atención. Contar con un apoyo extra es formidable. Encontrar, por ejemplo, a alguien que te motive a ir al gimnasio o que vaya contigo, cuando ese es uno de tus objetivos.
4. Carga tus baterías de voluntad. La fuerza de voluntad se consume al usarla, el descanso y la glucosa, como hemos visto ayudan. Menuda paradoja, para no comer se necesita voluntad, pero para tener voluntad se necesita comer (glucosa). Para cargar tus baterías, toma muy en serio la alimentación, el sueño, la actividad meditativa y no hacer nada.
5. Administra tu voluntad. Como hemos visto, tenemos una cantidad limitada de energía relacionada con el autocontrol. Hay muchas actividades que también drenan esta misma energía, como tomar decisiones o resolver un conflicto. Por lo que el autocontrol puede flojear después de estas situaciones. Así que de vez en cuando, se recomienda darle un descanso a la voluntad, dejar de apretar los controles. Los premios y el refuerzo positivo funcionan.
6. Busca la motivación autónoma. Sabemos que los mecanismos de nuestra autorregulación son favorables a nosotros mismos cuando la motivación es autónoma e independiente, y que estar presionados o controlados externamente bloquea nuestra fuerza de voluntad a largo plazo, ya que nos lo pone más difícil. Hacer este ejercicio de discernimiento para identificar nuestras motivaciones intrínsecas antes de lanzarse por un objetivo es crucial para ponértelo más fácil. Y cuando no las hay, ármate de toda la artillería para combatir las posibles distracciones y dificultades que tú mismo te pondrás.
7. Sal del automático. Como dice Baumeister: «El comportamiento habitual trabaja en piloto automático. Para incrementar el poder de la voluntad, debes sobre-escribir el piloto automático y tomar control deliberado». Como la fuerza de voluntad se ejercita deliberadamente, es interesante que de vez en cuando te salgas de la rutina y busques hacer las cosas de otra manera.
8. Perdona tus errores. Cometer errores es inevitable y humano, pero tu fuerza de voluntad será más fuerte si logras superarlos. El problema es cuando nos quedamos enganchados a través de la culpa, que es muy adictiva, y los vivimos como un fracaso. «Perdonarte a ti mismo por tus errores aumenta la motivación y el compromiso con tus metas», afirma la socióloga y catedrática de la Universidad de Standford y experta en autorregulación, Kelly McGonigal.
9. Identifica las posibles molestias que surgen cuando piensas en tu reto. Seamos realistas, ganar en fuerza de voluntad es incómodo. Anticipar ese posible malestar en forma de pensamientos, emociones o posibles distracciones, te ayuda a desmantelarlos, a estar prevenido antes incluso de que te asalten inesperadamente.
10. Reconoce y acepta tu polaridad. Ese péndulo que todos tenemos y que oscila entre una parte de ti que quiere ser impulsiva y otra que quiere ser reflexiva. Describe los deseos de tus dos partes e identifica cuál es la mente impulsiva que prefiere la gratificación instantánea, la que se queja y la que siempre posterga los buenos hábitos. Este ejercicio te ayudará a reconocer cuándo tu parte impulsiva está tomando control sobre tus acciones para lograr interrumpirla en el momento adecuado.
 
 

miércoles, 21 de enero de 2015

los jueves con Edu y Marta: LA ASIGNATURA PENDIENTE DE LOS LÍMITES


Pongo en duda el final del artículo, que el tema de los límites sea un reto fácil de abordar sin importar la edad. Entiendo que se quiera dar esperanza, entiendo que cualquier trabajo tendrá su fruto, pero decir que es un reto fácil empezar a poner límites cuando el chico está ya avanzado en edad... 


Límites: Una Asignatura Pendiente


Shutterstock
Actualmente muchos padres de familia se lamentan de que sus hijos no los respetan como deberían y no saben qué hacer para remediarlo. Los maestros también cuentan que la mala conducta es un problema notorio en los colegios que a ellos les cuesta manejar. Los niños de hoy aprenden más cosas y más pronto que nunca, sin embargo muchos no demuestran la misma precocidad en cuanto a madurez emocional y comportamiento. Se respira una especie de "parálisis disciplinaria" que todo el mundo percibe y ante la cual se reacciona con pasividad y resignación porque nos hemos convencido de que los niños de hoy día sencillamente no son como los de antes...

