martes, 28 de octubre de 2014

temas complejos: ¿EDUCAMOS PARA LA CREATIVIDAD?

Pautas para formar el talento pero sin caer en extravagancias...


La buena escuela no asfixia la creatividad
Todos tenemos una faceta imaginativa que despierta en la infancia y va apagándose con los años
Algunos expertos creen que las reglas escolares castran, otros subrayan sus beneficios sociales y cognitivos
Elisa Silió 2013
HEBER LONGÁS / EL PAÍS
Tendemos a ver la creatividad como algo chic y elitista, solo al alcance de unos pocos privilegiados. Así lo interpretó en 1999 el psicólogo social Howard Gardner en Inteligencia reestructurada: múltiples inteligencias para el siglo XXI. Sin embargo, con los años se va imponiendo la visión democrática de Ken Robinson, convertido en todo un gurú para un séquito de pedagogos. En opinión de este educador y conferenciante de masas, “todo el mundo es capaz de tener éxito en algún área si se dan las condiciones precisas y se ha adquirido un conocimiento relevante y unas habilidades”. Hasta ahí todos satisfechos. El problema llega ahora. Según este británico, la escuela mata esta creatividad que no tiene por qué ser artística, como solemos imaginar, sino científica o social.
Según Robinson, al profesor solo le interesa que se conteste lo que está en los contenidos del temario, lo que provoca la frustración de aquellos niños que son más arriesgados y a los que les gusta improvisar. Eso provoca que cada vez se atrevan menos a pensar de manera diferente por miedo a equivocarse. Tienen un comportamiento más rígido y convergente. Todo ello, en opinión del pedagogo, tiene su origen en una escuela anacrónica concebida durante la revolución industrial pensando en la producción en cadena. Un esquema que casa mal con una sociedad basada cada vez más en los servicios y el conocimiento.
 
 
 
 
El filósofo José Antonio Marina en el blog de su proyecto Observatorio de la Innovación Educativa se muestra disconforme: “Este tema no se puede despachar a la ligera. No se puede desprestigiar la respuesta correcta, como hace Robinson. No hay una solución creativa a la tabla de multiplicar, ni se puede mezclar Napoleón con Harry Potter en un relato histórico. Tampoco se puede ensalzar tanto el pensamiento divergente que se anule el pensamiento convergente”.
El tiempo es fundamental para que las ideas fluyan", dice una profesora
“La escuela fagocita la creatividad si tiene un punto de vista tradicional y se aplica la metodología de siempre. Pero sí que hay profesores que saben desarrollarla”, opina Beatriz Valderrama, autora de Creatividad inteligente: guía del emprendedor (Pearson, 2012). “Es bueno ir a la escuela infantil. Tiene grandes beneficios cognitivos y sociales. Estar con otros niños les despierta la inteligencia emocional. Conocen otros mundos, aprenden a compartir y desarrollan capacidades motrices”. Algunos informes muestran que la escolarización temprana mejora el rendimiento académico, pero los principales factores determinantes del éxito escolar siguen siendo el origen social y el nivel formativo de los padres.
Niños del colegio Aldebarán de Tres Cantos (Madrid). / Gorka Lejarcegi
La Enciclopedia de malos alumnos y rebeldes que llegaron a genios, de Jean-Bernard Pouy, Serge Bloch y Anne Blanchard, pasma con un listado de personalidades que, curiosamente, solo incluye un nombre femenino, Agatha Christie, la reina de la novela negra. El físico Stephen Hawking no aprendió a leer hasta los ocho años; Evariste Galois, padre del álgebra moderna, no pasó dos veces la prueba de acceso a la Escuela Politécnica de París; de John Gurdon, reciente premio Nobel de Medicina, la elitista escuela Eton escribió “no tiene posibilidad de estudiar una especialidad. Sería una perdida de tiempo para él y para los que deberían enseñarle”; Thomas Edison, inventor de la bombilla eléctrica que obtuvo más de 1.000 patentes, estudió en casa con su madre porque fue expulsado del colegio... La lista es interminable: pintores (Dalí, Picasso, Cezanne, Leonardo), escritores (Dumas, Balzac), músicos (Verdi, Debussy) o mandatarios (Napoleón, Churchill). Y no faltan genios contemporáneos —demostrando que al menos en las últimas décadas el sistema ha fallado— como Larry Ellison, Bill Gates y Steve Jobs.
La creatividad sirve para solventar conflictos, innovar, relacionarse mejor
El niño convive de forma progresiva con el mundo desde que empieza a comer y dormir, y estas primeras etapas tempranas son especialmente arriesgadas, pioneras y prometedoras. Es lo que el psicoanalista Sigmund Freud llamaba “inteligencia radiante”. Mientras que Goethe, en la misma línea, aseguró en su obra Poesía y verdad: “Si los niños continuaran creciendo con la misma fuerza, contaríamos con cientos de genios”.
Las maestras de infantil Arantza de las Heras y Rosa Fernández se dieron cuenta en cuanto empezaron a ejercer de que “perdían” algunos niños cuando se les obligaba a sentarse a hacer fichas y seguir un libro con tres años. Así que en las aulas del colegio público Aldebarán en Tres Cantos (Madrid) los alumnos de cinco años desarrollan su creatividad cada uno a su ritmo. Cada mañana se reúnen en asamblea y deciden qué quieren hacer, y las maestras encauzan sus deseos. “No se trata de decir: haz lo que quieras. Le planteas preguntas y luego él opta por lo que quiere hacer”. Sin olvidar que a través del conocimiento del sistema solar se puede introducir lógica matemática o lectoescritura.
Montse Julià, directora del centro Montessori-Palau (Girona), cree a pies juntillas la teoría de Robinson. “El niño no puede estar sometido a una rutina de asignaturas en un colegio en el que solo se le enseña a obedecer unas órdenes”. Por eso en las enseñanzas infantil y primaria de su colegio cada uno va por libre —“el tiempo es fundamental para que las ideas fluyan”— y se juntan en el mismo aula niños de tres a cinco años y de seis a ocho. “Así juegan tres papeles. El de pequeño, que tiene como referente al mayor; el de mediano, y el grande, que consolida lo aprendido”.
El maestro del método Montessori planifica algo nuevo cada dos días, y cada cual decide si va a hacer sumas, leer o aprender ortografía. “Solo hay un horario para el comedor y para clases especiales: educación física, violín..., cuenta Julià. “Es muy positivo. Los fundadores de Google cuentan en un vídeo que si han sido innovadores porque con Montessori tuvieron flexibilidad en el aula, espacio para pensar”.
Desarrollar su inteligencia emocional es tan importante como su faceta creativa
Pensar con los dos lados del cerebro. El lado derecho resuelve los problemas algorítmicos, que son aquellos con una solución fija (una resta, por ejemplo) porque se solucionan aplicando una regla. Y el izquierdo, se preocupa de los problemas heurísticos, cuya respuesta hay que inventarla porque no hay a qué agarrarse. En este lado se concentra nuestra creatividad, fantasía o expresión de las emociones (ver gráfico).
Asesine o no la escuela, lo que está claro es que el papel que juegue el maestro es de vital importancia. Caroline Sharp en su artículo Desarrollando la creatividad infantil: ¿qué podemos aprender de la investigación? sostiene que “tolerar la ambigüedad, plantear preguntas con distintas respuestas, animar a la experimentación y a la persistencia y felicitar al niño ante una contestación inesperada”. Todo eso sin perder de vista que el alumno tiene además que “aprender a juzgar cuándo es apropiado divergir y cuando debe mostrarse de acuerdo”.
Son las diez de la mañana y los alumnos del Aldebarán eligen el color de su cartulina. En ella pegan su retrato preferido y decoran la hoja a su gusto. De casa han traído botones, trozos de tela, poliespan, pegatinas... y el resultado es asombroso. Paula titula Sorpresa y solapa su foto con su retrato dibujado; Darío cambia la O de su nombre por un botón; Alicia, que ha optado por un cartón mucho más grande, homenajea a su gata Amaya con una delicadeza que muchos quisieran... De fondo suena Nena da Conte, la música favorita del alumno de la semana. Bailan un poco y siguen con su tarea, salvo uno de los niños que no quiere hacer nada y la profesora le permite que se recueste en el suelo. Ellas opinan que es fundamental la implicación de las familias. Cada viernes —son dos clases de 14 niños— los padres de un alumno comparten con el resto alguna afición de su hijo. Por ejemplo, pintan galletas con ellos.
Se necesita gente creativa para potenciar el desarrollo social y económico del país
La pregunta que se plantean los expertos es: ¿cuándo los niños empiezan a perder el asombro y las ganas de aprender que les hace creativos? Coinciden en que esto sucede hacia los seis años. Lo que no parece tener respuesta clara es si esto ocurre por mera madurez o por las convenciones sociales impuestas en el aula.
Desarrollar su inteligencia emocional es tan importante como su faceta creativa. Por eso en Tres Cantos tienen colgados en la puerta carteles de cinco estados de ánimo. Cada mañana expresan sus emociones, que cambian a lo largo de la jornada, colocando su nombre debajo de un estado. No falla, después del recreo varios muestran su enfado.
Es indiscutible que la infancia es la mejor edad para aprender a aprender y para sentar las bases de la cooperación y la resolución de problemas, pero hay quien ha empezado a poner en duda que sea la etapa de la vida más creativa. Mark Brackett, director del Centro de Inteligencia Emocional de la Universidad de Yale, lo planteaba hace unos días: “Hay también informes que dicen que la creatividad crece cuando eres adulto porque te conoces mejor a ti mismo, a tus emociones”.
Balzac decía: no existe gran talento sin gran voluntad
El Centro de Inteligencia Emocional nace ahora de la colaboración de la prestigiosa universidad y la Fundación Botín, que abrirán en Santander un centro de arte que aspira a ser referencia mundial. Juntos estudiarán cómo canalizar la creatividad a través de las artes, convencidos de la necesidad de contar con una ciudadanía creativa no solo por su bienestar individual, sino para potenciar el desarrollo social y económico del país. Aprovechar ideas que surgen como respuesta a un sentimiento artístico. “Aunque sean negativas. Como la célebre frase de Woody Allen saliendo de la ópera: ‘Cuando escucho a Wagner más de media hora me entran ganas de invadir Polonia”, ironiza Brackett.
“Yo siempre he tenido clara la importancia de la creatividad, pero mucha gente no. Quizá desde que llegó la crisis y se empezó a hablar de emprendimiento la cosa cambió y hay más interés por la capacidad de crear”, argumenta Íñigo Sáenz de Miera, director general de la Fundación Botín, que pone en marcha cada curso talleres creativos en 80 colegios.
“La creatividad es una forma de mirar y resolver los problemas de la vida. Hay que cambiar la actitud. Sirve para todo en la vida: para solventar conflictos, innovar, relacionarse mejor”, anima Valderrama que trabaja esta faceta en un máster de Educación Secundaria para futuros maestros. Ella observa cómo estos estudiantes desconfían de tener capacidades creativas y trata de estimularlos para que venzan esa barrera. “La creatividad es no es un talento innato. Hay que exponerse a estímulos creativos que no sean de las áreas habituales —películas y libros de otros géneros—, pararse a pensar, cuestionarse las cosas. Balzac decía: no existe gran talento sin gran voluntad. Y tenía razón. Parece magia, que un día a un inventor se le enciende la bombilla cuando detrás hay muchas horas de trabajo. Se necesita compromiso y pasión”.
Hay otros factores que parecen menores sin serlo. Como el tamaño y la disposición de la clase, el patio o jardín, la calidad del equipamiento y los materiales o el acceso a otros ambientes. “Es bueno que las aulas sean grandes para que el niño de un vistazo vea todos los materiales con los que puede aprender sin tener que recordar. Y los niños no están todo el día sentados. A veces se sientan en el suelo y hay que respetar su espacio”, sostiene Julià.
Creatividad pero con los pies en el suelo. El doctor Frank Emanuel Weinert, que trabaja con niños superdotados, lo describe así: “Kant decía que no se puede llegar a viejo sin haber creado diferentes hábitos a modo de esqueleto. No puede ser que cada día haya que encontrar razones para lavarse los dientes. Eso no lo aguanta la naturaleza humana”.
 
