3.
Rebeldía y escapismos
a)
Hay tendencia a la rebeldía, a las
constantes discusiones, a la actitud de contradecir
por sistema, a aparentes comportamientos antisociales. No es raro que el
adolescente, con mayor o menor conciencia, lance un reto a la seguridad y
autoridad de su formador, a través de comportamientos o interpelaciones que
intentan desbordar los márgenes de la conducta ideal de un “niño bueno”. En
estas ocasiones el adolescente, no pocas veces, está poniendo a prueba la
firmeza de su educador. Éste debe mostrarse ecuánime, sereno, sin nerviosismos
o impaciencias. Actuando así pronto acrecentará su liderazgo sobre el muchacho.
En el fondo el muchacho está buscando
una persona que tenga la seguridad que él no tiene, aunque quiera actuar como
si la tuviera.

b)
También tiende a buscar escapismos. El adolecente se
sabe en plenitud de vida y con una energía constante que parece no tener
límites. Esta vitalidad los lleva,
muchas veces, a buscar un tipo de mundo distinto del que tienen entre manos.
Cuando, con el paso del tiempo, se van dando cuenta de que el mundo no va a
cambiar, muchos de ellos van buscando ciertas salidas de escape; la modalidad
de estos escapes dependerá de la forma de ser de cada adolescente, de su
extroversión o introversión natural.
A propósito de este tema es importante tener en cuenta el síndrome Internet (incluyendo aquí los juegos
electrónicos y todo lo referente a realidad
virtual) para entender lo que se está generalizando con numerosos
adolescentes que tienen una verdadera adicción. De no controlarse esta adicción
(límite de tiempo), independientemente del problema de los contenidos nocivos
al alcance del muchacho, se crea un verdadero desajuste psíquico que afecta a
las relaciones familiares y sociales del muchacho (los chicos bunker). La
dependencia de Internet les puede
llevar a momentos fuertes de depresión a la hora de volverse a encontrar con la
realidad, después de horas de “evasión virtual”. También aquí los educadores deben tener las ideas y las normas
claras y luchar si hace falta contra corriente. Nada de engañarse con sofismas
para tener a los chicos entretenidos con recursos fáciles.
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