La misión de los padres es proporcionar seguridad a sus hijos y facilitarles un desarrollo óptimo

Los niños de hoy son iguales que los de antes, lo que ha cambiado es la manera en que los tratan los padres. La labor de los niños desde muy pequeños ha sido siempre y sigue siendo absorber su ambiente, aprender a ser independiente y poner a prueba la paciencia de los padres a base de travesuras y de alguna que otra rabieta. La misión de los padres, hoy igual que siempre, es proporcionar seguridad a sus hijos y facilitarles un desarrollo óptimo a nivel físico, emocional e intelectual. Para lograrlo los padres se tienen que ganar el respeto de sus hijos a base de mucho amor y de no pocos límites. La mayoría de los padres hoy, igual que siempre, hacen por sus hijos lo mejor que pueden pero muchos padres bien intencionados están teniendo hoy más problemas nunca para ganarse el respeto de sus hijos por no entender las consecuencias de criar a los niños sin límites desde muy pequeños o sencillamente por no saber muy bien cómo ponerlos.
Para los padres es fácil confundir por un lado la paciencia con la permisividad, y por otro los límites con la agresión física, verbal o psicológica. Algunos evitan corregir a los niños con una autoridad que tal vez ellos resintieron cuando eran hijos y prefieren no llevar la contraria a sus hijos. Otros repiten consciente o inconscientemente los patrones de agresividad y control con los que ellos mismos fueron criados. En realidad, ni la permisividad ni la agresión de ningún tipo son maneras efectivas de poner límites a los hijos y, además, sus repercusiones en el carácter del hijo y en la armonía de la vida familiar son muy negativas, con lo que ello implica para el desarrollo emocional de un niño. Una relación padre-hijo en la que reine la firmeza y la armonía es muy importante en la vida de los niños porque a través de ella aprenden a relacionarse no sólo con los padres, sino también con los hermanos, los amigos, los maestros, y con las demás personas que van apareciendo en sus vidas.

Aprender a respetar y a poner límites es una parte fundamental de la educación de los niños

Saber poner límites a los niños consiste en saber cuándo decirles "si" y cómo decirles "no". Es una tarea sencilla cuando lo niños son pequeños pero si los padres no se la toman en serio se convertirá en un reto cada vez mayor a medida que los niños van creciendo. Aprender a respetar y a poner límites es una parte fundamental de la educación de los niños, es un proceso de años que implica aprender, practicar, cometer errores, y recibir alguna que otra consecuencia. Mediante límites sanos puestos por los padres con firmeza y delicadeza los niños interiorizan qué está bien y qué está mal, se acostumbran a controlar la frustración, entienden que hay que respetar a los demás y aprenden cómo hacerse respetar por los demás.
Todo ello le permitirá tomar cada día decisiones acertadas que se reflejarán en un buen comportamiento. Un niño que es educado de esta manera es más probable que crezca y que llegue a la compleja adolescencia seguro de sí mismo y razonablemente preparado para superar los retos que inevitablemente se irá encontrando en su camino.
Los límites son el día de hoy una asignatura pendiente para muchos padres, pero es un reto fácil de superar porque independientemente de la edad de los hijos cualquier momento es bueno para que reflexionemos sobre la importancia que estamos dando a los límites y para evaluar la forma en que los estamos poniendo. La reacción de los hijos no se hará esperar!
 
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Pepa Rivero de Wenrich
es fundadora de Parent Coach Miami, una empresa dedicada a dar clases y asesoría personalizada a padres de familia, fundamentalmente en temas de disciplina. Se certificó como "Leadership Parenting Coach" por el Instituto de John Rosemond, uno de los expertos en familia más reconocidos en Estados Unidos.
 

lunes, 19 de enero de 2015

Temas complejos: EL URGENTE TEMA DEL SUEÑO EN LOS ADOLESCENTES

Considero este tema prioritario para abordar en todas las casas donde hay hijos pre y adolescentes. Los padres se lo tienen que tomar como objetivo fundamental, sí o sí.
 
 
Más "insomnio tecnológico" entre los adolescentes: tres consecuencias a tener en cuenta
 
Usar el smartphone o la tableta antes de dormir es muy nocivo y puede producir dificultades para conciliar el sueño, bajo rendimiento escolar e hiperactividad
 
 
ForumLibertas.com
No es ninguna novedad que el uso de las nuevas tecnologías genera en muchos casos una adicción insana que puede tener consecuencias negativas para los más jóvenes.
 