 

lunes, 27 de octubre de 2014

mi archivo secreto: LOS ADOLESCENTES Y EL CINE DE TERROR

 
¿Ayuda realmente a quitar los propios miedos de la edad? ¿Saben distinguir ya la ficción de la realidad? ¿En verdad no fomenta la violencia? Considero interesantes los puntos de vista de este artículo, pero me dejan con dudas.

Cine de terror como 'Annabelle', un desahogo para adolescente

Por AFP
Jornada,unam.mex
 
                  
 
París.
 
El ruidoso estreno de Annabelle y de la versión remasterizada de La masacre de Texas demuestran que las películas de terror siguen teniendo su público, sobre todo entre los más jóvenes.
Cuarenta años después de su creación --y de su inmediato retiro de las pantallas en varios países--, la motosierra de Texas vuelve a aterrorizar y deleitar a los fans de este filme de culto dirigido en 1974 por Tobe Hooper.
"Los adolescentes adoran todo lo que es tabú, prohibido o aterrador, porque eso les recuerda la angustia de lo desconocido y el misterio de la edad que atraviesan", destaca Tom Nunan, profesor de la UCLA School of Theatre Film and Televisión de Los Ángeles. "Es un desahogo perfecto para los terrores que genera la adolescencia".
"El tema es asustarse para dejar de tener miedo", explica Alex Lefebvre, profesor de psicología clínica de la facultad de Bruselas. "Es como si les permitiese prepararse a ver situaciones horribles".
"La mayoría de la gente sabe diferenciar entre ficción y realidad", agrega el profesor. "Esa frontera puede ser más porosa en la adolescencia pero los jóvenes frágiles rara vez van a ver películas de terror", un pasatiempo practicado a menudo en grupo "en el que cada cual actúa de apoyo para el otro".
Los incondicionales de las películas de terror interrogados evocan por su parte el placer de tener miedo "en total seguridad" y la diversión que les aportan ese tipo de filmes.
Alexandre Prot, de 32 años, creador de un sitio especializado en internet, menciona por su parte "un sentimiento de miedo que no se puede experimentar en ninguna otra parte en nuestras vidas --al menos eso esperamos-- sensaciones extraordinarias, un poco como las montañas rusas, un pico de adrenalina".
Todo sin correr riesgos, en el confort de las salas de cine o de su sofá frente a un DVD.
 
