Por
sus rasgos clínicos estos trastornos tiene una propensión elevada a la
realización de daños auto-infligidos y al mismo suicidio. Observados los
síntomas que presentamos, y el tiempo necesario para confirmar un trastorno, los padres y
educadores deben ponerse inmediatamente en contacto con psiquiatras con alta
competencia profesional y moral. Entre los trastornos de personalidad más
significativos sobresalen:
Trastorno disocial
Provoca deterioro significativo de la
actividad social y académica. Con suma frecuencia desarrolla abuso de
sustancias y dependencia de ellas, pero no por la llamada vía hedónica, en la que la motivación más importante es la búsqueda
de “placer artificial”. Se da un patrón repetitivo de comportamiento en el que
se violan los derechos básicos de otras personas o las normas sociales
importantes en esa edad, manifestándose por la presencia de los siguientes
elementos (durante al menos doce meses):
o Agresión a personas y
animales:
con frecuencia el muchacho fanfarronea, amenaza e intimida a otros; a menudo
inicia agresiones físicas; ha utilizado un arma que puede causar daño físico
grave a otras personas (bate de béisbol, ladrillo, botella, navaja, pistola,
cuchillo, etc.); ha manifestado crueldad física con personas y animales; ha
robado enfrentándose a la víctima (ataque con violencia, arrebatar bolsos, robo
a mano armada); ha forzado a alguien a una actividad sexual.
o Destrucción de la
propiedad social:
ha provocado deliberadamente incendios con la intención de causar daños graves;
ha destruido deliberadamente propiedades de otras personas.
o Fraudulencia o robo: ha violentado la casa o
el automóvil de otras personas; a menudo miente para obtener bienes o favores o
para evitar obligaciones; ha robado objetos de cierto valor sin enfrentamiento
a la víctima (robos en tiendas, falsificaciones de documentos).
o Violaciones graves de
normas:
a menudo permanece fuera del hogar de noche a pesar de las prohibiciones
paternas, iniciando este comportamiento antes de los trece años; se ha escapado
durante la noche por lo menos en dos ocasiones, viviendo en la casa de sus
padres o en un hogar sustituto; suele tener repetitivas ausencias de la escuela,
etc.
Trastorno de la Alimentación
En la cultura contemporánea los medios de
difusión masivos han globalizado un modelo de belleza femenina que en muchas
ocasiones se convierte en un objetivo imitativo inalcanzable, este trastorno
puede enmascararse detrás de esta propuesta de belleza y se caracteriza por un
severo trastorno de la conducta alimentaria que puede adquirir las siguientes
formas clínicas:
o Anorexia nerviosa en la que se presentan los siguientes síntomas: rechazo manifiesto a mantener
el peso corporal mínimo; un miedo intenso a ganar peso o a convertirse en
obeso, incluso cuando se está por debajo del peso ideal para la talla; alteración
de la propia percepción del peso o de la silueta corporal, creándose una imagen
negativa de sí mismo.
o Bulimia
nerviosa que se
caracteriza por: atracones recurrentes, en los que el sujeto ingiere en un
corto tiempo una cantidad superior de alimentos a los que ingeriría la mayor
cantidad de personas en un tiempo similar y en similares circunstancias; sensación
de pérdida de control sobre la ingestión de alimentos; conductas compensatorias
inapropiadas, repetitivas, con la finalidad de no ganar peso, como son la provocación
del vómito, el uso excesivo de laxantes, enemas, ayunos y ejercicios descontrolados.
Para diagnosticar este trastorno deben darse estos atracones y conductas compensatorias al menos dos veces
por semana durante un período de tres meses. La autoevaluación esta
principalmente influida por el peso corporal del adolescente.
En la mayoría de los casos se gesta en la adolescencia
temprana de las mujeres (11 a
12 años), aunque se suela manifestar uno o dos años
después. Generalmente no son procesos independientes, por lo que no es
infrecuente la anorexia bulímica. El por qué una adolescente cae en estas enfermedades es difícil de
determinar. Son muchos los factores en juego: presión de los
estereotipos sociales; desórdenes químicos en el cerebro; miedo a crecer y
madurar (como consecuencia de la anorexia desaparece la mestruación y la
adolescente adquiere, así, una apariencia más infantil); y, quizá el factor más
determinante, el carácter de la familia: padres rígidos y autoritarios, que no
permiten la autonomía e independencia propia y necesaria para esta edad,
provocan que la chica, por una parte, quiera sentirse con el control, al menos,
de su propio cuerpo y, por otra, perciba falta de cariño y aceptación de su
individualidad. Los conocimientos sobre el tema son aún insuficientes.
Trastorno
esquizofrénico
Enfermedad devastadora que puede, en su debut, tener como
primer y único síntoma evidente el suicidio del adolescente. Es un derrumbe
psicológico, con diversas sensaciones y percepciones anómalas de cambio del mundo
circundante y del propio Yo. Los momentos en los que aún se conserva algún lazo
con el mundo no esquizofrénico explicarían el posible desenlace fatal en un
adolescente “aparentemente normal”. Esta enfermedad no tiene un cuadro clínico
homogéneo, pero algunos síntomas deben hacer que se piense en ella. Los
siguientes son los más comunes:
o Pensamiento sonoro, eco,
robo, inserción o difusión de los pensamientos del sujeto.
o Alucinaciones auditivas
que comentan la actividad que realiza el individuo.
o Ideas delirantes de ser
controlado, de ser influido en las acciones, emociones o pensamientos desde el
exterior.
o Alucinaciones auditivas
que comentan la actividad que la persona realiza.
o Ideas de tener poderes
sobrenaturales y sobrehumanos.
o Invención de palabras
nuevas que no tienen significado alguno para quienes le escuchan.
o Asumir por tiempo posturas
corporales extrañas o no realizar movimiento alguno.
o Apatía marcada, pérdida
de la voluntad, empobrecimiento del lenguaje o respuesta emocional inadecuada a
los estímulos.
o Pérdida de intereses,
falta de objetivos, ociosidad y aislamiento social.
o Lenguaje incapaz de
servir de comunicación con los demás.
o La vida escolar, las relaciones sociales y el cuidado personal están gravemente comprometidos.