En ese sentido, varias universidades de Estados Unidos ya están elaborando estudios para determinar cómo afecta el uso de la tecnología en el rendimiento escolar, en la concentración y en otros hábitos, y algunos expertos esperan que los resultados sean sorprendentes.
 
Así, una rutina de muchos chicos antes de acostarse, consultar el smartphone o la tableta antes de dormir, es muy nociva si lo que se pretende es conciliar el sueño, ya que los dispositivos tecnológicos utilizan pantallas retroiluminadas y activan zonas del cerebro que anulan el sueño, según informa Europa Press.
 
Ante esta cuestión, los expertos recuerdan que la actividad predecesora a la conciliación del sueño debe ser tranquila e inducir a dormir.Consecuencias del uso del smartphone antes de dormir
 
La primera consecuencia relacionada con uso del smartphone y las tabletas antes de dormir son los trastornos de conciliación y mantenimiento del sueño. Los episodios de pesadillas o parasomnia (pequeñas interrupciones del sueño) también están asociados.
 
La segunda es el bajo rendimiento escolar. Así, tras una noche en la que se ha descansado poco, la falta de atención, concentración, irritabilidad y cansancio para afrontar el día son las consecuencias más inmediatas.
 
La hiperactividad también está asociada. Y es que al contrario de lo que nos pasa a los adultos, los niños y adolescentes que no duermen bien al día siguiente suelen estar hiperactivos, muy agitados. Y esto hace que no se concentren y su rendimiento escolar baje.
 
Los neurólogos coinciden en afirmar que al menos una hora antes de dormir se prescinda del uso del Smartphone o la tableta.

 
Combatir el "insomnio tecnológico"
 
Las consultas de cabecera y las unidades de sueño están empezando a registrar un incremento en el número de pacientes menores, que tienen dificultades para conciliar el sueño, o bien se desvelan a medianoche y no retoman el sueño de forma fácil.
 
Cuando los menores acuden a la unidad del sueño, es necesario determinar si los problemas relacionados con el insomnio son de tipo neurológico o neumológico. Generalmente se trabaja para corregir los malos hábitos que impiden conciliar el sueño al usar el smartphone antes de dormir y el problema tiende a desparecer. 
 
El perfil de estos menores suele ser el de varones de entre 14 y 16 años, y el 98% de ellos, por no asegurar que todos, utilizan dispositivos tecnológicos en la hora previa al sueño, incluso en la misma cama.
 
La solución para erradicar este problema pasa por explicar a los chicos las razones científicas de por qué usar los móviles, tabletas y otros dispositivos antes de dormir es malo.

 
Estas razones científicas para este tipo de "insomnio tecnológico" son dobles.
 
1. La luz artificial de estos dispositivos. Técnicamente se llaman pantallas con luz retroalimentadas, altera la producción de melatonina, que es la hormona que ayuda a regular nuestros ritmos circadianos (nuestro reloj interno) y a conciliar el sueño.
 
Este retraso en la producción de melatonina en los adolescentes es muy importante y puede tener consecuencias serias para el resto de su vida, con problemas de insomnio serios.
 
2. Activación de las neuronas. Estos aparatos activan las neuronas y nos activamos nosotros, lo que impide conciliar el sueño. Lo aconsejable es no usar pantallas entre una y dos horas antes de irse a dormir. Es difícil, todos estamos un poco enganchados al WhatsApp.
 
 

sábado, 17 de enero de 2015

temas complejos: MODELO DE EDUCACIÓN: ¿FELICIDAD O HERRAMIENTAS PARA TRIUNFAR?

Me gustaría matizar el planteamiento de fondo para no contraponer necesariamente vida y felicidad, trayectoria y experiencia... Pero básicamente las conclusiones son acertadas; recomiendo la lectura.