Momento de comunión
 
Jack Parker, seudónimo de la animadora de 27 años de un blog sobre filmes de terror, dice que siempre va en grupo al cine y que le encanta juntarse con la comunidad del género (directores, actores, admiradores) en los festivales.
Durante la proyección de REC, una de las películas de terror más famosas de la última década realizada por los españoles Paco Plaza y Jaume Balaguero (2007), "todo el mundo dejaba de respirar o gritaba al mismo tiempo en la sala", recuerda Alexandre Prot, que evoca un momento de "comunión".
Annabelle, de calidad muy mediocre según los fans, tuvo que ser retirada de las salas en Francia porque los adolescentes llegados en bandas al cine perturbaban las proyecciones gritando, arrojando palomitas de maíz y provocando otros disturbios.
Las películas de terror "nos ponen frente a nuestros miedos y nuestras pesadillas y es por eso que a veces desencadenan risas. Es un desahogo", dice Laurent Aknin, autor de un libro sobre el género.
Según él, las películas de terror o el heavy metal no traumatizan a los adolescentes y menos aún los convierte en potenciales asesinos. "Es un período en el que se necesitan experiencias fuertes y entonces mejor verlas en el cine, en total seguridad".
Alex Lefebvre no alienta a ver películas de terror, pero tampoco preconiza prohibirlas.
Los videos o imágenes en internet sacados de la realidad, ya sean fotos de chicas adolescentes desnudas distribuidas sin su consentimiento o escenas de violencia real, "son mucho más impactantes", advierte. "Allí ya no está el parachoque de la ficción" y son mucho más destructivas para el psiquismo de un individuo.
"La realidad nos reserva cosas mucho más terribles", remata Alexandre Prot.
 
 

domingo, 26 de octubre de 2014

Los jueves con Edu y Marta: MIRADA POSITIVA Y REAL DE LA ADOLESCENCIA



El filósofo José Antonio Marina nos invita a una mirada positiva de la adolescencia ¡Bien!

En defensa de los adolescentes

 El autor defiende que si bien la infancia temprana es una época de especial sensibilidad para el aprendizaje, es en la adolescencia cuando las personas desarrollan sus grandes capacidades sentimentales e intelectuales

 

LOS PSICÓLOGOS conocen muy bien el fenómeno de las self-fulfilling prophecies, las profecías que se cumplen por el hecho de enunciarlas. Si digo a alguien con la suficiente constancia que es un inútil, posiblemente acabará siéndolo. En educación hablamos del efecto Pygmalión: las expectativas que tenemos sobre los alumnos influye decisivamente en los resultados de esos alumnos. Durante decenios se ha hablado de la crisis de la adolescencia, de la inevitabilidad de las conductas irresponsables, de la falta de madurez de los adolescentes y estos se han convencido de que eso es lo que esperamos de ellos. Y nos obedecen. Con ello se granjean una mala prensa. Abundan libros apocalípticos del estilo de ¡Socorro! ¡Tengo un hijo adolescente!, Mi adolescente me vuelve loco, Esos adolescentes que nos dan miedo, La vida desordenada, Manual para padres desesperados con hijos adolescentes o No mate a su hijo adolescente. Uno de los libro mas completos en español sobre adolescencia lleva como subtítulo Riesgos, problemas y trastornos. En una encuesta española sobre la opinión que tienen sobre los adolescentes madres, padres, educadores y personas mayores, la adolescencia se relaciona con promiscuidad, nocturnidad, malas relaciones familiares, drogodependencia, conductas antisociales. ¡Qué reputación! Para colmo de males, casi siempre que los adolescentes aparecen en los medios de comunicación es en relación con alguna situación problemática. Michel Fize piensa que «repetir tanto que la adolescencia es un problema induce en los jóvenes una actitud que viene a corroborar la imagen que se les envía».
Sin embargo, según el informe La Juventud en España, los adolescentes están mayoritariamente satisfechos con su vida. El nivel de satisfacción (una media de 7'6 en una escala de 1 a 10) se sitúa por encima de la media europea (7'3). Otras encuestas indican que la familia es el valor más importante para chicos y chicas y que, por regla general, la convivencia es buena. La concesión del premio Nobel de la Paz a una adolescente -Malala, la niña que estuvo a punto de morir por querer ir a la escuela- indica hasta qué punto estamos infravalorando la responsabilidad, la capacidad, el talento de los adolescentes. Los mejores expertos en esta edad nos lo están diciendo. Robert Epstein acaba de publicar un libro -Teen 2.0- acusando a los adultos de estar «infantilizando» a los adolescentes. Bernard Stiegler nos reprocha que les hayamos empujado a un consumismo feroz. William Damon, director del monumental Handbook of Child Psychology, de la editorial Wyler, afirma que al rebajar nuestras expectativas hacia ellos les estamos condenando a la mediocridad. Mihály Csíkszentmihályi habla de sus potencialidades en Talented Teenagers. Todos ellos creen que debemos cambiar nuestro modo de interpretar la adolescencia. Los adolescentes son mucho más capaces de lo que pensamos.
La neurología ha venido a confirmar esta nueva idea de la adolescencia. Ha descubierto que el cerebro adolescente sufre un profundo rediseño, que convierte esta edad en un período fundamental para el aprendizaje. Aumenta su eficiencia y rapidez, integra múltiples funciones, se desarrollan los lóbulos frontales, que son los órganos de la planificación y la decisión, se reconfiguran las sinapsis. Como dice una neuróloga especializada en el tema, Linda Spears, «es tal vez la última gran oportunidad para costumizar el propio cerebro», es decir, para diseñarlo de acuerdo a nuestros planes. Los neurocientíficos especializados -como Sarah-Jaynes Blakemore- insisten en que muchas de las conductas que atribuimos a la adolescencia no tienen su causa en la llamada «invasión hormonal», en lo que Spears llama «el mito de la furia hormonal», sino en la profunda remodelación del cerebro. El niño había aprendido a conducir un ciclomotor y se encuentra al volante de un Ferrari: su cerebro. Y un motor de tanta potencia es admirable, pero exige aprender a conducir de nuevo.
Durante décadas hemos estado diciendo que la gran época del aprendizaje era la primera infancia. «Los tres primeros años duran toda la vida», decía un lema que hizo fortuna. Ahora ya sabemos que esto no es así. Aprendemos durante toda la vida. Sin embargo, hay dos épocas de especial «sensibilidad cerebral para el aprendizaje»: la infancia temprana y la adolescencia. Estamos cuidando la primera, porque el mensaje ha calado en la sociedad. Por desgracia, no ha sucedido lo mismo con la segunda. De tanto insistir en lo problemático de la adolescencia, no hemos explotado su formidable capacidad. Por eso he emprendido una campaña en defensa del talento adolescente. Es el momento en que las personas desarrollan sus grandes capacidades de actuar, que ejercerán durante el resto de su vida. Es la edad en que aprendemos a tomar decisiones y, de hecho, tomamos algunas que influirán en toda nuestra vida. Debemos aprovechar esta irrepetible oportunidad educativa, que ahora estamos despilfarrando. El talento no está antes, sino después de la educación, y si tomamos en serio que durante la adolescencia se desarrolla el talento, maltrataríamos a nuestros jóvenes si no la cuidáramos. Y no lo estamos haciendo. La adolescencia se ha ampliado en nuestra cultura para evitar que los niños entraran demasiado precozmente en el mundo del trabajo. Esa ampliación tenía un motivo estrictamente educativo. Sin embargo, una vez tomada tan justa decisión no sabemos como educarlos.
El viejo paradigma de la adolescencia está cambiando. Tanto UNICEF como el Banco Mundial han advertido que la educación de la adolescencia es la que asegura el progreso. Acabo de hacer una revisión sobre nuevos métodos de educación positiva de los adolescentes para el Centro Reina Sofía para la Adolescencia, y en la Universidad de Padres los hemos puesto en práctica. La pedagogía adolescente es diferente a la pedagogía infantil. Podemos dirigir el aprendizaje del niño, pero tenemos que conseguir que el adolescente tome las riendas de su aprendizaje, se haga cargo de los mandos. ¡Pero si eso es lo que nos está pidiendo a todas horas! La búsqueda de la propia identidad, la necesidad de independencia, la negociación con la propia infancia, el establecimiento de nuevas relaciones familiares, no son sino manifestaciones del cambio neuronal del que les he hablado. También lo es la asunción de responsabilidades, cosa que nos resulta difícil de comprender.
Y LA PRIMERA responsabilidad es la de definir su personalidad. Carol Dweck, de la Universidad de Stanford, recomienda explicarles el nuevo paradigma -más exigente pero más optimista- a los adolescentes. Hacerles conscientes de que es la época en que pueden ampliar sus posibilidades. Saber que pueden mejorar su inteligencia, gestionar mejor sus sentimientos, cambiar aspectos de su personalidad, produce en los alumnos una productiva euforia. Su ansia de libertad se concreta entonces en liberarse de limitaciones y miedos personales injustificados. Martin Seligman, Angela Duckworth y Cyril Feurstein proponen programas sectoriales que podemos aprovechar. Es conveniente también contarles las historias de adolescentes que han hecho cosas importantes, y que no son niños prodigio, sino niños que han aprovechado la energía de su edad, y han sabido desarrollar una pasión. Malala, la pasión de aprender. Richard Branson, el fundador de Virgin, la pasión de emprender. Lauda Dekker, la navegante que dio la vuelta al mundo en solitario a los 14 años, la pasión por navegar. Susan Polgar, la pasión del ajedrez, y en muchos niños y jóvenes la pasión solidaria que los llevó a fundar minúsculas ONG, que después triunfaron.
Espero que esta nueva idea de la adolescencia, más vigorosa, exigente y optimista, penetre en nuestro sistema educativo, que vive horas de impotencia ante esa edad. De lo contrario, estaremos perjudicando a nuestros adolescentes. Mientras llega ese momento, se la cuento a ustedes, para que nos ayuden a cambiar el modelo. Pueden encontrar más información en www.universidaddepadres.es.


José Antonio Marina es filósofo.


 

sábado, 25 de octubre de 2014

cuentos que sí cuentan: EXTASIS EN BARCELONA







ÉXTASIS EN BARCELONA
MONÓLOGOS Y DIÁLOGOS DE UN ADOLESCESTE  

Un libro para hacer pensar a los adolescentes... Y a sus padres.

Cada sábado un fragmento.

 




MONÓLOGO V

 

Qué buena está la madre de mi amigo José. Qué buena está…”¡Sí señor, viva el Canto del Loco, viva el adulterio…! Eso sí, como alguien se acerque a mi madre lo descuartizo.

 

Bueno, ¡qué incoherente, no! A veces me viene la canción cuando me está apretando la madre de Joan con uno de sus abrazos… Pero no podría ser tan cabronazo de hacerle eso a Joan. Y más como está él ahora, internado por la mierda esa que le metieron en Pachá. Es que ni pensar en algo semejante. Y eso que aparte de buena pava, su madre está buena, buena… ¿Cómo le podría hacer yo eso a Joan? Cómo un amigo me podría hacer semejante barbaridad, a mi familia. Lo mato.

 

Sí, es sólo una canción. Pero, ¡coño!, se te pega, se te pega y al final, como está el mundo, uno no sabe.  Mi padre siempre fruncía el ceño cuando me oía escuchar esas canciones. ¿Qué me iba a decir? Ni le haría caso. Pero si lo piensas bien es una barbaridad lo que dice. Bueno, yo creo que lo importante es distinguir la realidad de la ficción. Esto es como las películas. Mientras no creas las tonterías que ves, ¡disfruta! Pero de todas formas algo se te queda ¿No? Nada, nada que hay que cuidarse.

 

Como lo del otro día en la fiesta de Marta. Fue bastante desagradable. El morreo que se dio con Elena… Sí, estaban bebidas, y las muy idiotas diciendo que “como en la película American Pie,  como en la película…”  Y luego vinieron las dos conmigo para ver si me acostaba con las dos ¡a la vez! ¡Guarras! ¡Ni que fuera Jorge!

 

Me ponen a parir los que se ponen en plan peli. Y mientras tanto la pobre de Mónica, en la misma fiesta, destrozada por culpa de Jorge. ¡Menudo disgusto, la pobre! La verdad que ahí sí he rezado para que las pruebas dieran negativo. Encima alguien me pasó hace poco por mail esa foto famosa, la del feto. La manita, que salía del vientre de la madre, agarraba el dedo del cirujano. ¡Impresionante! Me quedé helado. No sé por qué me imaginé, de repente, esa manita que, ya sin fuerza, empezaba a resbalar por el dedo del cirujano y que caía hacia el interior del vientre, para nunca más volver a salir… O peor, esa manita arrancada del brazo por unas pinzas ¡Qué horror! Esa noche me la pasé en la cama diciendo en mi imaginación a Mónica: ¡No lo hagas, no lo hagas!

 

A la mañana siguiente fui rápido con ella. Quise abrazarla, darle cariño, ese cariño que “de repente” desapareció de la boca de Jorge ¡Cabrón! Me daba miedo pensar que en esas circunstancias se podía quedar sola. Miedo que si se enteraban sus padres la rechazarían, le obligarían a lo peor… Yo, la verdad, recé con todas mis fuerzas. Si Dios existía no podía permitir eso ¿Qué mierda de Dios permite que se fastidie la vida de una chica o que no salga viva la manita de un niño de seis, cinco, cuatro meses…?

 

¡Qué mierda de Dios…! ¿Puedo decirle eso a Dios? ¿Tiene Dios culpa de que Jorge sea un cabronazo y que Mónica se haya dejado engañar? ¿No queremos libertad? ¿No queremos hacer lo que nos da la gana? ¿Por qué luego echamos la culpa a otros cuando las cosas no salen como queremos? La verdad, no sé.

 

Es como esos niños que se están muriendo de hambre y que se beben su orina (¡si tuviera tetas para que mamaran...!). “La culpa de Dios” ¿La culpa de Dios? La culpa de esos hijos de… que no paran de acaparar y acaparar, que venden armas y más armas, en países donde debían estar repartiendo patatas, azadas y tractores. Pero ¿por qué  Dios lo permite? ¿No puede con esos?, ¿o qué?

 

A mí las ganas de ser rico no se me quitan. Pero sólo de pensar que me puedo convertir en uno de esos desgraciados... Eso sí, no voy a ser tan idiota como los peace and love, que quieren solucionar el hambre del mundo con manifestaciones y yéndose de okupas. ¡Cada vez que pienso en Sandra…! ¡Ya le subiré yo la moral con un par de besitos…!  Pero primero que regrese y deje a esos lamebasuras.

 

Y Marta y Elena que se sigan morreando a ver en qué acaban. No creo que acaben en Madonna y Britney Spears.  La verdad que con tanta basura que te meten en la tele y en Internet, no me extraña que se acaben acostando las dos.