Padres e Hijos / Gregorio luri

«Los padres que quieran hijos felices tendrán adultos esclavos de los demás»

ABC.es Día 16/01/2015

El filósofo navarro advierte que la sociedad no tratará a los niños por el grado de felicidad que tengan, sino por aquello que sepan hacer

Para el filósofo Gregorio Luri, buen conocedor del mundo educativo, y autor de «Mejor Educados» (Ariel), es mucho más sensato enseñar a nuestros hijos a superar las frustraciones inevitables que hacerles creer en la posibilidad de un mundo sin frustraciones. Luri, además, es especialmente crítico con aquellos que desean hijos felices. «Primero, yo creo que lo que hay que hacer es amar a la vida, no a la felicidad. Y no se puede amar a las dos al mismo tiempo. Porque la felicidad solo se puede conseguir jibarizando a la vida. Es decir, por medio de la idiocia. Además, no creo que existan los niños felices». Así lo asegura el ensayista navarro para quien la infancia no solo no es feliz, sino que suele ser una edad «terrible». «La vida es muy compleja. Otra cosa es que pueda haber momentos de gran alegría en la infancia. Pero también puede haberlos diez minutos antes de tu muerte», advierte. «Eso sí, teniendo también claro que no queremos hijos infelices y que lo contrario de la felicidad no es la infelicidad», matiza.
—A cualquier padre que se le pregunte responde que quiere un hijo feliz. Y es abrumadora la sobreoferta de obras de psicología y de noticias que indican el camino más corto para llegar a la felicidad.
—A esos padres les pediría que abrieran los ojos y que me dijeran qué ven. La vida es compleja, llena de incertidumbres, y con un sometimiento terrible al azar. Estoy empezando a pensar que hay un sector de educadores postmodernos que se han convertido en el aliado más fiel de la barbarie, que lo que hacen es ocultar la realidad y sustituirla por una ideología buenista, acaramelada, y de un mundo de «teletubbies». Personalmente, me resultan más atractivas la valentía y el coraje de afirmar la vida. Tenga usted un hijo feliz y tendrá un adulto esclavo, o de sus deseos irrealizados o de sus frustraciones, o de alguien que le va a mandar en el futuro. Personalmente, me resulta mucho más atractiva la valentía, el coraje de afirmar la vida. Algo que ha sido, por otra parte, la gran tradición occidental desde Homero hasta hace dos días: Querer a la vida a pesar de que esta es injusta, tacaña, austera. No querer a la vida porque encontramos la forma de diluirnos todos en un acaramelamiento que hasta me parece soez. Ahora la felicidad se entiende como un recorte de las aspiraciones.
—Tampoco queremos hijos infelices.
—En absoluto, eso sería de juzgado de guardia. Hay que tener claro que lo contrario de la felicidad no es la infelicidad, es la realidad. Hay que asumir la complejidad del mundo. Como seres humanos nuestro deber no es ser felices, es desarrollar nuestras capacidades más altas. Y la felicidad es una ideología que milita contra esto. ¿Por qué? Por la simpleza de nuestros teóricos, que nos llevan a una felicidad en cursivas. Procure que sus hijos no sean infelices, y después enséñeles la realidad, a sobrellevar sus frustraciones, a sobrellevar un no. Estamos creando niños muy frágiles y caprichosos, sin resistencia a la frustración, y además convencidos de que alguien tiene que garantizarles la felicidad. Y si alguien no se la garantiza, se encuentran ante una desgracia metafísica. Porque cuando nuestros hijos salgan al mercado, la sociedad no les va a medir por su grado de felicidad, sino por aquello que sepan hacer, que es exactamente lo que se le pide a las personas con las que nos relacionamos. Cuando vamos al dentista, no nos importa que sea feliz, sino que sea profesional en lo que hace. Si necesitamos un fontanero, querremos que sea eficiente, rápido, y a ser posible barato. Hombre, si es amable, mejor. Pero desde luego no vamos a valorar si es un fontanero feliz. Además, me parece muy sano que nuestras relaciones sociales, especialmente con los desconocidos, no estén mediadas más que por su profesionalidad, sin necesidad de estar pendientes de la emotividad.
—En su libro «Mejor educados» tiene un capítulo que reza: «Desconfíe del profesor que quiere hacer feliz a su hijo». ¿También de la escuela?