 

A veces no sé qué pensar con esto de las lesbis y los gays. Está claro que es la moda. Siempre te viene la curiosidad y a veces las hormonas colaboran. El otro día, en el vestuario del cole, estaba hablando con el guaperas de Carlos. Las chicas dicen que es muy sexi (casi como yo, ¡eso dicen!). Estábamos varios en la ducha. Te das cuenta que hay gente, a veces, que mira de reojo. Tal vez simple curiosidad… Tal vez sólo quieren ver si la tienes más grande que ellos… Pero hoy en día nunca se sabe. ¡Qué peligro eso de la curiosidad!  Es  como el porro. Si te gusta, estás frito. Mejor aguantarse, ¿no?

 

Como el gilipollas que detuvieron el otro día por quemar miles de hectáreas no sé en dónde de España. Creo que el tío empezó con la curiosidad de quemar un árbol en su casa. Era libre de hacerlo, ¿no? Natural, era su casa.  ¡Y acabas destrozando la naturaleza! ¡Natural! Qué porquería de contradicción. Bueno, a ver si con esta moda de vaqueros gays o de martas y elenas morreándose no se acaba el género… 

 

¡Pero es que te excitan por todas partes! Lo que está claro es que una cosa es la tele, la telebasura, y otra, muy distinta, tu vida. Vale que a veces no controles tu imaginación, pero te das cuenta que tienes que cortar, que si das un paso más la cagas, como la pobre de Mónica; o como el pobre de Joan…

 

Pienso mucho en la sonrisa última de mi padre. ¡Qué gozada! Como que a mí también me gustaría palmarla así. Puedes irte a la tumba sonriendo porque has cumplido con los tuyos, con dignidad. ¡Cuántas veces me decía lo de “nunca perder tu dignidad”! Yo me imagino que a mi padre también le costaría eso de la fidelidad. ¡No era precisamente una perita en dulce!

 

Me acuerdo un día, yo tendría unos siete años, que le echó un piropazo a una joven que pasaba por la calle. Creo que se debió dar cuenta de mi cara de asombro. Me acuerdo perfectamente lo que me dijo: “Es una broma, tranquilo. Tengo muy claro mi amor por mamá y por vosotros”.  ¡Eso! Tener claras las cosas, y luego las bromas que quieras. El problema de mucha gente es que no tienen nada claro. ¡Y qué caras les salen sus bromitas! No me imagino a mi padre dándonos mal ejemplo. Antes se metería un hierro por la boca.

 

Lo de su sonrisa última, definitivamente, no fue por el último chiste de suegras… Se fue en paz.

 

En esto la que sí me impresiona (siempre lo digo) es Silvia. Tiene las ideas clarísimas y eso que su padre vive con una, ¡veinte años más joven que él! Lo de no dejarse amargar por el ejemplo de su padre se lo ha tomado en serio. Sin duda es la pava que tiene las ideas más claras, al menos del grupo de la clase. Tengo que actuar más rápido…

 

El otro día que estuve en su casa, haciendo las tareas de dibujo técnico. Estuvo sensacional la conversación. De dibujo técnico poca cosa, pero valió la pena. Salió lo de Mónica y Jorge. Y yo que le digo lo que hablamos los tíos a cerca Jorge. Resulta que todos, ya hace tiempo, nos dimos cuenta (¡cosas del vestuario!) que la tiene muy pequeña. ¡De verdad! Se rió un montón. Es lo de siempre. Gallo que más corta tiene la cresta, más cacarea. Está claro que es complejo de inferioridad. Una inseguridad que tienen que tapar a base de lengüetazos y de sacarla a la primera de cambio.

 

Lo que te da rabia es cuando la víctima es una amiga tuya. Me contaba Silvia lo mal que se siente Mónica. Y que le duele un montón que otros chicos, que ya se han enterado, la tengan por una chica fácil, ¡vamos!, por una guarra. La comparaban con Marta y con Elena. ¡Qué desastre! Esas sí…

 

Silvia me contaba todo esto con una pena que me encandiló. Ésta si tiene fondo. Y no me refiero precisamente al culito súper guay que tiene. La verdad que ganas no me faltaban de meter mano, pero con todo lo que estábamos hablando se me quitaron… Bueno, las ganas no se me quitaron, pero sabía que en momentos así, ante personas así, había que contenerse. ¡Dignidad!

 

Fue fascinante que me comentara que ella era todavía virgen. Y no lo dijo con el tono de quien está deseándola perder cuanto antes. Era una conversación fuera de lo normal. Yo le dije que también era virgen. Era la primera vez que yo lo decía con tanta seguridad, casi con orgullo, al menos a una chica. Y es que a veces te da como vergüenza. Más cuando tienes fama de sexi… Muchas veces, los que ya han caído, te hacen sentirte bicho raro. Pero la verdad, cuando ves casos como el de Mónica, no te hace ilusión perder la virginidad, al menos así como así, como quien se come un churro.

 

O como el caso de Jaime. Estaba hecho polvo cuando me contó que la perdió con una tía que casi ni conocía. Y que fue horrible, porque no se puso bien el condón; por lo visto, más que un acto sexual, fue una actuación de malabaristas de circo.

 

Silvia me comentaba que ella no tenía ninguna prisa, que antes tenía que haber mucho cariño por medio, y hasta amor. Con chicas así ya sabes que no vas a perder la virginidad… ¡Habrá que esperar a Sandra…! Pero ¿Qué digo?, Silvia le da mil vueltas, con sexo o sin sexo. Además, a saber cuántos okupas han manoseado a Sandra. Lo siento por la pijita barata. Por mucho dinero que tenga, nadie le quita que sea mercancía de segunda mano… Un besito, ¡y basta!

 

Yo no me imagino a mi madre como Sandra. Además recuerdo  comentar a papá que para ser fiel en el matrimonio, hay que serlo antes. Me imagino que se refería a ser fiel a la novia. ¿Pero a qué novia? Bueno, querría decir que no te puedes ir acostando con la primera que te guste (¡Uf! Sería un caos…). Lo que tengo claro es que todos los que conozco que se han acostado “porque se amaban mucho” nunca han durado mucho… Y es el cuento de nunca acabar: a volver a buscar una que no sea de segunda mano. O que si lo es, que tenga la lección bien aprendida.

 

La verdad es que la conversación con Silvia me tranquilizó un montón. Todavía encuentras chicas interesantes… ¡y buenísimas! Es genial cómo ha superado lo de su padre; le da mil vueltas al don Juan conquistador de mozuelas (¡pederasta!).