—De las que prometen «experiencias». Una escuela lo que tiene que ofrecer es la posibilidad de realizar trayectorias, no experiencias. Y en el caso concreto de los niños pobres, la posibilidad de cambiar de trayectoria, de liberarse, y de abrirse puertas. Si vuestros hijos van a una de esas escuelas en las que Bucay es el intelectual de referencia, competir está prohibido, cuando juegan, todos ganan y nadie pierde, y se considera más importante educar emocionalmente que enseñar álgebra, entonces, manteneos vigilantes. El mundo, sea lo que sea, no es un fruto de nuestro deseo. Y está muy bien que no sea así, porque si no cada uno tendríamos el nuestro. Y la realidad es aquello que un escritor catalán decía: «Ante la realidad, siempre se está en primera fila». Esto hay que saberlo. Y de todas formas, te llevas unos cuantos sopapos en la vida. Lo cierto es que hay que estar listo para eso. Pero... ¿para qué estamos preparando nosotros a nuestros hijos? Para ser felices, mientras las madres «tigre» chinas, por ejemplo, entrenan a sus hijos para que sean capaces de ir a cualquier universidad del mundo. Nos puede parecer que son demasiado estrictas, pero la realidad de los resultados de sus hijos nos obliga a no hacer demasiadas bromas con ellas, porque existe la posibilidad de que en el futuro sean los jefes de los nuestros. ¿Conclusión? Queramos hijos felices, que tendremos que ir con nuestro currículum de la felicidad a buscar trabajo en empresas chinas.
—En este sentido, usted aboga por las escuelas tradicionales, frente a otras modernidades pedagógicas. ¿Por qué?
—Mire, hay escuelas, tanto públicas como privadas, que ponen gran entusiasmo en dejar bien claro que no son tradicionales. Viven en la fantasía de que una escuela no puede ser buena si no ha roto con la tradición pedagógica. Quieren ser exclusivamente escuelas del siglo XXI. No es raro que se definan a sí mismas con fórmulas retóricas muy sofisticadas detrás de las cuales no hay ningún contenido claro. Pienso en la psicología positiva, la educación emocional, las inteligencias múltiples... etcétera. Frente a esto, están las escuelas tradicionales, llenas de imperfecciones sí, pero que acumulan una larga experiencia de ensayos y de errores que deberíamos tener en cuenta antes de jugarnos la educación de nuestros hijos a la única carta de nuestra ingenuidad. Es más, con frecuencia la pedagogía beata añade a su propuesta de hacer felices a los niños algo que parece más serio: «hacerlos mejores personas». ¿Pero se puede puede ser mejor persona sin conocimientos, sin capacidad para mantener la atención, sin competencias, sin hábitos? Piense usted en su propio mundo antes de responder a esta pregunta: ¿Se puede ser creativo sin tener conocimientos? ¿Y la memoria, es un estorbo para tener conocimientos?
—También asegura usted en su obra que la escuela perfecta no existe.
—Esto hay que tenerlo claro cuando se busca un centro educativo para los hijos. Cada escuela tiene sus puntos débiles. Y esto causa una cierta frustración a muchas familias, pero así son las cosas: no existen ni la familia ni la escuela perfecta. Lo que hay que pensar es en el clima intelectual de la familia y en los hábitos de trabajo que reinan en ella. Esos serán mejores indicadores del éxito o el fracaso escolar del niño que la escuela misma. Y, desde luego, el trabajo diario de los niños nos predice con más fiabilidad su futuro éxito que la cantidad que paguemos de cuota escolar.
—Los padres de ahora, ¿son demasiado flexibles con sus hijos?
—No, lo que están es perplejos. Y existen elementos objetivos para su perplejidad. En contra de lo que se dice de que los padres han dimitido, pienso que están más preocupados que nunca, quizá demasiado. En este sentido, soy partidario de reformular los derechos de los niños. El primero de todos sería que los hijos tienen derecho a tener unos padres tranquilos, que no estén continuamente preocupados, pendientes de qué tienen que hacer en el momento en que se encuentran sus hijos. Segundo, que tienen derecho a tener unos padres imperfectos. Porque así tienen relación con seres humanos. Voy a decir algo que me parece esencial: ser adulto, o hacerse adulto, es aprender a querer a los que te rodean a pesar de que estén llenos de faltas. La clave de todo esto de la felicidad es una ideología muy extraña que considera que la vida es un conjunto de problemas, cuya respuesta nos la puede dar no sé qué sabiduría, y en el momento en que tengamos respuesta a esa sabiduría seremos felices. Eso es un cuento chino.