 

Creo que su madre le ha apoyado mucho a salir del bache. Ya me he dado cuenta que la vigila bastante. A cada rato entraba en la habitación preguntando si queríamos algo. ¡Ya, ya! Se ve que me vio cara de cabrón y no se fió ni un pelo. Pero me parece bien. Se veía que a Silvia no le importa. Y se nota que se llevan muy bien y que lo comentan todo. Desde que se fue su padre han hecho piña y entre las dos están ayudando mucho a Laia, la pequeña. Lo malo son las veces que tienen que estar con él. La ley es la ley. Les molesta un montón, pero no deja de ser su padre…

 

Estuve un poco distraído, así que el tema de los dibujitos salió de pena. Silvia es de las que te miran fijamente. No se corta un pelo. Y te habla clara y directamente. Pero tampoco va de chulita. Y podría presumir mucho más su cuerpazo… Ese culito y esos pechos bien puestos, esas medidas de miedo, esa melena negra cayendo por su espalda, esos pómulos un poco marcados y esa nariz recta y elegante. Y qué me dices de esos labios carnosos, pero sin exagerar (como los de las que se operan). Y de esos ojos oscuros intensos, brillantes, interesantes, con unas pestañas de película… Y como que Silvia no necesita ir de: “aquí estoy”. Eso sí, viste con ganas. Tiene muy buen gusto. Pija pero sin pasarse. Se parece mucho a su madre. No entiendo cómo el tonto de su padre las dejó.  “¡Qué buena estaaá la madre de mi amiga Silvia! ¡Y Silvia, claro!” ¡Basta!. Veinte flexiones y a dormir. Y espero soñar con los angelitos, o mejor con las angelitas, y que una se llame Silvia…


viernes, 24 de octubre de 2014

investigaciones: EL CEREBRO ADOLESCENTE


Harvard descubrió qué pasa por la cabeza de un adolescente

Investigadores de esa universidad explicaron cómo es el desarrollo del cerebro durante la segunda etapa de la vida y analizaron temas clave, como la violencia, el suicidio y las enfermedades mentales
infobae.com
 
Crédito: shutterstock
Sin lugar a dudas, la adolescencia es una de las etapas más problemáticas en la vida de una persona; sobre todo, si los jóvenes no reciben la contención familiar, social y educativa que necesitan para llegar a la adultez sin conflictos severos.

En el marco del simposio anual "La salud mental y el desarrollo del cerebro en la segunda década de la vida" -que fue dictado en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos-, los investigadores explicaron cómo es el desarrollo del cerebro durante la adolescencia, cuáles son los factores que influyen en su crecimiento, cómo pueden convertirse en seres violentos y por qué las tasas de suicidio van en aumento.

En una nota que firma Ellen Barlow, que se titula "Under the Hood of the Adolescent Brain" y que se publica en el sitio web de la Escuela de Medicina de Harvard, se explican las conclusiones más importantes a las que arribaron los expertos que participaron en el simposio

Además de los médicos y académicos que expusieron sus posturas, un ex pandillero fue invitado al evento para contar su historia de vida, ya que pasó de ser un adolescente rebelde y muy violento a tomar conciencia de que estaba arruinando su vida y conseguir cambiar a tiempo.

Harvard Universidad 1170

Joe Sierra fue expulsado a los 12 años de la escuela y hasta hace dos años su vida transcurría entre la cárcel, las peleas callejeras, el tráfico de drogas y las armas. Pero un buen día, Sierra recapacitó y ahora puede llevar su testimonio a los adolescentes que van por el camino equivocado. "Decidí que estaba cansado de la cárcel, de luchar, y me di cuenta de que tenía que cambiar", dijo el ex pandillero frente a los académicos presentes.

Sierra reveló que consiguió este cambio gracias a un programa sin fines de lucro, Innercity Weightlifting, donde encontró a un mentor y a una comunidad que lo apoyaron para que puediera salir del infierno en el que vivía. Tal es su entusiasmo que el año pasado se convirtió en asistente de la gerencia de esa institución.

Las paradojas de la vida hicieron que Sierra hablara en el simposio junto a Gary French, un detective de policía retirado de Boston que lo había señalado como uno de los 350 pandilleros más peligrosos que había que eliminar de las calles. Ambos coincidieron en la necesidad de implementar más programas para transformar la vida de los adolescentes violentos.



"Con las imágenes que pueden tomarse en la actualidad a través de la resonancia magnética, MRI, podemos mirar debajo del 'capó' del cerebro adolescente", dijo Jay Giedd, profesor del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de California, San Diego, según publica Ellen Barlow en su nota en el sitio web de la Escuela de Medicina de Harvard.

Los 20 años de investigación de Giedd demostraron que el cerebro madura a medida que se va conectando y especializando. La corteza prefrontal es la última en madurar y ello no sucede antes de los 25 años, lo que implica que funciones ejecutivas como la razón, la planificación a largo plazo y el control de los impulsos no están en pleno funcionamiento durante la etapa de la adolescencia.

"Vemos tantas enfermedades mentales que comienzan durante la adolescencia porque hay muchas partes móviles que pueden ir mal", declaró Giedd. Aunque los adolescentes son vulnerables, "la mayoría se convierten en miembros felices y sanos de la sociedad", señaló el especialista.

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Por su parte, Ronald Kessler -profesor de Políticas Familiares de Salud de la Escuela de Medicina de Harvard- advirtió que las enfermedades mentales son el mayor problema al que se enfrentan los adolescentes del primer mundo. Probablemente el 90% de los trastornos más comunes -la ansiedad, los trastornos del estado de ánimo, las fobias específicas, la depresión grave y la fobia social- comienzan antes de la adolescencia. Y, a menudo, estos trastornos son el "comienzo de una enorme cascada de factores desencadenantes y problemas que continúan en la edad adulta" .

Melissa DelBello -quien se desempeña como codirectora de la División de Investigación de Trastornos Bipolares en la Universidad de Cincinnati- sostuvo que la desregulación del estado de ánimo ocurre en la adolescencia como parte de una serie de trastornos que incluyen la ansiedad, la depresión y la bipolaridad. Además, indicó que estas tres patologías son difíciles de diferenciar a la hora de ser diagnosticadas y, también, difíciles de tratar.

En la investigación de Mani Pavuluri -directora del Programa de Trastornos Pediátricos del Estado de Ánimo y del programa de Investigación del Cerebro Infantil de la Universidad de Illinois, Chicago-, se trazaron circuitos para las cinco regiones funcionales claves del cerebro involucradas en la desregulación del estado de ánimo. "Rastreando el efecto de las intervenciones médicas, se encontró que los estabilizadores del ánimo y los antipsicóticos trabajan en diferentes áreas del cerebro y se pueden utilizar en conjunto", cuenta Ellen Barlow en su nota.

Otro de los puntos claves que se trataron en el simposio fue el del suicidio de los adolescentes. En tal sentido, David Brent -quien encabeza una cátedra en estudios de suicidio en la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh- reveló que se da en las familias a lo largo de las generaciones y que una persona cuyo padre se suicidó tiene un riesgo de dos a cuatro veces mayor de repetir la historia. Entre el 5 y el 10 por ciento de las personas que intentan o completan un suicidio padecen desórdenes mentales, mientras que el 90% de estos son enfermos psiquiátricos.

"A pesar de nuestros esfuerzos, cada década las tasas de depresión y de suicidio van en aumento en los Estados Unidos", expresó Maurizio Fava, profesor en la Escuela de Medicina de Harvard, vicepresidente ejecutivo del Departamento de Psiquiatría del Hospital General de Massachusetts y ex director fundador del Mass General Depression Clinical and Research Program.

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Fava expresó que existen modelos para explicar cómo los factores estresantes o desesperanzadores pueden llevar al acto suicida, pero que a veces los médicos clínicos no los notan. Según cuenta Barlow en su nota, el investigador afirmó que los trastornos del estado de ánimo ahora están siendo tratados de manera más agresiva. No obstante, una proporción sustancial de pacientes no responde a las terapias existentes. "Tenemos que desarrollar enfoques de medicación personalizados, pero aún no se sabe suficiente acerca de la compleja neurobiología", advirtió Fava.

Finalmente, Rolf Loeber - profesor de Psiquiatría en la Universidad de Pittsburgh- se refirió a los adolescentes y la violencia. El experto dijo que la violencia surge de una combinación de factores individuales, condiciones familiares, influencia de los pares y el entorno social, como su vecindario. Entre los factores de riesgo para que los jóvenes caigan en las redes de la violencia, se encuentra la baja motivación y ausentismo escolares, la delincuencia y la crueldad.

El simposio fue patrocinado por Harvard Catalyst / The Harvard Clinical and Translational Science Center
 

miércoles, 22 de octubre de 2014

investigaciones: ¿COMO LOGRAR QUE ESTE MENSAJE CALE EN LOS ADOLESCENTES?



Expertos advierten del daño del alcohol en adolescentes

Los estudios demuestran que el cerebro joven no se recupera tras sucesivas borracheras

El País Bilbao 16 OCT 2014    

 

La jefa del laboratorio de Patología Celular del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia, Consuelo Guerri, a la derecha, junto al neuropsiquiatra del Hospital universitario 12 de Octubre, Gabriel Rubio, este jueves en Bilbao. / Luis Tejido (EFE)
 
 El cerebro de un joven puede recuperarse sin daños de "una" borrachera, pero cuando padece "atracones" de alcohol todos los fines de semana en los "botellones" pierde "de forma permanente" la capacidad de aprender y memorizar, y se produce un "retraso irreversible en la zona de conocimiento".  "Ya se está viendo a muy buenos estudiantes que fracasan en la  universidad, porque no pueden aprender, no entienden lo que leen ni captan lo que les dicen", ha advertido la jefa del laboratorio de Patología Celular  del Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia, Consuelo Guerri.
 
Guerri ha participado este jueves en Bilbao en el simposio anual sobre drogodependencias, que este año se dedica al consumo de alcohol entre adolescentes y jóvenes, organizado por el Instituto Deusto de Drogodependencia. Tras recordar que el cerebro está en desarrollo hasta los 21 años y en referencia siempre a adolescentes mayores de 18 años, Guerri ha  comentado que "si quieren tener la máxima capacidad intelectual, es mejor que no se emborrachen y menos todos los fines de semana y con el estómago vacío, porque a palo seco el alcohol se absorbe más".
 
Ha defendido que los adolescentes tienen que estar informados de dónde está el riesgo y después "son libres de elegir lo que quieren hacer con su vida". Ha matizado, sin embargo, que "tampoco hay que asustar, porque no pasa nada por emborracharse una vez, el problema es cuando repites todas las semanas" y ha aconsejado que el momento de parar de beber es cuando empiezan los mareos porque significa que el nivel de alcohol en sangre "ya es muy alto".
 
Esta especialista ha recordado que "siempre" se ha bebido alcohol y que los adultos también consumen, pero ahora ha cambiado el "patrón" de consumo, que se practica en forma de "atracón" los fines de semana y sin ingerir comida. "En dos horas se machaca al cerebro y cuando ese cerebro se está recuperando, llega otra vez el fin de semana y lo vuelves a machacar", ha dicho en referencia al consumo abusivo y ha añadido que resulta "mucho más peligroso consumir la misma cantidad de alcohol en pocas horas, que distribuido en varios días, porque no se llega a picos tan altos de alcohol en sangre".
 
Ha resaltado que la adolescencia es un período "muy crítico" para los consumos de alcohol y otras drogas, porque el hecho de que el cerebro aún esté en desarrollo hace que sean unos "inconscientes, que no vean los peligros y que les guste el riesgo".
 
Cuanto antes se inicie el consumo, la zona cerebral que rige los estímulos "se hipersensibiliza" y aumenta el riesgo de tener problemas con el alcohol en la etapa madura, ha advertido. Guerri ha citado estudios que establecen que si se empieza a beber con 21 años existe un riesgo del 5% de tener problemas en la edad adulta, y se empieza con doce, el riesgo se incrementa hasta el 20%.
 
También ha participado hoy en el simposio Gabriel Rubio, neuropsiquiatra del hospital universitario 12 de Octubre, quien se ha referido a un estudio, según el cual los adolescentes que han sufrido malos tratos tienes más riesgo de consumo abusivo de drogas.
 
Ha aclarado que, en dicha investigación, se ha considerado malos tratos tanto los abusos sexuales y físicos, como "la sensación" de algunos jóvenes de que "no están suficientemente atendidos por sus padres". Esta situación "es frecuente cuando el padre y la madre trabajan y están fuera todo el día", ha dicho.
 
 

sábado, 18 de octubre de 2014

cuentos que sí cuentan: EXTASIS EN BARCELONA, MONÓLOGOS DE UN ADOLESCENTE





ÉXTASIS EN BARCELONA
MONÓLOGOS Y DIÁLOGOS DE UN ADOLESCESTE  

Un libro para hacer pensar a los adolescentes... Y a sus padres.

Cada sábado un fragmento.

 

MONÓLOGO IV

 

 

¡Uf! Veinte flexiones en medio minuto. Es que estoy a punto de explotar. Creo que ha llegado la primavera por adelantado, y eso que estamos en octubre. Decir que estoy mega excitado es poco. Y no es una mera cuestión sexual, genital, carnal, aunque las hormonas estás a trescientos. Ni el F1 de Alonso…

 

Es algo más fuerte. ¡Me comería el mundo en tres bocados! Me sobra mandíbula. Saldría como un cohete disparado al infinito. Como Superman daría cien vueltas a la tierra en cuestión de segundos. Saldría a la calle y me comería a besos a todas las chicas guapas que me encontrase. Cogería en brazos a todas las abuelas y las llevaría volando a donde tuvieran que ir. Ahora mismo iría a Israel y rompería a patadas el estúpido muro que están levantando contra los palestinos. Iría pisando todas las minas humanas que hay por el mundo… Y que nadie más se quede mutilado. Me liaría a tortazos con esas bombas humanas hasta que se les quitaran las ganas de inmolarse, a costa de sangre inocente. Cogería las bombas atómicas y las haría estallar entre las yemas de los dedos de mi mano. Con mi misma boca daría de comer a todos los niños que están muriéndose de hambre. Y si tuviera tetas dejaría que me mamaran los bebés más raquíticos de África (¡y eso que no tengo ninguna intención transexual!).

 

Mi padre siempre decía que ayudar a los demás era súper reconfortante. Está claro que yo, ahora, en mi condición de adolescente gilipollas, no tengo mucho tiempo para esos reconfortes. Pero algo me dice que no puedo seguir así toda la vida, que mi “gilipollez” se tiene que acabar antes o después; y que me tengo que arremangar. Es una basura lo que se ve en las noticias cada día. El mundo está patas arriba. Guerras para ver quién controla más petróleo. Guerras para ver quién se queda con un pedazo de terreno más árido que un problema de álgebra. Una guerra porque no aguanto al sucio moro que está viviendo en frente. Otra guerra porque a un mierdas le entra ganas de gobernar un país y le importa un pito eso de las reglas democráticas. Guerra porque hay muchas injusticias y todo se “soluciona” con guerras…

 

Y mientras tanto niños mutilados, cuando jugaban a polis y cacos, porque han pisado una maldita mina de esas malditas guerras. Niños que se tienen que beber su orina porque no hay agua para sus bocas, aunque sí hay gasolina para esas malditas guerras. Niños, en campos de refugiados, sin padres, porque a éstos los han aplastado un tanque que se le ocurrió entrar por la pared de su casa, durante esas malditas guerras. Niños disparando a otros niños con pistolas de verdad, porque sus padres eran enemigos acérrimos, en esas malditas guerras.