Las redes sociales y la felicidad: «Nadie puede considerarse feliz hasta el día de su muerte»

—Es muy común alardear de felicidad a través de internet.
—No veo el porqué ir proclamando sentimientos por ahí, ni porqué estar contaminando a los demás de mi estado emotivo... Cada uno tiene sus propias preocupaciones. La gente es muy cansina alardeando de lo felices que son, y las redes sociales no ayudan, desde luego. Hay una historia clave y maravillosa de Herodoto en el segundo libro de su historia, que lo explicaría muy bien: Un día el rey Creso recibe a Solón de Atenas, un poeta, reformador, legislador y estadista ateniense, uno de los siete sabios de Grecia. Cuando llega a palacio, Creso le señala su tesoro y le pregunta ¿conoces a alguien más feliz que yo? y Solón de Atenas le responde: «Nadie puede considerarse feliz hasta el día de su muerte». Esta es la paradoja. Creso no entiende sus palabras hasta que los persas conquistan su reino, lo cogen prisionero, y lo ponen en una pira para prenderle fuego y que muera. Cuando va a morir comienza a llorar y le preguntan: ¿Qué te pasa? «Es que me estoy acordando de las palabras de Solón», responde. Porque ni puedes controlar la fortuna de verdad, ni tus estados de ánimo. Son los estados de ánimo los que te dominan a tí, y al que me diga que es capaz de programar el estado de ánimo que va a tener dentro de tres días a las cinco quince, yo me veo obligado a decirle que es un memo. Son los estados de ánimo los que se apoderan de nosotros. Por eso a veces no entendemos porque estamos de mal humor si tenemos una familia a la que queremos, un buen trabajo... Los estados de ánimo son un estado antropológico muy importante y muy serio, y no obedecen a una programación técnica.
 
 

jueves, 1 de enero de 2015

investigaciones: PELIGROS DE LA ADOLESCENCIA PREMATURA



Los adolescentes que maduran muy pronto afrontan un mayor riesgo de depresión

noticiasdelaciencia.com

 
Los jóvenes que entran con adelanto en la pubertad tienen un riesgo más elevado de depresión, aunque el problema se desarrolla de forma distinta en chicas que en chicos. Así lo sugieren los resultados de un nuevo estudio.
 
Una maduración precoz activa una serie de dificultades psicológicas, sociales, de comportamiento e interpersonales que permiten predecir niveles elevados de depresión en esos chicos y chicas varios años más tarde, según la investigación del equipo de la psicóloga Karen D. Rudolph, profesora en la Universidad de Illinois en Champaign, Estados Unidos.
Rudolph y sus colegas registraron la llegada de la pubertad en más de 160 jóvenes e hicieron un seguimiento de sus niveles de depresión a lo largo de un período de cuatro años.
Se constató que los jóvenes que entraban en la pubertad antes que la mayoría de sus compañeros eran vulnerables a varios riesgos que estaban asociados con la depresión. Tenían una imagen de sí mismos más pobre; una mayor ansiedad; más problemas sociales, incluyendo conflictos con miembros de la familia y compañeros; y tendían a hacerse amigos de quienes eran propensos a meterse en problemas.
 Los niveles de depresión entre las chicas con maduración precoz eran altos al principio del periodo de estudio, y permanecían estables a lo largo de los siguientes tres años, incluso en la época en que sus compañeras de la misma edad ya habían alcanzado su misma fase de desarrollo femenino.
 
Los cambios de la pubertad ocasionan que las chicas que maduran temprano se sientan mal respecto a ellas mismas, que afronten peor los problemas sociales, que se unan a compañeras de conducta problemática o cuestionable, que se introduzcan en ambientes sociales más arriesgados y más estresantes, y que experimenten alteraciones y conflictos dentro de sus relaciones.
 Una madurez temprana no pareció tener esos efectos adversos inmediatos en chicos, quienes mostraron al principio niveles de depresión notablemente más bajos que sus compañeras. Sin embargo, estas diferencias entre ellos y ellas desaparecieron con el tiempo, y a finales del cuarto año los chicos que maduraron temprano no se distinguían mucho de sus compañeras en sus niveles de depresión.
 Si bien una maduración temprana pareció proteger inicialmente a los chicos de los retos de la pubertad, estos experimentaron una cascada creciente de riesgos personales y contextuales (imagen negativa de sí mismos, ansiedad, problemas sociales y tensión interpersonal) que se transformó en depresión a medida que entraban en la adolescencia
 
 
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