 

Y si tenemos que esperar a que nuestros queridos políticos solucionen algo ¡estamos apañados! Y si tenemos que esperar a que nuestras benditas multinacionales se pongan en plan hermanitas de la caridad ¡estamos apañados! ¿Y quién va a empezar a echar una mano? ¡El vecino de enfrente! Siempre el de enfrente…

 

¡Uf! Otras veinte flexiones. Lo que está claro es que si quiero hacer algo con mi vida tengo que acabar, ahora, este dichoso problema de matemáticas. ¡Qué conclusión tan absurda! Y sin embargo, intuyo que es cierta.

 

La semana pasada le tocó el turno a Rafa. Dejó los estudios para ponerse a repartir pizzas. Van dos en tres meses. Y Mario que se pone a ayudar a su padre en la fábrica, porque le urge dinero para la moto ¡Narices! A todo ese grupito les ha pasado lo que tenía que pasar. Ya se lo decíamos. Es que ya eran cinco o más porros al día. Pero lo peor es que se la pasaban en la calle todo el santo día. Está clarísimo, cuanta más calle más porros, y cuantos más porros más calle. ¿En qué acaban? Cero neuronas y  una mierda de voluntad.

 

¡Que no vengan ahora con que necesitan dinero para la moto nueva!, ¡que los estudios no sirven para nada! ¿Cómo puede todavía, Bea, decir que el porro es más inofensivo que el tabaco? ¿Es estúpida o se lo hace? ¿No ve a Rafa, a Mario y a todos esos? Seguro que eso se lo ha tragado de sus amigos del Liceo. Claro, alguien les reparte a la salida la revista “María”. Un día la leí; te decía cómo cultivar en tu casa marihuana. ¡Qué ecológico! ¡Hijos de…! ¿Es que no tienen amigos tocados por la droga? ¿Cómo pueden ir diciendo esas sandeces?

 

Si sólo en nuestro cole ya son tres que están internados. Unos por exceso de porros, otros por éxtasis y pastillas del carajo. Todos empezaron con porros. Me acuerdo cuando a los trece, Gabri, pedía caladas a los mayores. Era un auténtico enano acoplado. Se sentía mayor por estar con los de cuarto. ¡Idiota! Era un peluche de ellos, y te venía haciéndose el chulo ¡Idiota al cuadrado!

 

Joan no era así. Era un tío fabuloso. ¡Mierda de porquería que le metieron en Pachá! No entiendo cómo pudo dejarse llevar de todo ese rollo. ¡Mira que me caía bien! Nunca se peleaba con nadie, y era el primero en pasarme las respuestas de los exámenes de mates. Bueno, yo le pasaba las de socis y natus. Pero tenía las neuronas bien colocadas. ¡Y acabó colocao! Lleva poco más de un año internado. Esperemos que no haga falta mucho más.

 

Cuando veo a su madre por la calle se me pone la carne de gallina. Es una buena pava. Le duele a lo bestia lo de Joan, y no por el qué dirán, que le importa un bledo (no como otras que yo me sé). Realmente sufre por Joan, por su futuro. Cada vez que nos cruzamos me da un abrazo enorme. A mí se me parte el alma. ¡Que me ahogue si quiere! A su hijo hace meses que no lo puede abrazar… Y a penas le dejan hablar con él ¡Qué pena! Pero es necesario. Por lo visto Joan era un hijo estupendo, cariñoso. Lo han arrancado de los brazos de sus padres ¡Mierda de droga! ¡Y mierda de los que viven de eso!

 

Ahora, lo de Sandra sí tiene narices. ¡Tan pija, y mírala! ¿A quién se lo ocurre meterse con okupas? Ella nos decía que le molaba… A mí me da que en el fondo Sandra no se valoraba lo más mínimo. Nadie que se valora un poco acaba así, yendo a esos lugares asquerosos y con esa gente lamebasuras. Que me perdonen pero son eso, unos lamebasuras fracasados. ¡Y encima se las dan de modernos! Son los típicos peace and love que luego van en las manifestaciones rompiendo escaparates. ¡Hay que ser hipócritas! ¡Los ecológicos de la María…! ¡Qué asco meterse con esos…! Aunque pensándolo bien dan pena. Yo no sé si la culpa es de ellos o de sus padres. ¿Qué educación habrán recibido?

 

Me da rabia por Sandra, pija, buena, buenísima, y con dinero, y no parecía tan tonta. Y estuvo años en un colegio de monjas. Total, ha acabado siendo una pija barata. Creo que la culpa es de sus padres. Mucho esquí en Baqueira, mucho Polo, mucha ropa cara, pero yo creo que muy poco cariño y menos caso... Si no, no entiendo cómo ha acabado así. Y sus padres ni puñetera cuenta, casi, hasta el día que la ingresaron.

 

¡Veinte flexiones más! Pero éstas de pura rabia. Que de acordarme de éstos se me han bajado las hormonas. ¡Bueno, si estuviera aquí Sandra vería cómo le subo yo la autoestima a base de lengüetazos…! ¡Pobrecita! Sí, me da pena. Ojalá salga pronto, igual que Joan; y les echamos una mano entre todo el grupo. Al enano acoplado de Gabri sí se le podría dejar un poco más encerrado, a ver si se entera de cómo va la vida.

 

Bueno, al que sí se podrían llevar encerrado toda la vida es a Jorge. ¡Que Dios me perdone! Pero ese no tiene perdón. Por culpa de él hay varios peor que él. Algunos me dicen que él no tiene la culpa, que en definitiva cada quién es responsable de sus actos. Sí, claro. Pero no quita que en la vida haya necios desgraciados, malos amigos, que parece que disfrutan acabando con otros.

 

Lo que les hizo a Edu y a Mónica no tiene perdón. Jugó con ellos.  Encima a Edu le dieron una paliza, unos pelaos, por culpa suya. Le pide que le acompañe de paquete y luego lo deja tirado delante de esos tíos, mientras él se queda discutiendo con uno de ellos. Y el pobre de Edu a recibir cascazos de los otros. Porque me lo contó Edu, si no, no me lo creo.

 

Y a la pobre de Mónica… No sabemos si la ha dejado embarazada. Y ahora ni la pela. ¡Cabrón! Y sigue repartiendo costo como el que más. Conozco a sus padres. Parecen buenas personas. Serán unos empanaos. ¿Dónde habrá aprendido a ser así? Que Dios lo perdone, porque a mí me va a costar mucho.

 

Ya sé que con violencia no se va a ningún lado, pero hay veces que pienso que las cámaras de gas deben existir para los desgraciados como Jorge. No sé, me vienen ganas de rezar por Sandra, por Joan, por Mónica. ¿Y por Jorge? ¡Que le den por…! Bueno pediré por él para que deje a los demás en paz. Aunque ese desgraciado no se merece que nadie se acuerde de él ¿Cómo se le ocurre…? 

 

Ya sé, ya sé. La venganza sólo genera más problemas, y los guantazos más guantazos ¡Qué se lo digan a Nacho! Pero de verdad que hay algunos que se los merecen. ¡Veinte flexiones más y a dormir!

 

¡Ah! Y que Dios no se olvide de esos niños mutilados, de los que se beben su orina, de los refugiados y de lo que ya han empezado a odiar tan pequeños… Espero algún día poder hacer algo más que pedir por ellos. Pero por algo se empieza. Algo como resolver un asqueroso problema de matemáticas. Y no precisamente yéndome a fumar porros a la calle. Que les aprovechen a los don nadie que quieren cambiar así el mundo. ¡Esos sí están mal!



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